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	<title>Boletín de Actualidad de Derecho Civil</title>
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	<description>boletín de actualidad de derecho civil</description>
	<lastBuildDate>Sun, 07 Feb 2010 19:41:05 +0000</lastBuildDate>
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			<item>
		<title>cuantías de las indemnizaciones por muerte, lesiones permanentes e incapacidad temporal que resultarán de aplicar durante 2010 el sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación.</title>
		<link>http://www.codigo-civil.org/archives/573</link>
		<comments>http://www.codigo-civil.org/archives/573#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 07 Feb 2010 19:41:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[actualidad_legislativa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.codigo-civil.org/?p=573</guid>
		<description><![CDATA[Boletín Oficial del Estado: 5 de febrero de 2010, Núm. 31
I. Disposiciones generales
Ministerio de Economía y Hacienda

Resolución de 31 de enero de 2010, de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, por la que se da publicidad a las cuantías de las indemnizaciones por muerte, lesiones permanentes e incapacidad temporal que resultarán de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2>Boletín Oficial del Estado: 5 de febrero de 2010, <abbr title="Número">Núm.</abbr> 31</h2>
<h3>I. Disposiciones generales</h3>
<h4>Ministerio de Economía y Hacienda</h4>
<div id="barraSep">
<p><strong>Resolución de 31 de enero de 2010, de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, por la que se da publicidad a las cuantías de las indemnizaciones por muerte, lesiones permanentes e incapacidad temporal que resultarán de aplicar durante 2010 el sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación.</strong></p>
<p><!-- .metadatosDoc --></div>
<p>El texto refundido de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, aprobado por el Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre, establece que anualmente, con efectos de primero de enero de cada año, deberán actualizarse las cuantías indemnizatorias que se recogen en el sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación y, en su defecto, quedarán automáticamente actualizadas en el porcentaje del índice general de precios al consumo correspondiente al año natural inmediatamente anterior.</p>
<p>En este último supuesto, y con la finalidad de facilitar el conocimiento y aplicación del sistema, la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones debe dar publicidad a las cuantías resultantes.</p>
<p>Habida cuenta que según datos del Instituto Nacional de Estadística, el índice general de precios al consumo se incrementó en el 0,8 por ciento en el periodo de referencia, procede actualizar en tal cuantía para el ejercicio de 2010 el sistema de valoración citado. A estos efectos se toman como base las cifras contenidas en el anexo del texto refundido de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, una vez incrementadas en las actualizaciones correspondientes a los años 2005 a 2008.</p>
<p>Sobre la base de cuanto antecede, esta Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones ha acordado:</p>
<p>Dar publicidad a través de esta Resolución a las indemnizaciones, vigentes durante el año 2010, para caso de muerte, lesiones permanentes e incapacidades temporales, que resultan de aplicar el sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación, recogido en el texto refundido de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, aprobado por el Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre, incorporándose como anexo las cuantías actualizadas.</p>
<p>Madrid, 31 de enero de 2010.–El Director General de Seguros y Fondos de Pensiones, Ricardo Lozano Aragüés.</p>
<p>ANEXO</p>
<p>TABLA I</p>
<p>Indemnizaciones básicas por muerte (Incluidos daños morales)</p>
<table summary="Tabla de datos">
<tbody>
<tr>
<th rowspan="2">Perjudicados/beneficiarios (1) de la indemnización<br />
(por grupos excluyentes)</th>
<th colspan="3">Edad de la víctima</th>
</tr>
<tr>
<th>Hasta 65 años<br />
–<br />
Euros</th>
<th>De 66 a 80 años<br />
–<br />
Euros</th>
<th>Más de 80 años<br />
–<br />
Euros</th>
</tr>
<tr>
<td>Grupo I<br />
Víctima con cónyuge (2)</td>
<td></td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Al cónyuge</td>
<td>105.676,22</td>
<td>79.257,16</td>
<td>52.838,11</td>
</tr>
<tr>
<td>A cada hijo menor</td>
<td>44.031,76</td>
<td>44.031,76</td>
<td>44.031,76</td>
</tr>
<tr>
<td>A cada hijo mayor:</td>
<td></td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Si es menor de veinticinco años</td>
<td>17.612,70</td>
<td>17.612,70</td>
<td>6.604,76</td>
</tr>
<tr>
<td>Si es mayor de veinticinco años</td>
<td>8.806,35</td>
<td>8.806,35</td>
<td>4.403,18</td>
</tr>
<tr>
<td>A cada padre con o sin convivencia con la víctima</td>
<td>8.806,35</td>
<td>8.806,35</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>A cada hermano menor huérfano y dependiente de la víctima</td>
<td>44.031,76</td>
<td>44.031,76</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Grupo II<br />
Víctima sin cónyuge (3) y con hijos menores</td>
<td></td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Sólo un hijo</td>
<td>158.514,32</td>
<td>158.514,32</td>
<td>158.514,32</td>
</tr>
<tr>
<td>Sólo un hijo, de víctima separada legalmente</td>
<td>123.288,92</td>
<td>123.288,92</td>
<td>123.288,92</td>
</tr>
<tr>
<td>Por cada hijo menor más (4)</td>
<td>44.031,76</td>
<td>44.031,76</td>
<td>44.031,76</td>
</tr>
<tr>
<td>A cada hijo mayor que concurra con menores</td>
<td>17.612,70</td>
<td>17.612,70</td>
<td>6.604,76</td>
</tr>
<tr>
<td>A cada padre con o sin convivencia con la victima&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</td>
<td>8.806,35</td>
<td>8.806,35</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>A cada hermano menor huérfano y dependiente de la víctima</td>
<td>44.031,76</td>
<td>44.031,76</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Grupo III<br />
Víctima sin cónyuge (3) y con todos sus hijos mayores</td>
<td></td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>III.1 Hasta veinticinco años:</td>
<td></td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>A un solo hijo</td>
<td>114.482,57</td>
<td>114.482,57</td>
<td>66.047,63</td>
</tr>
<tr>
<td>A un solo hijo, de víctima separada legalmente</td>
<td>88.063,51</td>
<td>88.063,51</td>
<td>52.838,11</td>
</tr>
<tr>
<td>Por cada otro hijo menor de veinticinco años (4)</td>
<td>26.419,05</td>
<td>26.419,05</td>
<td>13.209,53</td>
</tr>
<tr>
<td>A cada hijo mayor de veinticinco años que concurra con menores de veinticinco años</td>
<td>8.806,35</td>
<td>8.806,35</td>
<td>4.403,18</td>
</tr>
<tr>
<td>A cada padre con o sin convivencia con la víctima</td>
<td>8.806,35</td>
<td>8.806,35</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>A cada hermano menor huérfano y dependiente de la víctima</td>
<td>44.031,76</td>
<td>44.031,76</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>III.2 Más de veinticinco años:</td>
<td></td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>A un solo hijo</td>
<td>52.838,11</td>
<td>52.838,11</td>
<td>35.225,41</td>
</tr>
<tr>
<td>Por cada otro hijo mayor de veinticinco años más (4)</td>
<td>8.806,35</td>
<td>8.806,35</td>
<td>4.403,18</td>
</tr>
<tr>
<td>A cada padre con o sin convivencia con la víctima</td>
<td>8.806,35</td>
<td>8.806,35</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>A cada hermano menor huérfano y dependiente de la víctima</td>
<td>44.031,76</td>
<td>44.031,76</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Grupo IV<br />
Víctima sin cónyuge (3) ni hijos y con ascendientes</td>
<td></td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Padres (5):</td>
<td></td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Convivencia con la víctima</td>
<td>96.869,86</td>
<td>70.450,81</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Sin convivencia con la víctima</td>
<td>70.450,81</td>
<td>52.838,11</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Abuelo sin padres (6):</td>
<td></td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>A cada uno</td>
<td>26.419,05</td>
<td>–</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>A cada hermano menor de edad en convivencia con la víctima en los dos casos anteriores</td>
<td>17.612,70</td>
<td>–</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Grupo V<br />
Víctima con hermanos solamente</td>
<td></td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>V.1 Con hermanos menores de veinticinco años:</td>
<td></td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>A un solo hermano</td>
<td>70.450,81</td>
<td>52.838,11</td>
<td>35.225,41</td>
</tr>
<tr>
<td>Por cada otro hermano menor de veinticinco años (7)</td>
<td>17.612,70</td>
<td>17.612,70</td>
<td>8.806,35</td>
</tr>
<tr>
<td>A cada hermano mayor de veinticinco años que concurra con hermanos menores de veinticinco años</td>
<td>8.806,35</td>
<td>8.806,35</td>
<td>8.806,35</td>
</tr>
<tr>
<td>V.2 Sin hermanos menores de veinticinco años:</td>
<td></td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>A un solo hermano</td>
<td>44.031,76</td>
<td>26.419,05</td>
<td>17.612,70</td>
</tr>
<tr>
<td>Por cada otro hermano (7)</td>
<td>8.806,35</td>
<td>8.806,35</td>
<td>8.806,35</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>(1) Con carácter general:</p>
<p>a) Cuando se trate de hijos, se incluirán también los adoptivos.</p>
<p>b) Cuando se fijen cuantías distintas según la edad del perjudicado o beneficiario se aplicará la edad que tuviese éste en la fecha en que se produjo el accidente de la víctima.</p>
<p>(2) Cónyuge no separado legalmente al tiempo del accidente. Las uniones conyugales de hecho consolidadas se asimilarán a las situaciones de derecho.</p>
<p>(3) Se equiparan a la ausencia de cónyuge la separación legal y el divorcio. No obstante, si el cónyuge separado o divorciado tiene derecho a la pensión regulada en el artículo 97 de Código Civil, le corresponderá una indemnización igual al 50 por 100 de las fijadas para el cónyuge en el grupo I.</p>
<p>En los supuestos de concurrencia con uniones conyugales de hecho o, en su caso, de aquéllos o éstos con cónyuges no separados legalmente, la indemnización fijada para el cónyuge en el grupo I se distribuirá entre los concurrentes en proporción a la cuantía que les hubiera correspondido de no haber concurrencia.</p>
<p>(4) La cuantía total de la indemnización que corresponda según el número de hijos se asignará entre ellos a partes iguales.</p>
<p>(5) Si concurriesen uno que conviviera y otro que no conviviera con la víctima se asignará a cada uno el 50 por 100 de la cuantía que figura en su respectivo concepto.</p>
<p>(6) La cuantía total de la indemnización se distribuirá al 50 por 100 entre los abuelos paternos y maternos.</p>
<p>(7) La cuantía total de la indemnización que corresponda según el número de hermanos se asignará entre ellos a partes iguales.</p>
<p>TABLA II</p>
<p>Factores de corrección para las indemnizaciones básicas por muerte</p>
<table summary="Tabla de datos">
<tbody>
<tr>
<th>Descripción</th>
<th>Aumento<br />
(en porcentaje<br />
o en euros)</th>
<th>Porcentaje<br />
de reducción</th>
</tr>
<tr>
<td>Perjuicios económicos</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Ingresos netos anuales de la víctima por trabajo personal:</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Hasta 26.419,06 euros (1)</td>
<td>Hasta el 10.</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>De 26.419,07 a 52.838,11 euros</td>
<td>Del 11 al 25.</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>De 52.838,12 hasta 88.063,51 euros</td>
<td>Del 26 al 50.</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Más de 88.063,51 euros</td>
<td>Del 51 al 75.</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Circunstancias familiares especiales</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Discapacidad física o psíquica acusada (anterior al accidente) del perjudicado/beneficiario:</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Si es cónyuge o hijo menor</td>
<td>Del 75 al 100 (2).</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Si es hijo mayor con menos de veinticinco años</td>
<td>Del 50 al 75 (2).</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Cualquier otro perjudicado/beneficiario</td>
<td>Del 25 al 50 (2).</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Víctima hijo único</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Si es menor</td>
<td>Del 30 al 50.</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Si es mayor, con menos de veinticinco años</td>
<td>Del 20 al 40.</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Si es mayor, con más de veinticinco años</td>
<td>Del 10 al 25.</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Fallecimiento de ambos padres en el accidente:</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Con hijos menores</td>
<td>Del 75 al 100 (3).</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Sin hijos menores:</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Con hijos menores de veinticinco años</td>
<td>Del 25 al 75 (3).</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Sin hijos menores de veinticinco años</td>
<td>Del 10 al 25 (3).</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Víctima embarazada con pérdida de feto a consecuencia del accidente</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Si el concebido fuera el primer hijo:</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Hasta el tercer mes de embarazo</td>
<td>13.209,53</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>A partir del tercer mes</td>
<td>35.225,41</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Si el concebido fuera el segundo hijo o posteriores:</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Hasta el tercer mes</td>
<td>8.806,35</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>A partir del tercer mes</td>
<td>17.612,70</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Elementos correctores del apartado primero. 7 de este anexo</td>
<td>–</td>
<td>Hasta el 75.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>(1) Se incluirá en este apartado cualquier víctima en edad laboral, aunque no se justifiquen ingresos.</p>
<p>(2) Sobre la indemnización que corresponda al beneficiario discapacitado.</p>
<p>(3) Sobre la indemnización básica que corresponda a cada perjudicado.</p>
<p>TABLA III</p>
<p>Indemnizaciones básicas por lesiones permanentes (incluidos daños morales)</p>
<p>Valores del punto en euros</p>
<table summary="Tabla de datos">
<tbody>
<tr>
<th>Puntos</th>
<th>Hasta 20 años<br />
–<br />
Euros 2010</th>
<th>De 21 a 40 años<br />
–<br />
Euros 2010</th>
<th>De 41 a 55 años<br />
–<br />
Euros 2010</th>
<th>De 56 a 65 años<br />
–<br />
Euros 2010</th>
<th>Más de 65 años<br />
–<br />
Euros 2010</th>
</tr>
<tr>
<td>1</td>
<td>783,04</td>
<td>724,94</td>
<td>666,82</td>
<td>613,87</td>
<td>549,44</td>
</tr>
<tr>
<td>2</td>
<td>807,21</td>
<td>745,65</td>
<td>684,07</td>
<td>630,85</td>
<td>558,14</td>
</tr>
<tr>
<td>3</td>
<td>828,90</td>
<td>764,17</td>
<td>699,41</td>
<td>646,02</td>
<td>566,95</td>
</tr>
<tr>
<td>4</td>
<td>848,13</td>
<td>780,49</td>
<td>712,82</td>
<td>659,36</td>
<td>571,70</td>
</tr>
<tr>
<td>5</td>
<td>864,88</td>
<td>794,62</td>
<td>724,31</td>
<td>670,89</td>
<td>576,56</td>
</tr>
<tr>
<td>6</td>
<td>879,18</td>
<td>806,54</td>
<td>733,88</td>
<td>680,55</td>
<td>580,15</td>
</tr>
<tr>
<td>7</td>
<td>898,08</td>
<td>822,76</td>
<td>747,42</td>
<td>693,88</td>
<td>587,08</td>
</tr>
<tr>
<td>8</td>
<td>915,10</td>
<td>837,34</td>
<td>759,52</td>
<td>705,83</td>
<td>593,06</td>
</tr>
<tr>
<td>9</td>
<td>930,30</td>
<td>850,26</td>
<td>770,18</td>
<td>716,40</td>
<td>598,05</td>
</tr>
<tr>
<td>10-14</td>
<td>943,65</td>
<td>861,53</td>
<td>779,41</td>
<td>725,61</td>
<td>602,12</td>
</tr>
<tr>
<td>15-19</td>
<td>1.109,04</td>
<td>1.015,13</td>
<td>921,20</td>
<td>854,32</td>
<td>671,92</td>
</tr>
<tr>
<td>20-24</td>
<td>1.260,94</td>
<td>1.156,21</td>
<td>1.051,47</td>
<td>972,55</td>
<td>735,68</td>
</tr>
<tr>
<td>25-29</td>
<td>1.412,55</td>
<td>1.296,89</td>
<td>1.181,26</td>
<td>1.090,49</td>
<td>800,79</td>
</tr>
<tr>
<td>30-34</td>
<td>1.554,46</td>
<td>1.428,63</td>
<td>1.302,80</td>
<td>1.200,91</td>
<td>861,54</td>
</tr>
<tr>
<td>35-39</td>
<td>1.686,94</td>
<td>1.551,61</td>
<td>1.416,28</td>
<td>1.304,01</td>
<td>918,07</td>
</tr>
<tr>
<td>40-44</td>
<td>1.810,24</td>
<td>1.666,09</td>
<td>1.521,94</td>
<td>1.399,96</td>
<td>970,48</td>
</tr>
<tr>
<td>45-49</td>
<td>1.924,58</td>
<td>1.772,26</td>
<td>1.619,95</td>
<td>1.488,93</td>
<td>1.018,85</td>
</tr>
<tr>
<td>50-54</td>
<td>2.030,22</td>
<td>1.870,37</td>
<td>1.710,52</td>
<td>1.571,16</td>
<td>1.063,30</td>
</tr>
<tr>
<td>55-59</td>
<td>2.170,77</td>
<td>2.000,61</td>
<td>1.830,44</td>
<td>1.680,38</td>
<td>1.126,47</td>
</tr>
<tr>
<td>60-64</td>
<td>2.308,57</td>
<td>2.128,30</td>
<td>1.948,04</td>
<td>1.787,46</td>
<td>1.188,40</td>
</tr>
<tr>
<td>65-69</td>
<td>2.443,68</td>
<td>2.253,48</td>
<td>2.063,31</td>
<td>1.892,46</td>
<td>1.249,13</td>
</tr>
<tr>
<td>70-74</td>
<td>2.576,13</td>
<td>2.376,22</td>
<td>2.176,34</td>
<td>1.995,37</td>
<td>1.308,65</td>
</tr>
<tr>
<td>75-79</td>
<td>2.705,96</td>
<td>2.496,55</td>
<td>2.287,15</td>
<td>2.096,28</td>
<td>1.367,01</td>
</tr>
<tr>
<td>80-84</td>
<td>2.833,28</td>
<td>2.614,52</td>
<td>2.395,78</td>
<td>2.195,22</td>
<td>1.424,23</td>
</tr>
<tr>
<td>85-89</td>
<td>2.958,07</td>
<td>2.730,18</td>
<td>2.502,28</td>
<td>2.292,21</td>
<td>1.480,33</td>
</tr>
<tr>
<td>90-99</td>
<td>3.080,45</td>
<td>2.843,57</td>
<td>2.606,69</td>
<td>2.387,30</td>
<td>1.535,33</td>
</tr>
<tr>
<td>100</td>
<td>3.200,41</td>
<td>2.954,73</td>
<td>2.709,06</td>
<td>2.480,57</td>
<td>1.589,24</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>TABLA IV</p>
<p>Factores de corrección para las indemnizaciones básicas por lesiones permanentes</p>
<table summary="Tabla de datos">
<tbody>
<tr>
<th>Descripción</th>
<th>Aumento<br />
(en porcentaje<br />
o en euros)</th>
<th>Porcentaje<br />
de reducción</th>
</tr>
<tr>
<td>Perjuicios económicos</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Ingresos netos de la víctima por trabajo personal:</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Hasta 26.419,06 euros (1)</td>
<td>Hasta el 10</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>De 26.419,07 a 52.838,11 euros</td>
<td>Del 11 al 25</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>De 52.838,12 hasta 88.063,51 euros</td>
<td>Del 26 al 50</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Más de 88.063,51 euros</td>
<td>Del 51 al 75</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Daños morales complementarios</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Se entenderán ocasionados cuando una sola secuela exceda de 75 puntos o las concurrentes superen los 90 puntos. Sólo en estos casos será aplicable</td>
<td>Hasta 88.063,51</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Lesiones permanentes que constituyan una incapacidad para la ocupación o actividad habitual de la víctima</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Permanente parcial:</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Con secuelas permanentes que limiten parcialmente la ocupación o actividad habitual, sin impedir la realización de las tareas fundamentales de la misma</td>
<td>Hasta 17.612,70</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Permanente total:</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Con secuelas permanentes que impidan totalmente la realización de las tareas de la ocupación o actividad habitual del incapacitado</td>
<td>De 17.612,71 a 88.063,51</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Permanente absoluta:</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Con secuelas que inhabiliten al incapacitado para la realización de cualquier ocupación o actividad</td>
<td>De 88.063,52 a 176.127,03</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Grandes inválidos</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Personas afectadas con secuelas permanentes que requieren la ayuda de otras personas para realizar las actividades más esenciales de la vida diaria, como vestirse, desplazarse, comer o análogas (tetraplejías, paraplejías, estados de coma vigil o vegetativos crónicos, importantes secuelas neurológicas o neuropsiquiátricas con graves alteraciones mentales o psíquicas, ceguera completa, etc.):</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Necesidad de ayuda de otra persona:</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Ponderando la edad de la víctima y grado de incapacidad para realizar las actividades más esenciales de la vida. Se asimilan a esta prestación el coste de la asistencia en los casos de estados de coma vigil o vegetativos crónicos</td>
<td>Hasta 352.254,05</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Adecuación de la vivienda</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Según características de la vivienda y circunstancias del incapacitado, en función de sus necesidades</td>
<td>Hasta 88.063,51</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Perjuicios morales de familiares:</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Destinados a familiares próximos al incapacitado en atención a la sustancial alteración de la vida y convivencia derivada de los cuidados y atención continuada, según circunstancias</td>
<td>Hasta 132.095,27</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Embarazada con pérdida de feto a consecuencia del accidente (2)</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Si el concebido fuera el primer hijo:</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Hasta el tercer mes de embarazo</td>
<td>Hasta 13.209,53</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>A partir del tercer mes</td>
<td>Hasta 35.225,41</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Si el concebido fuera el segundo hijo o posteriores:</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Hasta el tercer mes de embarazo</td>
<td>Hasta 8.806,35</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>A partir del tercer mes</td>
<td>Hasta 17.612,70</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Elementos correctores del apartado primero.7 de este anexo</td>
<td>Según circunstancias</td>
<td>Según circunstancias</td>
</tr>
<tr>
<td>Adecuación del vehículo propio</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Según características del vehículo y circunstancias del incapacitado permanente, en función de sus necesidades</td>
<td>Hasta 26.419,05</td>
<td>–</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>(1) Se incluirá en este apartado cualquier víctima en edad laboral, aunque no se justifiquen ingresos.</p>
<p>(2) Habrá lugar a la percepción de esta indemnización, aunque la embarazada no haya sufrido lesiones.</p>
<p>TABLA V</p>
<p>Indemnizaciones por incapacidad temporal (compatibles con otras indemnizaciones)</p>
<p>A. Indemnización básica (incluidos daños morales):</p>
<table summary="Tabla de datos">
<tbody>
<tr>
<th>Día de baja</th>
<th>Indemnización diaria<br />
–<br />
Euros</th>
</tr>
<tr>
<td>Durante la estancia hospitalaria</td>
<td>66,00</td>
</tr>
<tr>
<td>Sin estancia hospitalaria:</td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Impeditivo (1)</td>
<td>53,66</td>
</tr>
<tr>
<td>No Impeditivo</td>
<td>28,88</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>(1) Se entiende por día de baja impeditivo aquél en que la víctima está incapacitada para desarrollar su ocupación o actividad habitual.</p>
<p>B. Factores de corrección:</p>
<table summary="Tabla de datos">
<tbody>
<tr>
<th>Descripción</th>
<th>Porcentajes<br />
aumento</th>
<th>Porcentajes disminución</th>
</tr>
<tr>
<td>Perjuicios económicos</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Ingresos netos anuales de la víctima por trabajo personal:</td>
<td></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>Hasta 26.419,06 euros</td>
<td>Hasta el 10.</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>De 26.419,07 a 52.838,11 euros</td>
<td>Del 11 al 25.</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>De 52.838,12 hasta 88.063,51 euros</td>
<td>Del 26 al 50.</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Más de 88.063,51 euros</td>
<td>Del 51 al 75.</td>
<td>–</td>
</tr>
<tr>
<td>Elementos correctores de disminución del apartado primero.7 de este anexo</td>
<td>–</td>
<td>Hasta el 75.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
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		<item>
		<title>Cataluña aún paga a sus señores feudales · ELPAÍS.com</title>
		<link>http://www.codigo-civil.org/archives/571</link>
		<comments>http://www.codigo-civil.org/archives/571#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 07 Feb 2010 12:28:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[prensa]]></category>
		<category><![CDATA[censos]]></category>

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		<description><![CDATA[REPORTAJE: UN DERECHO MEDIEVAL
Cataluña aún paga a sus señores feudales
Para muchos compradores resulta una sorpresa: adquieren una propiedad y se encuentran con que deben abonar un &#8220;peaje&#8221; a un noble. Es el derecho real de censo, figura de origen medieval que resiste el paso del tiempo
via Cataluña aún paga a sus señores feudales · ELPAÍS.com.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>REPORTAJE: UN DERECHO MEDIEVAL</p>
<p>Cataluña aún paga a sus señores feudales</p>
<p>Para muchos compradores resulta una sorpresa: adquieren una propiedad y se encuentran con que deben abonar un &#8220;peaje&#8221; a un noble. Es el derecho real de censo, figura de origen medieval que resiste el paso del tiempo</p>
<p>via <a href="http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Cataluna/paga/senores/feudales/elpepusoc/20100207elpdmgrep_4/Tes">Cataluña aún paga a sus señores feudales · ELPAÍS.com</a>.</p>
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		<item>
		<title>El Supremo condena a cinco años de cárcel a la dueña de un pub barcelonés por el ruido · ELPAÍS.com</title>
		<link>http://www.codigo-civil.org/archives/568</link>
		<comments>http://www.codigo-civil.org/archives/568#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 06 Feb 2010 20:25:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[prensa]]></category>
		<category><![CDATA[ruido]]></category>

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		<description><![CDATA[El Supremo condena a cinco años de cárcel a la dueña de un pub barcelonés por el ruido
El alto tribunal reconoce que causar ruido constituye un delito de lesiones
PERE RÍOS &#8211; Barcelona &#8211; 05/02/2010  A la cárcel por el ruido de un pub. El Tribunal Supremo ha confirmado la sentencia que dictó la Audiencia de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Supremo condena a cinco años de cárcel a la dueña de un pub barcelonés por el ruido</p>
<p>El alto tribunal reconoce que causar ruido constituye un delito de lesiones</p>
<p>PERE RÍOS &#8211; Barcelona &#8211; 05/02/2010  A la cárcel por el ruido de un pub. El Tribunal Supremo ha confirmado la sentencia que dictó la Audiencia de Barcelona por la que condenó a penas que suman cinco años y medio de cárcel para la propietaria de un pub de esta ciudad por las lesiones provocadas a los vecinos del inmueble. Ésta es una de las sentencias más duras dictadas en España por este motivo.</p>
<p>via <a href="http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Supremo/condena/anos/carcel/duena/pub/barcelones/ruido/elpepusoc/20100205elpepusoc_2/Tes">El Supremo condena a cinco años de cárcel a la dueña de un pub barcelonés por el ruido · ELPAÍS.com</a>.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>elpais.com, 08-01-2010:El Gobierno aprueba el Registro Civil único que simplifica trámites y descarga a los jueces · ELPAÍS.com</title>
		<link>http://www.codigo-civil.org/archives/565</link>
		<comments>http://www.codigo-civil.org/archives/565#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 08 Jan 2010 18:36:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[prelex]]></category>
		<category><![CDATA[registro civil]]></category>

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		<description><![CDATA[El Gobierno aprueba el Registro Civil único que simplifica trámites y descarga a los jueces
Unifica las secciones temáticas y territoriales y el ciudadano podrá acceder a su ficha a través de la Red.- Caamaño: &#8220;Es un cambio conceptual de arriba a abajo&#8221;
ELPAÍS.com &#8211; Madrid &#8211; 08/01/2010
El Gobierno ha puesto punto y final a un Registro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Gobierno aprueba el Registro Civil único que simplifica trámites y descarga a los jueces</p>
<p>Unifica las secciones temáticas y territoriales y el ciudadano podrá acceder a su ficha a través de la Red.- Caamaño: &#8220;Es un cambio conceptual de arriba a abajo&#8221;</p>
<p>ELPAÍS.com &#8211; Madrid &#8211; 08/01/2010</p>
<p>El Gobierno ha puesto punto y final a un Registro Civil de hace 50 años. &#8220;Se trata de un cambio conceptual radical, de arriba a abajo&#8221;, ha asegurado el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. La principal característica del nuevo registro, cuyo anteproyecto se ha aprobado hoy, es la simplificación que permitirá que sea individual, electrónico, desjudicializado y que unificará las diversas secciones temáticas y territoriales que existían hasta ahora.</p>
<p>via <a href="http://www.elpais.com/articulo/espana/Gobierno/aprueba/Registro/Civil/unico/simplifica/tramites/descarga/jueces/elpepuesp/20100108elpepunac_11/Tes#despiece1">El Gobierno aprueba el Registro Civil único que simplifica trámites y descarga a los jueces · ELPAÍS.com</a>.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Ley 29/2009, de 30 de diciembre, por la que se modifica el régimen legal de la competencia desleal y de la publicidad para la mejora de la protección de los consumidores y usuarios.</title>
		<link>http://www.codigo-civil.org/archives/563</link>
		<comments>http://www.codigo-civil.org/archives/563#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 08:36:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[actualidad_legislativa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.codigo-civil.org/?p=563</guid>
		<description><![CDATA[Ley 29/2009, de 30 de diciembre, por la que se modifica el régimen legal de la competencia desleal y de la publicidad para la mejora de la protección de los consumidores y usuarios.
Boletín Oficial del Estado: 31 de diciembre de 2009, Núm. 315
JUAN CARLOS I
REY DE ESPAÑA
A todos los que la presente vieren y entendieren.
Sabed: [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2>Ley 29/2009, de 30 de diciembre, por la que se modifica el régimen legal de la competencia desleal y de la publicidad para la mejora de la protección de los consumidores y usuarios.</h2>
<p>Boletín Oficial del Estado: 31 de diciembre de 2009, Núm. 315</p>
<p>JUAN CARLOS I</p>
<p>REY DE ESPAÑA</p>
<p>A todos los que la presente vieren y entendieren.</p>
<p>Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado y Yo vengo en sancionar la siguiente ley.</p>
<p>PREÁMBULO</p>
<p>I</p>
<p>La actividad normativa de la Unión Europea introduce cambios notables en distintos ámbitos del mercado interior que presentan una intensa interrelación entre sí, como son, en lo que aquí interesa, la competencia desleal, la publicidad, la protección de los consumidores y el comercio minorista.</p>
<p>Unos cambios que han sido operados, en primer lugar, por la Directiva 2005/29/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de mayo de 2005, relativa a las prácticas comerciales desleales de las empresas en sus relaciones con los consumidores en el mercado interior, que modifica la Directiva 84/450/CEE del Consejo, las Directivas 97/7/CE, 98/27/CE y 2002/65/CE del Parlamento Europeo y del Consejo y el Reglamento (CE) n.º 2006/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo (Directiva sobre las prácticas comerciales desleales).</p>
<p>Y, en segundo lugar, por la Directiva 2006/114/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 12 de diciembre de 2006, sobre publicidad engañosa y publicidad comparativa, que codifica las modificaciones de la Directiva 84/450/CE.</p>
<p>La incorporación al Derecho español de estas directivas, que lleva a cabo esta ley, ha comportado una modificación importante de varias leyes: la Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal, que regula de manera unitaria esta materia; el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, que lleva esta protección al ámbito de la ley anterior; la Ley 7/1996, de 15 de enero, de Ordenación del Comercio Minorista, y la Ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de Publicidad.</p>
<p>II</p>
<p>La Directiva 2005/29/CE viene a regular una serie de conductas encuadrables dentro del marco de la competencia desleal, poniendo el énfasis en sus efectos indeseables frente a los consumidores. Esta ley nace con el propósito de que la legislación protectora de los consumidores se integre de manera coherente dentro de la regulación del mercado, constituida aquí por la Ley de Competencia Desleal, como forma de asegurar que aquella tutela sea la más efectiva y que la normativa del mercado no quede desintegrada.</p>
<p>Las normas que imponen la protección de la libre competencia o prohíben la competencia desleal protegen a los consumidores de la misma manera que protegen el funcionamiento del mercado y los intereses de los operadores económicos que actúan en el mismo. Es por ello que esta ley articula la protección de los consumidores teniendo en cuenta las exigencias del propio mercado y los legítimos intereses de los operadores económicos que actúan en el mismo.</p>
<p>Las modificaciones que se introducen en la Ley de Competencia Desleal comienzan por tener en cuenta el impacto de otra importante norma de la Unión Europea, como es el Reglamento (CE) n.º 864/2007 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de julio de 2007, relativo a la ley aplicable a las obligaciones extracontractuales («Roma II»), que permite suprimir cualquier referencia a su ámbito de aplicación territorial.</p>
<p>La cláusula general se modifica para aclarar que, en las relaciones de los empresarios o profesionales con los consumidores, la deslealtad de una conducta vendrá determinada por la concurrencia de dos elementos: que el comportamiento del empresario o profesional resulte contrario a la diligencia profesional que le es exigible en sus relaciones con los consumidores, y que éste sea susceptible de distorsionar de manera significativa el comportamiento económico del consumidor medio (entendiendo por tal el consumidor o usuario medio) o del miembro medio del grupo al que se dirige la práctica.</p>
<p>El concepto de «consumidor medio» ha sido acuñado por la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas no en términos estadísticos, sino como la reacción típica del consumidor normalmente informado, razonablemente atento y perspicaz, teniendo en cuenta los factores sociales, culturales y lingüísticos. En consecuencia, no es un término que la ley haya de definir, sino que han de ser los tribunales los que van a efectuar su concreción en cada caso concreto.</p>
<p>Que la referencia para calificar un comportamiento como desleal sea la reacción típica del consumidor medio no supone, sin embargo, que grupos de consumidores más vulnerables queden desprotegidos, toda vez que la ley exige que se tenga en cuenta la reacción típica del consumidor medio al que se dirige la práctica, o la reacción típica del consumidor medio de un grupo especialmente vulnerable, cuando el acto de competencia sólo es susceptible de alterar el comportamiento económico de un grupo concreto de consumidores especialmente vulnerables, ya por circunstancias personales o sociales.</p>
<p>Se establece un régimen jurídico unitario sobre la deslealtad de los actos de engaño y agresivos, siendo exigible igual nivel de corrección con independencia de que sus destinatarios sean consumidores o empresarios. Se supera de esta manera la tradicional distinción entre los actos desleales y la regulación de la publicidad ilícita por desleal o engañosa.</p>
<p>Es importante resaltar la opción adoptada de mantener la Ley General de Publicidad, más allá de una norma meramente contractual. La relevancia de la publicidad en el proceso de toma de decisiones de los ciudadanos es cada vez mayor y trasciende del mero ámbito consumerista o concurrencial, por lo que una norma con vocación generalista deviene imprescindible, respetando, en todo caso, los objetivos de armonización de las directivas europeas que esta ley incorpora a nuestro ordenamiento jurídico.</p>
<p>Por ello, cobra especial sentido la pervivencia del concepto de publicidad ilícita en el ámbito de la Ley General de Publicidad garantizando las acciones y remedios que posibilitan su represión, especialmente frente a la publicidad que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los derechos y valores reconocidos en la Constitución, significativamente en lo que se refiere a la infancia, la juventud y la mujer.</p>
<p>El problema surge en ocasiones por el concurso entre la Ley General de Publicidad y la Ley de Competencia Desleal, que hace necesario, y así lo recoge la jurisprudencia, la introducción de mecanismos de coordinación. En ese sentido, se modifica la Ley General de Publicidad, con objeto de disponer de un mismo cuerpo de acciones y remedios contra todas las prácticas comerciales que perjudiquen los intereses económicos de los consumidores, sin renunciar a la regulación específica de la publicidad y sin menoscabo de la legitimación especial que en la Ley General de Publicidad se establece frente a la publicidad ilícita por utilizar de forma vejatoria o discriminatoria la imagen de la mujer.</p>
<p>En coherencia con este planteamiento se procede a derogar el título IV de la norma que queda vacío de contenido.</p>
<p>Por otra parte, se dedica un capítulo completo de la ley a regular los actos de competencia desleal que, afectando también a los competidores, se considera que sólo son susceptibles de perjudicar a sus destinatarios cuando estos son consumidores y usuarios. Tal es el caso de las omisiones engañosas o de las prácticas que la norma comunitaria establece que son desleales en todo caso y cualquiera que sea la circunstancia en la que se produzcan.</p>
<p>Se introduce un nuevo capítulo destinado a regular los códigos de conducta que, con pleno respeto a las normas sobre competencia, contribuyen a elevar el nivel de protección de los consumidores y usuarios, mediante el acceso a sistemas eficaces de resolución extrajudicial de reclamaciones que cumplan los requisitos establecidos por la normativa comunitaria, actualmente contenida en las Recomendaciones de la Comisión Europea 98/257/CE y 2001/310/CE y, como tales, notificados a la Comisión Europea de conformidad con lo previsto en la Resolución del Consejo de 25 de mayo de 2000, relativa a la red comunitaria de órganos nacionales de la solución extrajudicial de litigios en materia de consumo o cualquier disposición equivalente. Esta regulación incluye el ejercicio de acciones frente a los empresarios adheridos públicamente a códigos de conducta que infrinjan las obligaciones libremente asumidas o incurran en actos de competencia desleal y frente a los responsables de tales códigos cuando estos fomenten actos desleales.</p>
<p>Por último, se modifica el capítulo de la Ley de Competencia Desleal dedicado a normas de carácter procesal, para incorporar las reglas sobre la carga de la prueba en relación con la veracidad y exactitud de las afirmaciones de hecho realizadas por los empresarios o profesionales y para incorporar las acciones de cesación frente a las prácticas desleales que perjudican los intereses económicos de los consumidores y, en coherencia con la regulación adoptada sobre los códigos de conducta, las acciones frente a los empresarios adheridos públicamente a códigos de conducta que infrinjan las obligaciones libremente asumidas o incurran en actos de competencia desleal y frente a los responsables de tales códigos cuando éstos fomenten actos desleales.</p>
<p>III</p>
<p>Se modifica el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, con el objeto de establecer claramente en él que, conforme a la preeminencia del derecho comunitario, las prácticas comerciales de los empresarios dirigidas a los consumidores se rigen únicamente por lo dispuesto en la Ley de Competencia Desleal y en el propio texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, sin que quepa imponer a los empresarios o profesionales otras obligaciones, exigencias o prohibiciones distintas de las previstas en dichas normas cuando el título en que éstas se fundan es la protección de los legítimos intereses económicos de los consumidores.</p>
<p>Establecida esta regla general, se aclara, en los términos previstos en la norma comunitaria, la compatibilidad de este régimen con la regulación específica dictada por razones ajenas a la protección de los legítimos intereses económicos de los consumidores, con las reglas concretas que regulan las prácticas comerciales en las normas que constituyen transposición de directivas comunitarias dictadas en materia de protección de los consumidores y usuarios y, por último, con las disposiciones más protectoras dictadas en materia de servicios financieros o bienes inmuebles.</p>
<p>Igualmente se incorporan al texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, las obligaciones de información a los consumidores en aquellas prácticas comerciales que incluyan información sobre las características del bien o servicio y su precio, posibilitando que el consumidor o usuario tome una decisión sobre la contratación.</p>
<p>Se adapta, por otra parte, la regulación contractual sobre la información del precio para adecuarla en mayor medida a las exigencias de la norma sobre la información que debe prestarse en las prácticas comerciales; se incorpora un régimen general relativo a la obligación de facilitar al consumidor un presupuesto previo en aquellos servicios en los que el precio final solo pueda fijarse de este modo, un resguardo de depósito cuando la ejecución de la prestación contratada exija el depósito del bien, y la justificación documental de la entrega del producto, en los supuestos de falta de conformidad con el contrato, para asegurar el ejercicio de los derechos de los consumidores.</p>
<p>Asimismo se introduce la tipificación como infracción de consumo de las prácticas comerciales desleales, sin que esta previsión tenga efectos de atribución o modificación de las competencias administrativas atribuidas por la normativa, estatal o autonómica, a otras Administraciones públicas sectoriales.</p>
<p>Se modifica la Ley de Ordenación del Comercio Minorista al objeto de adecuar la regulación sobre las ventas promocionales a las disposiciones de la directiva, manteniendo la regulación sustantiva dictada en materia de ordenación de la actividad comercial y haciendo una remisión expresa a la Ley de Competencia Desleal para el tratamiento de su incidencia en los legítimos intereses económicos de los consumidores.</p>
<p>IV</p>
<p>Desde el punto de vista de la distribución territorial de competencias, la competencia desleal es materia reservada a la competencia estatal de conformidad con lo previsto en el artículo 149.1, reglas 6.ª, 8.ª y 13.ª, de la Constitución, que atribuyen al Estado la competencia exclusiva en materia de legislación mercantil, las bases de las obligaciones contractuales y las bases y coordinación de la planificación de la actividad económica general.</p>
<p>El resto de las disposiciones de la ley relativas a la regulación de las acciones derivadas de la competencia desleal y al régimen común en materia de derechos básicos de los consumidores e infracciones y sanciones, se dictan al amparo de las competencias exclusivas del Estado en materia de legislación procesal, condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales, y las bases y coordinación de la planificación general de la actividad económica, de conformidad con lo previsto en el artículo 149.1.1.ª, 6.ª y 13.ª de la Constitución.</p>
<p>Artículo primero. Modificación de la Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal.</p>
<p>Se modifican los artículos 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 10, 11 y se da nueva redacción a los capítulos III y IV, pasando, además, el artículo 18 al capítulo II de la Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal, a la que se adiciona un nuevo capítulo V. Asimismo, se introduce una disposición adicional única.</p>
<p>Uno. Se modifica el artículo 1 que queda redactado en los siguientes términos:</p>
<p>«Esta ley tiene por objeto la protección de la competencia en interés de todos los que participan en el mercado, y a tal fin establece la prohibición de los actos de competencia desleal, incluida la publicidad ilícita en los términos de la Ley General de Publicidad.»</p>
<p>Dos. Se modifica el artículo 2, adicionándole un nuevo apartado 3 del siguiente tenor:</p>
<p>«3. La ley será de aplicación a cualesquiera actos de competencia desleal, realizados antes, durante o después de una operación comercial o contrato, independientemente de que éste llegue a celebrarse o no.»</p>
<p>Tres. El artículo 3.1 queda redactado de la siguiente forma:</p>
<p>«1. La ley será de aplicación a los empresarios, profesionales y a cualesquiera otras personas físicas o jurídicas que participen en el mercado.»</p>
<p>Cuatro. El artículo 4, que se incorpora al capítulo II, quedará redactado en los siguientes términos:</p>
<p>«Artículo 4. Cláusula general.</p>
<p>1. Se reputa desleal todo comportamiento que resulte objetivamente contrario a las exigencias de la buena fe.</p>
<p>En las relaciones con consumidores y usuarios se entenderá contrario a las exigencias de la buena fe el comportamiento de un empresario o profesional contrario a la diligencia profesional, entendida ésta como el nivel de competencia y cuidados especiales que cabe esperar de un empresario conforme a las prácticas honestas del mercado, que distorsione o pueda distorsionar de manera significativa el comportamiento económico del consumidor medio o del miembro medio del grupo destinatario de la práctica, si se trata de una práctica comercial dirigida a un grupo concreto de consumidores.</p>
<p>A los efectos de esta ley se entiende por comportamiento económico del consumidor o usuario toda decisión por la que éste opta por actuar o por abstenerse de hacerlo en relación con:</p>
<p>a) La selección de una oferta u oferente.</p>
<p>b) La contratación de un bien o servicio, así como, en su caso, de qué manera y en qué condiciones contratarlo.</p>
<p>c) El pago del precio, total o parcial, o cualquier otra forma de pago.</p>
<p>d) La conservación del bien o servicio.</p>
<p>e) El ejercicio de los derechos contractuales en relación con los bienes y servicios.</p>
<p>Igualmente, a los efectos de esta ley se entiende por distorsionar de manera significativa el comportamiento económico del consumidor medio, utilizar una práctica comercial para mermar de manera apreciable su capacidad de adoptar una decisión con pleno conocimiento de causa, haciendo así que tome una decisión sobre su comportamiento económico que de otro modo no hubiera tomado.</p>
<p>2. Para la valoración de las conductas cuyos destinatarios sean consumidores, se tendrá en cuenta al consumidor medio.</p>
<p>3. Las prácticas comerciales que, dirigidas a los consumidores o usuarios en general, únicamente sean susceptibles de distorsionar de forma significativa, en un sentido que el empresario o profesional pueda prever razonablemente, el comportamiento económico de un grupo claramente identificable de consumidores o usuarios especialmente vulnerables a tales prácticas o al bien o servicio al que se refieran, por presentar una discapacidad, por tener afectada su capacidad de comprensión o por su edad o su credulidad, se evaluarán desde la perspectiva del miembro medio de ese grupo. Ello se entenderá, sin perjuicio de la práctica publicitaria habitual y legítima de efectuar afirmaciones exageradas o respecto de las que no se pretenda una interpretación literal.»</p>
<p>Cinco. El artículo 5 queda redactado de la siguiente forma:</p>
<p>«Artículo 5. Actos de engaño.</p>
<p>1. Se considera desleal por engañosa cualquier conducta que contenga información falsa o información que, aun siendo veraz, por su contenido o presentación induzca o pueda inducir a error a los destinatarios, siendo susceptible de alterar su comportamiento económico, siempre que incida sobre alguno de los siguientes aspectos:</p>
<p>a) La existencia o la naturaleza del bien o servicio.</p>
<p>b) Las características principales del bien o servicio, tales como su disponibilidad, sus beneficios, sus riesgos, su ejecución, su composición, sus accesorios, el procedimiento y la fecha de su fabricación o suministro, su entrega, su carácter apropiado, su utilización, su cantidad, sus especificaciones, su origen geográfico o comercial o los resultados que pueden esperarse de su utilización, o los resultados y características esenciales de las pruebas o controles efectuados al bien o servicio.</p>
<p>c) La asistencia posventa al cliente y el tratamiento de las reclamaciones.</p>
<p>d) El alcance de los compromisos del empresario o profesional, los motivos de la conducta comercial y la naturaleza de la operación comercial o el contrato, así como cualquier afirmación o símbolo que indique que el empresario o profesional o el bien o servicio son objeto de un patrocinio o una aprobación directa o indirecta.</p>
<p>e) El precio o su modo de fijación, o la existencia de una ventaja específica con respecto al precio.</p>
<p>f) La necesidad de un servicio o de una pieza, sustitución o reparación, y la modificación del precio inicialmente informado, salvo que exista un pacto posterior entre las partes aceptando tal modificación.</p>
<p>g) La naturaleza, las características y los derechos del empresario o profesional o su agente, tales como su identidad y su solvencia, sus cualificaciones, su situación, su aprobación, su afiliación o sus conexiones y sus derechos de propiedad industrial, comercial o intelectual, o los premios y distinciones que haya recibido.</p>
<p>h) Los derechos legales o convencionales del consumidor o los riesgos que éste pueda correr.</p>
<p>2. Cuando el empresario o profesional indique en una práctica comercial que está vinculado a un código de conducta, el incumplimiento de los compromisos asumidos en dicho código, se considera desleal, siempre que el compromiso sea firme y pueda ser verificado, y, en su contexto fáctico, esta conducta sea susceptible de distorsionar de manera significativa el comportamiento económico de sus destinatarios.»</p>
<p>Seis. El artículo 7 pasa a tener la siguiente redacción:</p>
<p>«Artículo 7. Omisiones engañosas.</p>
<p>1. Se considera desleal la omisión u ocultación de la información necesaria para que el destinatario adopte o pueda adoptar una decisión relativa a su comportamiento económico con el debido conocimiento de causa. Es también desleal si la información que se ofrece es poco clara, ininteligible, ambigua, no se ofrece en el momento adecuado, o no se da a conocer el propósito comercial de esa práctica, cuando no resulte evidente por el contexto.</p>
<p>2. Para la determinación del carácter engañoso de los actos a que se refiere el apartado anterior, se atenderá al contexto fáctico en que se producen, teniendo en cuenta todas sus características y circunstancias y las limitaciones del medio de comunicación utilizado.</p>
<p>Cuando el medio de comunicación utilizado imponga limitaciones de espacio o de tiempo, para valorar la existencia de una omisión de información se tendrán en cuenta estas limitaciones y todas las medidas adoptadas por el empresario o profesional para transmitir la información necesaria por otros medios.»</p>
<p>Siete. Se modifica el artículo 8, que queda redactado de la siguiente forma:</p>
<p>«Artículo 8. Prácticas agresivas.</p>
<p>1. Se considera desleal todo comportamiento que teniendo en cuenta sus características y circunstancias, sea susceptible de mermar de manera significativa, mediante acoso, coacción, incluido el uso de la fuerza, o influencia indebida, la libertad de elección o conducta del destinatario en relación al bien o servicio y, por consiguiente, afecte o pueda afectar a su comportamiento económico.</p>
<p>A estos efectos, se considera influencia indebida la utilización de una posición de poder en relación con el destinatario de la práctica para ejercer presión, incluso sin usar fuerza física ni amenazar con su uso.</p>
<p>2. Para determinar si una conducta hace uso del acoso, la coacción o la influencia indebida se tendrán en cuenta:</p>
<p>a) El momento y el lugar en que se produce, su naturaleza o su persistencia.</p>
<p>b) El empleo de un lenguaje o un comportamiento amenazador o insultante.</p>
<p>c) La explotación por parte del empresario o profesional de cualquier infortunio o circunstancia específicos lo suficientemente graves como para mermar la capacidad de discernimiento del destinatario, de los que aquél tenga conocimiento, para influir en su decisión con respecto al bien o servicio.</p>
<p>d) Cualesquiera obstáculos no contractuales onerosos o desproporcionados impuestos por el empresario o profesional cuando la otra parte desee ejercitar derechos legales o contractuales, incluida cualquier forma de poner fin al contrato o de cambiar de bien o servicio o de suministrador.</p>
<p>e) La comunicación de que se va a realizar cualquier acción que, legalmente, no pueda ejercerse.»</p>
<p>Ocho. El artículo 10 queda redactado del siguiente modo:</p>
<p>«Artículo 10. Actos de comparación.</p>
<p>La comparación pública, incluida la publicidad comparativa, mediante una alusión explícita o implícita a un competidor estará permitida si cumple los siguientes requisitos:</p>
<p>a) Los bienes o servicios comparados habrán de tener la misma finalidad o satisfacer las mismas necesidades.</p>
<p>b) La comparación se realizará de modo objetivo entre una o más características esenciales, pertinentes, verificables y representativas de los bienes o servicios, entre las cuales podrá incluirse el precio.</p>
<p>c) En el supuesto de productos amparados por una denominación de origen o indicación geográfica, denominación específica o especialidad tradicional garantizada, la comparación sólo podrá efectuarse con otros productos de la misma denominación.</p>
<p>d) No podrán presentarse bienes o servicios como imitaciones o réplicas de otros a los que se aplique una marca o nombre comercial protegido.</p>
<p>e) La comparación no podrá contravenir lo establecido por los artículos 5, 7, 9, 12 y 20 en materia de actos de engaño, denigración y explotación de la reputación ajena.»</p>
<p>Nueve. Se modifica el artículo 11, que pasa a tener la siguiente redacción:</p>
<p>«Artículo 11. Actos de imitación.</p>
<p>1. La imitación de prestaciones e iniciativas empresariales o profesionales ajenas es libre, salvo que estén amparadas por un derecho de exclusiva reconocido por la ley.</p>
<p>2. No obstante, la imitación de prestaciones de un tercero se reputará desleal cuando resulte idónea para generar la asociación por parte de los consumidores respecto a la prestación o comporte un aprovechamiento indebido de la reputación o el esfuerzo ajeno.</p>
<p>La inevitabilidad de los indicados riesgos de asociación o de aprovechamiento de la reputación ajena excluye la deslealtad de la práctica.</p>
<p>3. Asimismo, tendrá la consideración de desleal la imitación sistemática de las prestaciones e iniciativas empresariales o profesionales de un competidor cuando dicha estrategia se halle directamente encaminada a impedir u obstaculizar su afirmación en el mercado y exceda de lo que, según las circunstancias, pueda reputarse una respuesta natural del mercado.»</p>
<p>Diez. El artículo 18 queda redactado del siguiente modo:</p>
<p>«Artículo 18. Publicidad ilícita.</p>
<p>La publicidad considerada ilícita por la Ley General de Publicidad, se reputará desleal.»</p>
<p>Once. Se modifican los capítulos III y IV, con la siguiente redacción:</p>
<p>«CAPÍTULO III</p>
<p>Prácticas comerciales con los consumidores o usuarios</p>
<p>Artículo 19. Prácticas comerciales desleales con los consumidores.</p>
<p>1. Sin perjuicio de lo establecido en los artículos 19 y 20 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, únicamente tendrán la consideración de prácticas comerciales desleales con los consumidores y usuarios, las previstas en este capítulo y en los artículos 4, 5, 7 y 8 de esta ley.</p>
<p>2. Las prácticas comerciales reguladas en los artículos 21 a 31, ambos inclusive, son en todo caso y en cualquier circunstancia, prácticas comerciales desleales con los consumidores.</p>
<p>Artículo 20. Practicas engañosas por confusión para los consumidores.</p>
<p>En las relaciones con consumidores y usuarios, se reputan desleales aquéllas prácticas comerciales, incluida la publicidad comparativa, que, en su contexto fáctico y teniendo en cuenta todas sus características y circunstancias, creen confusión, incluido el riesgo de asociación, con cualesquiera bienes o servicios, marcas registradas, nombres comerciales u otras marcas distintivas de un competidor, siempre que sean susceptibles de afectar al comportamiento económico de los consumidores y usuarios.</p>
<p>Artículo 21. Prácticas engañosas sobre códigos de conducta u otros distintivos de calidad.</p>
<p>1. Se reputan desleales por engañosas, las prácticas comerciales que afirmen sin ser cierto:</p>
<p>a) Que el empresario o profesional está adherido a un código de conducta.</p>
<p>b) Que un código de conducta ha recibido el refrendo de un organismo público o cualquier otro tipo de acreditación.</p>
<p>c) Que un empresario o profesional, sus prácticas comerciales, o un bien o servicio ha sido aprobado, aceptado o autorizado por un organismo público o privado, o hacer esa afirmación sin cumplir las condiciones de la aprobación, aceptación o autorización.</p>
<p>2. La exhibición de un sello de confianza o de calidad o de un distintivo equivalente, sin haber obtenido la necesaria autorización, es igualmente, en todo caso, una práctica comercial desleal por engañosa.</p>
<p>Artículo 22. Prácticas señuelo y prácticas promocionales engañosas.</p>
<p>Se considera desleal por engañoso:</p>
<p>1. Realizar una oferta comercial de bienes o servicios a un precio determinado sin revelar la existencia de motivos razonables que hagan pensar al empresario o profesional que dichos bienes o servicios u otros equivalentes no estarán disponibles al precio ofertado durante un período suficiente y en cantidades razonables, teniendo en cuenta el tipo de bien o servicio, el alcance de la publicidad que se le haya dado y el precio de que se trate.</p>
<p>2. Realizar una oferta comercial de bienes o servicios a un precio determinado para luego, con la intención de promocionar un bien o servicio diferente, negarse a mostrar el bien o servicio ofertado, no aceptar pedidos o solicitudes de suministro, negarse a suministrarlo en un período de tiempo razonable, enseñar una muestra defectuosa del bien o servicio promocionado o desprestigiarlo.</p>
<p>3. Las prácticas comerciales relativas a las ventas en liquidación cuando sea incierto que el empresario o profesional se encuentre en alguno de los supuestos previstos en el artículo 30.1 de la Ley 7/1996, de 15 de enero, de Ordenación del Comercio Minorista o que, en cualquier otro supuesto, afirmen que el empresario o profesional está a punto de cesar en sus actividades o de trasladarse sin que vaya a hacerlo.</p>
<p>4. Las prácticas comerciales que ofrezcan un premio, de forma automática, o en un concurso o sorteo, sin conceder los premios descritos u otros de calidad y valor equivalente.</p>
<p>5. Describir un bien o servicio como «gratuito», «regalo», «sin gastos» o cualquier fórmula equivalente, si el consumidor o usuario tiene que abonar dinero por cualquier concepto distinto del coste inevitable de la respuesta a la práctica comercial y la recogida del producto o del pago por la entrega de éste.</p>
<p>6. Crear la impresión falsa, incluso mediante el uso de prácticas agresivas, de que el consumidor o usuario ya ha ganado, ganará o conseguirá un premio o cualquier otra ventaja equivalente si realiza un acto determinado, cuando en realidad:</p>
<p>a) No existe tal premio o ventaja equivalente.</p>
<p>b) O la realización del acto relacionado con la obtención del premio o ventaja equivalente está sujeto a la obligación, por parte del consumidor o usuario, de efectuar un pago o incurrir en un gasto.</p>
<p>Artículo 23. Practicas engañosas sobre la naturaleza y propiedades de los bienes o servicios, su disponibilidad y los servicios posventa.</p>
<p>Se reputa desleal, por engañoso:</p>
<p>1. Afirmar o crear por otro medio la impresión de que un bien o servicio puede ser comercializado legalmente no siendo cierto.</p>
<p>2. Alegar que los bienes o servicios pueden facilitar la obtención de premios en juegos de azar.</p>
<p>3. Proclamar, falsamente, que un bien o servicio puede curar enfermedades, disfunciones o malformaciones.</p>
<p>4. Afirmar, no siendo cierto, que el bien o servicio sólo estará disponible durante un período de tiempo muy limitado o que sólo estará disponible en determinadas condiciones durante un período de tiempo muy limitado a fin de inducir al consumidor o usuario a tomar una decisión inmediata, privándole así de la oportunidad o el tiempo suficiente para hacer su elección con el debido conocimiento de causa.</p>
<p>5. Comprometerse a proporcionar un servicio posventa a los consumidores o usuarios sin advertirles claramente antes de contratar que el idioma en el que este servicio estará disponible no es el utilizado en la operación comercial.</p>
<p>6. Crear la impresión falsa de que el servicio posventa del bien o servicio promocionado está disponible en un Estado miembro distinto de aquel en el que se ha contratado su suministro.</p>
<p>Artículo 24. Prácticas de venta piramidal.</p>
<p>Se considera desleal por engañoso, en cualquier circunstancia, crear, dirigir o promocionar un plan de venta piramidal en el que el consumidor o usuario realice una contraprestación a cambio de la oportunidad de recibir una compensación derivada fundamentalmente de la entrada de otros consumidores o usuarios en el plan, y no de la venta o suministro de bienes o servicios.</p>
<p>Artículo 25. Prácticas engañosas por confusión.</p>
<p>Se reputa desleal por engañoso promocionar un bien o servicio similar al comercializado por un determinado empresario o profesional para inducir de manera deliberada al consumidor o usuario a creer que el bien o servicio procede de este empresario o profesional, no siendo cierto.</p>
<p>Artículo 26. Prácticas comerciales encubiertas.</p>
<p>Se considera desleal por engañoso incluir como información en los medios de comunicación, comunicaciones para promocionar un bien o servicio, pagando el empresario o profesional por dicha promoción, sin que quede claramente especificado en el contenido o mediante imágenes y sonidos claramente identificables para el consumidor o usuario que se trata de un contenido publicitario.</p>
<p>Artículo 27. Otras prácticas engañosas.</p>
<p>Igualmente se consideran desleales por engañosas las prácticas que:</p>
<p>1. Presenten los derechos que otorga la legislación a los consumidores o usuarios como si fueran una característica distintiva de la oferta del empresario o profesional.</p>
<p>2. Realicen afirmaciones inexactas o falsas en cuanto a la naturaleza y la extensión del peligro que supondría para la seguridad personal del consumidor y usuario o de su familia, el hecho de que el consumidor o usuario no contrate el bien o servicio.</p>
<p>3. Transmitan información inexacta o falsa sobre las condiciones de mercado o sobre la posibilidad de encontrar el bien o servicio, con la intención de inducir al consumidor o usuario a contratarlo en condiciones menos favorables que las condiciones normales de mercado.</p>
<p>4. Incluyan en la documentación de comercialización una factura o un documento similar de pago que dé al consumidor o usuario la impresión de que ya ha contratado el bien o servicio comercializado, sin que éste lo haya solicitado.</p>
<p>5. Afirmen de forma fraudulenta o creen la impresión falsa de que un empresario o profesional no actúa en el marco de su actividad empresarial o profesional, o presentarse de forma fraudulenta como un consumidor o usuario.</p>
<p>Artículo 28. Prácticas agresivas por coacción.</p>
<p>Se reputan desleales por agresivas las prácticas comerciales que hagan creer al consumidor o usuario que no puede abandonar el establecimiento del empresario o profesional o el local en el que se realice la práctica comercial, hasta haber contratado, salvo que dicha conducta sea constitutiva de infracción penal.</p>
<p>Artículo 29. Prácticas agresivas por acoso.</p>
<p>1. Se considera desleal por agresivo realizar visitas en persona al domicilio del consumidor o usuario, ignorando sus peticiones para que el empresario o profesional abandone su casa o no vuelva a personarse en ella.</p>
<p>2. Igualmente se reputa desleal realizar propuestas no deseadas y reiteradas por teléfono, fax, correo electrónico u otros medios de comunicación a distancia, salvo en las circunstancias y en la medida en que esté justificado legalmente para hacer cumplir una obligación contractual.</p>
<p>El empresario o profesional deberá utilizar en estas comunicaciones sistemas que le permitan al consumidor dejar constancia de su oposición a seguir recibiendo propuestas comerciales de dicho empresario o profesional.</p>
<p>Para que el consumidor o usuario pueda ejercer su derecho a manifestar su oposición a recibir propuestas comerciales no deseadas, cuando éstas se realicen por vía telefónica, las llamadas deberán realizarse desde un número de teléfono identificable.</p>
<p>Este supuesto se entenderá sin perjuicio de lo establecido en la normativa vigente sobre protección de datos personales, servicios de la sociedad de la información, telecomunicaciones y contratación a distancia con los consumidores o usuarios, incluida la contratación a distancia de servicios financieros.</p>
<p>Artículo 30. Prácticas agresivas en relación con los menores.</p>
<p>Se reputa desleal por agresivo, incluir en la publicidad una exhortación directa a los niños para que adquieran bienes o usen servicios o convenzan a sus padres u otros adultos de que contraten los bienes o servicios anunciados.</p>
<p>Artículo 31. Otras prácticas agresivas.</p>
<p>Se considera desleal por agresivo:</p>
<p>1. Exigir al consumidor o usuario, ya sea tomador, beneficiario o tercero perjudicado, que desee reclamar una indemnización al amparo de un contrato de seguro, la presentación de documentos que no sean razonablemente necesarios para determinar la existencia del siniestro y, en su caso, el importe de los daños que resulten del mismo o dejar sistemáticamente sin responder la correspondencia al respecto, con el fin de disuadirlo de ejercer sus derechos.</p>
<p>2. Exigir el pago inmediato o aplazado, la devolución o la custodia de bienes o servicios suministrados por el comerciante, que no hayan sido solicitados por el consumidor o usuario, salvo cuando el bien o servicio en cuestión sea un bien o servicio de sustitución suministrado de conformidad con lo establecido en la legislación vigente sobre contratación a distancia con los consumidores y usuarios.</p>
<p>3. Informar expresamente al consumidor o usuario de que el trabajo o el sustento del empresario o profesional corren peligro si el consumidor o usuario no contrata el bien o servicio.</p>
<p>CAPÍTULO IV</p>
<p>Acciones derivadas de la competencia desleal</p>
<p>Artículo 32. Acciones.</p>
<p>1. Contra los actos de competencia desleal, incluida la publicidad ilícita, podrán ejercitarse las siguientes acciones:</p>
<p>1.ª Acción declarativa de deslealtad.</p>
<p>2.ª Acción de cesación de la conducta desleal o de prohibición de su reiteración futura. Asimismo, podrá ejercerse la acción de prohibición, si la conducta todavía no se ha puesto en práctica.</p>
<p>3.ª Acción de remoción de los efectos producidos por la conducta desleal.</p>
<p>4.ª Acción de rectificación de las informaciones engañosas, incorrectas o falsas.</p>
<p>5.ª Acción de resarcimiento de los daños y perjuicios ocasionados por la conducta desleal, si ha intervenido dolo o culpa del agente.</p>
<p>6.ª Acción de enriquecimiento injusto, que sólo procederá cuando la conducta desleal lesione una posición jurídica amparada por un derecho de exclusiva u otra de análogo contenido económico.</p>
<p>2. En las sentencias estimatorias de las acciones previstas en el apartado anterior, números 1.ª a 4.ª, el tribunal, si lo estima procedente, y con cargo al demandado, podrá acordar la publicación total o parcial de la sentencia o, cuando los efectos de la infracción puedan mantenerse a lo largo del tiempo, una declaración rectificadora.</p>
<p>Artículo 33. Legitimación activa.</p>
<p>1. Cualquier persona física o jurídica que participe en el mercado, cuyos intereses económicos resulten directamente perjudicados o amenazados por la conducta desleal, está legitimada para el ejercicio de las acciones previstas en el artículo 32.1, 1.ª a 5.ª</p>
<p>Frente a la publicidad ilícita está legitimada para el ejercicio de las acciones previstas en el artículo 32.1, 1.ª a 5.ª, cualquier persona física o jurídica que resulte afectada y, en general, quienes tengan un derecho subjetivo o un interés legítimo.</p>
<p>La acción de resarcimiento de los daños y perjuicios ocasionados por la conducta desleal podrá ejercitarse, igualmente, por los legitimados conforme a lo previsto en el artículo 11.2 de la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil.</p>
<p>La acción de enriquecimiento injusto sólo podrá ser ejercitada por el titular de la posición jurídica violada.</p>
<p>2. Las acciones contempladas en el artículo 32.1, 1.ª a 4.ª, podrán ejercitarse además por las asociaciones, corporaciones profesionales o representativas de intereses económicos, cuando resulten afectados los intereses de sus miembros.</p>
<p>3. Ostentan legitimación activa para el ejercicio de las acciones previstas en el artículo 32.1, 1.ª a 4.ª, en defensa de los intereses generales, colectivos o difusos, de los consumidores y usuarios:</p>
<p>a) El Instituto Nacional del Consumo y los órganos o entidades correspondientes de las comunidades autónomas y de las corporaciones locales competentes en materia de defensa de los consumidores y usuarios.</p>
<p>b) Las asociaciones de consumidores y usuarios que reúnan los requisitos establecidos en el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios o, en su caso, en la legislación autonómica en materia de defensa de los consumidores y usuarios.</p>
<p>c) Las entidades de otros Estados miembros de la Comunidad Europea constituidas para la protección de los intereses colectivos y de los intereses difusos de los consumidores y usuarios que estén habilitadas mediante su inclusión en la lista publicada a tal fin en el «Diario Oficial de las Comunidades Europeas».</p>
<p>4. El Ministerio Fiscal podrá ejercitar la acción de cesación en defensa de los intereses generales, colectivos o difusos, de los consumidores y usuarios.</p>
<p>Artículo 34. Legitimación pasiva.</p>
<p>1. Las acciones previstas en el artículo 32 podrán ejercitarse contra cualquier persona que haya realizado u ordenado la conducta desleal o haya cooperado a su realización. No obstante, la acción de enriquecimiento injusto sólo podrá dirigirse contra el beneficiario del enriquecimiento.</p>
<p>2. Si la conducta desleal se hubiera realizado por trabajadores u otros colaboradores en el ejercicio de sus funciones y deberes contractuales, las acciones previstas en el artículo 32.1, 1.ª a 4.ª, deberán dirigirse contra el principal. Respecto a las acciones de resarcimiento de daños y de enriquecimiento injusto se estará a lo dispuesto por el Derecho Civil.</p>
<p>Artículo 35. Prescripción.</p>
<p>Las acciones de competencia desleal previstas en el artículo 32 prescriben por el transcurso de un año desde el momento en que pudieron ejercitarse y el legitimado tuvo conocimiento de la persona que realizó el acto de competencia desleal; y, en cualquier caso, por el transcurso de tres años desde el momento de la finalización de la conducta.</p>
<p>La prescripción de las acciones en defensa de los intereses generales, colectivos o difusos, de los consumidores y usuarios, se rige por lo dispuesto en el artículo 56 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias.</p>
<p>Artículo 36. Diligencias preliminares.</p>
<p>1. Quien pretenda ejercitar una acción de competencia desleal podrá solicitar del juez la práctica de diligencias para la comprobación de aquellos hechos cuyo conocimiento resulte objetivamente indispensable para preparar el juicio.</p>
<p>2. Tales diligencias se sustanciarán de acuerdo con lo previsto en los artículos 129 a 132 de la Ley 11/1986, de 20 de marzo, de Patentes, y podrán extenderse a todo el ámbito interno de la empresa.»</p>
<p>Doce. Se adiciona un nuevo capítulo, el V, a la Ley de Competencia Desleal, del siguiente tenor:</p>
<p>«CAPÍTULO V</p>
<p>Códigos de conducta</p>
<p>Artículo 37. Fomento de los códigos de conducta.</p>
<p>1. Las corporaciones, asociaciones u organizaciones comerciales, profesionales y de consumidores podrán elaborar, para que sean asumidos voluntariamente por los empresarios o profesionales, códigos de conducta relativos a las prácticas comerciales con los consumidores, con el fin de elevar el nivel de protección de los consumidores y garantizando en su elaboración la participación de las organizaciones de consumidores.</p>
<p>2. Los códigos de conducta respetarán la normativa de defensa de la competencia y se les dará una publicidad suficiente para su debido conocimiento por los destinatarios.</p>
<p>3. Las Administraciones públicas promoverán la participación de las organizaciones empresariales y profesionales en la elaboración a escala comunitaria de códigos de conducta con este mismo fin.</p>
<p>4. Los sistemas de autorregulación se dotarán de órganos independientes de control para asegurar el cumplimiento eficaz de los compromisos asumidos por las empresas adheridas. Sus códigos de conducta podrán incluir, entre otras, medidas individuales o colectivas de autocontrol previo de los contenidos publicitarios, y deberán establecer sistemas eficaces de resolución extrajudicial de reclamaciones que cumplan los requisitos establecidos en la normativa comunitaria y, como tales, sean notificados a la Comisión Europea, de conformidad con lo previsto en la Resolución del Consejo de 25 de mayo de 2000 relativo a la red comunitaria de órganos nacionales de solución extrajudicial de litigios en materia de consumo o cualquier disposición equivalente.</p>
<p>5. El recurso a los órganos de control de los códigos de conducta en ningún caso supondrá la renuncia a las acciones judiciales previstas en el artículo 32.</p>
<p>Artículo 38. Acciones frente a códigos de conducta.</p>
<p>1. Frente a los códigos de conducta que recomienden, fomenten o impulsen conductas desleales o ilícitas podrán ejercitarse las acciones de cesación y rectificación previstas en el artículo 32.1, 2.ª y 4.ª</p>
<p>2. Con carácter previo al ejercicio de las acciones previstas en el apartado anterior, dirigidas frente a los responsables de los códigos de conducta que reúnan los requisitos establecidos en el artículo 37.4, deberá instarse del responsable de dicho código la cesación o rectificación de la recomendación desleal, así como el compromiso de abstenerse de realizarla cuando todavía no se hayan producido.</p>
<p>La solicitud deberá realizarse por cualquier medio que permita tener constancia de su contenido y de la fecha de su recepción.</p>
<p>El responsable del código de conducta estará obligado a emitir el pronunciamiento que proceda en el plazo de 15 días desde la presentación de la solicitud, plazo durante el cual, quien haya iniciado este procedimiento previo, no podrá ejercitar la correspondiente acción judicial.</p>
<p>Transcurrido el plazo previsto en el párrafo anterior, sin que se haya notificado al reclamante la decisión o cuando ésta sea insatisfactoria o fuera incumplida, quedará expedita la vía judicial.</p>
<p>Artículo 39. Acciones previas frente a empresarios y profesionales adheridos a códigos de conducta.</p>
<p>1. Cuando la acción se fundamente en las causas previstas en el artículo 5.2, se instará, con carácter previo al ejercicio de las acciones previstas en el artículo 32.1, 2.ª y 4.ª, ante el órgano de control del código de conducta, la cesación o rectificación del acto o la práctica comercial de quienes de forma pública estén adheridos al mismo, así como el compromiso de abstenerse de realizar el acto o la práctica desleal cuando éstos todavía no se hayan producido.</p>
<p>El órgano de control estará obligado a emitir el pronunciamiento que proceda en el plazo de 15 días desde la presentación de la solicitud, plazo durante el cual, quien haya iniciado este procedimiento previo, no podrá ejercitar la correspondiente acción judicial.</p>
<p>Transcurrido el plazo previsto en el párrafo anterior, sin que se haya notificado al reclamante la decisión o cuando ésta sea insatisfactoria o fuera incumplida, quedará expedita la vía judicial.</p>
<p>2. En el resto de los supuestos de acciones dirigidas a obtener la cesación o la rectificación de una conducta desleal de quienes públicamente estén adheridos a códigos de conducta que reúnan los requisitos del artículo 37.4, la acción previa ante el órgano de control prevista en el apartado anterior será potestativa.»</p>
<p>Trece. Se añade una disposición adicional, con la siguiente redacción:</p>
<p>«Disposición adicional única. Definición de publicidad.</p>
<p>A los efectos de esta ley se entiende por publicidad la actividad así definida en el artículo 2 de la Ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de la Publicidad.»</p>
<p>Artículo segundo. Modificación de la Ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de Publicidad.</p>
<p>Uno. Se modifica el artículo 1 y el título II de la Ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de Publicidad, que quedan redactados en los siguientes términos:</p>
<p>«Artículo 1. Objeto.</p>
<p>La publicidad se regirá por esta Ley, por la Ley de Competencia Desleal y por las normas especiales que regulen determinadas actividades publicitarias.»</p>
<p>«TÍTULO II</p>
<p>De la publicidad ilícita y de las acciones para hacerla cesar</p>
<p>Artículo 3. Publicidad ilícita.</p>
<p>Es ilícita:</p>
<p>a) La publicidad que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores y derechos reconocidos en la Constitución, especialmente a los que se refieren sus artículos 14, 18 y 20, apartado 4.</p>
<p>Se entenderán incluidos en la previsión anterior los anuncios que presenten a las mujeres de forma vejatoria o discriminatoria, bien utilizando particular y directamente su cuerpo o partes del mismo como mero objeto desvinculado del producto que se pretende promocionar, bien su imagen asociada a comportamientos estereotipados que vulneren los fundamentos de nuestro ordenamiento coadyuvando a generar la violencia a que se refiere la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.</p>
<p>b) La publicidad dirigida a menores que les incite a la compra de un bien o de un servicio, explotando su inexperiencia o credulidad, o en la que aparezcan persuadiendo de la compra a padres o tutores. No se podrá, sin un motivo justificado, presentar a los niños en situaciones peligrosas. No se deberá inducir a error sobre las características de los productos, ni sobre su seguridad, ni tampoco sobre la capacidad y aptitudes necesarias en el niño para utilizarlos sin producir daño para sí o a terceros.</p>
<p>c) La publicidad subliminal.</p>
<p>d) La que infrinja lo dispuesto en la normativa que regule la publicidad de determinados productos, bienes, actividades o servicios.</p>
<p>e) La publicidad engañosa, la publicidad desleal y la publicidad agresiva, que tendrán el carácter de actos de competencia desleal en los términos contemplados en la Ley de Competencia Desleal.</p>
<p>Artículo 4. Publicidad subliminal.</p>
<p>A los efectos de esta ley, será publicidad subliminal la que mediante técnicas de producción de estímulos de intensidades fronterizas con los umbrales de los sentidos o análogas, pueda actuar sobre el público destinatario sin ser conscientemente percibida.</p>
<p>Artículo 5. Publicidad sobre determinados bienes o servicios.</p>
<p>1. La publicidad de materiales o productos sanitarios y de aquellos otros sometidos a reglamentaciones técnico-sanitarias, así como la de los productos, bienes, actividades y servicios susceptibles de generar riesgos para la salud o seguridad de las personas o de su patrimonio, o se trate de publicidad sobre juegos de suerte, envite o azar, podrá ser regulada por sus normas especiales o sometida al régimen de autorización administrativa previa. Dicho régimen podrá asimismo establecerse cuando la protección de los valores y derechos constitucionalmente reconocidos así lo requieran.</p>
<p>2. Los reglamentos que desarrollen lo dispuesto en el número precedente y aquellos que al regular un producto o servicio contengan normas sobre su publicidad especificarán:</p>
<p>a) La naturaleza y características de los productos, bienes, actividades y servicios cuya publicidad sea objeto de regulación. Estos reglamentos establecerán la exigencia de que en la publicidad de estos productos se recojan los riesgos derivados, en su caso, de la utilización normal de los mismos.</p>
<p>b) La forma y condiciones de difusión de los mensajes publicitarios.</p>
<p>c) Los requisitos de autorización y, en su caso, registro de la publicidad, cuando haya sido sometida al régimen de autorización administrativa previa.</p>
<p>En el procedimiento de elaboración de estos reglamentos será preceptiva la audiencia de las organizaciones empresariales representativas del sector, de las asociaciones de agencias y de anunciantes y de las asociaciones de consumidores y usuarios, en su caso, a través de sus órganos de representación institucional.</p>
<p>3. El otorgamiento de autorizaciones habrá de respetar los principios de libre competencia, de modo que no pueda producirse perjuicio de otros competidores.</p>
<p>La denegación de solicitudes de autorización deberá ser motivada.</p>
<p>Una vez vencido el plazo de contestación que las normas especiales establezcan para los expedientes de autorización, se entenderá otorgado el mismo por silencio administrativo positivo.</p>
<p>4. Los productos estupefacientes, psicotrópicos y medicamentos, destinados al consumo de personas y animales, solamente podrán ser objeto de publicidad en los casos, formas y condiciones establecidos en las normas especiales que los regulen.</p>
<p>5. Se prohíbe la publicidad de bebidas con graduación alcohólica superior a 20 grados centesimales, por medio de la televisión.</p>
<p>Queda prohibida la publicidad de bebidas alcohólicas en aquellos lugares donde esté prohibida su venta o consumo.</p>
<p>La forma, contenido y condiciones de la publicidad de bebidas alcohólicas serán limitados reglamentariamente en orden a la protección de la salud y seguridad de las personas, teniendo en cuenta los sujetos destinatarios, la no inducción directa o indirecta a su consumo indiscriminado y en atención a los ámbitos educativos, sanitarios y deportivos.</p>
<p>Con los mismos fines que el párrafo anterior el Gobierno podrá, reglamentariamente, extender la prohibición prevista en este apartado a bebidas con graduación alcohólica inferior a 20 grados centesimales.</p>
<p>6. El incumplimiento de las normas especiales que regulen la publicidad de los productos, bienes, actividades y servicios a que se refieren los apartados anteriores, tendrá consideración de infracción a los efectos previstos en la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y en la Ley General de Sanidad.</p>
<p>Artículo 6. Acciones frente a la publicidad ilícita.</p>
<p>1. Las acciones frente a la publicidad ilícita serán las establecidas con carácter general para las acciones derivadas de la competencia desleal por el capítulo IV de la Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal.</p>
<p>2. Adicionalmente, frente a la publicidad ilícita por utilizar de forma discriminatoria o vejatoria la imagen de la mujer, están legitimados para el ejercicio de las acciones previstas en el artículo 32.1, 1.ª a 4.ª de la Ley de Competencia Desleal:</p>
<p>a) La Delegación del Gobierno para la Violencia de Género.</p>
<p>b) El Instituto de la Mujer o su equivalente en el ámbito autonómico.</p>
<p>c) Las asociaciones legalmente constituidas que tengan como objetivo único la defensa de los intereses de la mujer y no incluyan como asociados a personas jurídicas con ánimo de lucro.</p>
<p>d) El Ministerio Fiscal.»</p>
<p>Dos. Los artículos 9 a 24 del título III pasan a reenumerarse como artículos 7 a 22.</p>
<p>Artículo tercero. Modificación del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre.</p>
<p>Se modifican los artículos 8, 18, 19, 20, 47.3, 49.1, 60, 63 y 123 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre:</p>
<p>Uno. Se modifica el artículo 8, párrafo b), que quedará redactado en los siguientes términos:</p>
<p>«b) La protección de sus legítimos intereses económicos y sociales; en particular frente a las prácticas comerciales desleales y la inclusión de cláusulas abusivas en los contratos.»</p>
<p>Dos. Se suprime el apartado 4 del artículo 18.</p>
<p>Tres. Se modifica el artículo 19 que pasará a tener la siguiente redacción:</p>
<p>«Artículo 19. Principio general y prácticas comerciales.</p>
<p>1. Los legítimos intereses económicos y sociales de los consumidores y usuarios deberán ser respetados en los términos establecidos en esta norma, aplicándose, además, lo previsto en las normas civiles, mercantiles y las demás normas comunitarias, estatales y autonómicas que resulten de aplicación.</p>
<p>2. Sin perjuicio de lo dispuesto en los apartados siguientes, para la protección de los legítimos intereses económicos y sociales de los consumidores y usuarios, las prácticas comerciales de los empresarios dirigidas a ellos están sujetas a lo dispuesto en esta ley, en la Ley de Competencia Desleal y en la Ley de Ordenación del Comercio Minorista.</p>
<p>A estos efectos, se consideran prácticas comerciales de los empresarios con los consumidores y usuarios todo acto, omisión, conducta, manifestación o comunicación comercial, incluida la publicidad y la comercialización, directamente relacionada con la promoción, la venta o el suministro de un bien o servicio a los consumidores y usuarios, con independencia de que sea realizada antes, durante o después de una operación comercial.</p>
<p>No tienen la consideración de prácticas comerciales las relaciones de naturaleza contractual, que se regirán conforme a lo previsto en el artículo 59.</p>
<p>3. Lo dispuesto en el apartado anterior no obsta la aplicación de:</p>
<p>a) Las normas que regulen las prácticas comerciales que puedan afectar a la salud y seguridad de los consumidores y usuarios, incluidas las relativas a la seguridad de bienes y servicios.</p>
<p>b) Las normas sobre certificación y grado de pureza de los objetos fabricados con metales preciosos.</p>
<p>4. Las normas previstas en esta ley en materia de prácticas comerciales y las que regulan las prácticas comerciales en materia de medicamentos, etiquetado, presentación y publicidad de los productos, indicación de precios, aprovechamiento por turno de bienes inmuebles, crédito al consumo, comercialización a distancia de servicios financieros destinados a los consumidores y usuarios, comercio electrónico, inversión colectiva en valores mobiliarios, normas de conducta en materia de servicios de inversión, oferta pública o admisión de cotización de valores y seguros, incluida la mediación y cualesquiera otras normas que regulen aspectos concretos de las prácticas comerciales desleales previstos en normas comunitarias prevalecerán en caso de conflicto sobre la legislación de carácter general aplicable a las prácticas comerciales desleales.</p>
<p>5. En relación con las prácticas comerciales relativas a servicios financieros y bienes inmuebles, podrán establecerse normas legales o reglamentarias que ofrezcan una mayor protección al consumidor o usuario.»</p>
<p>Cuatro. Se modifica el artículo 20 que pasará a tener la siguiente redacción:</p>
<p>«Artículo 20. Información necesaria en la oferta comercial de bienes y servicios.</p>
<p>1. Las prácticas comerciales que, de un modo adecuado al medio de comunicación utilizado, incluyan información sobre las características del bien o servicio y su precio, posibilitando que el consumidor o usuario tome una decisión sobre la contratación, deberán contener, si no se desprende ya claramente del contexto, al menos la siguiente información:</p>
<p>a) Nombre, razón social y domicilio completo del empresario responsable de la oferta comercial y, en su caso, nombre, razón social y dirección completa del empresario por cuya cuenta actúa.</p>
<p>b) Las características esenciales del bien o servicio de una forma adecuada a su naturaleza y al medio de comunicación utilizado.</p>
<p>c) El precio final completo, incluidos los impuestos, desglosando, en su caso, el importe de los incrementos o descuentos que sean de aplicación a la oferta y los gastos adicionales que se repercutan al consumidor o usuario.</p>
<p>En el resto de los casos en que, debido a la naturaleza del bien o servicio, no pueda fijarse con exactitud el precio en la oferta comercial, deberá informarse sobre la base de cálculo que permita al consumidor o usuario comprobar el precio. Igualmente, cuando los gastos adicionales que se repercutan al consumidor o usuario no puedan ser calculados de antemano por razones objetivas, debe informarse del hecho de que existen dichos gastos adicionales y, si se conoce, su importe estimado.</p>
<p>d) Los procedimientos de pago, plazos de entrega y ejecución del contrato y el sistema de tratamiento de las reclamaciones, cuando se aparten de las exigencias de la diligencia profesional, entendiendo por tal la definida en el artículo 4.1 de la Ley de Competencia Desleal.</p>
<p>e) En su caso, existencia del derecho de desistimiento.</p>
<p>2. El incumplimiento de lo dispuesto en el apartado anterior o en las disposiciones a que se refiere el artículo 19.4 será considerado en todo caso práctica desleal por engañosa, en iguales términos a lo dispuesto en el artículo 21.2 de la Ley de Competencia Desleal.»</p>
<p>Cinco. Se modifica el artículo 47.3 al que se da la siguiente redacción:</p>
<p>«3. Las autoridades competentes en materia de consumo sancionarán, asimismo, las conductas tipificadas como infracciones en materia de defensa de los consumidores y usuarios de los empresarios de los sectores que cuenten con regulación específica y las prácticas comerciales desleales con los consumidores o usuarios.»</p>
<p>Seis. Se modifica el artículo 49.1, dando una nueva redacción a su apartado l) y adicionándole dos apartados, m) y n), quedando redactado en los siguientes términos:</p>
<p>«l) El uso de prácticas comerciales desleales con los consumidores o usuarios.</p>
<p>m) Las conductas discriminatorias en el acceso a los bienes y la prestación de los servicios, y en especial las previstas como tales en la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres.</p>
<p>n) El incumplimiento de los requisitos, obligaciones o prohibiciones establecidas en esta norma o disposiciones que la desarrollen, en los términos previstos en la legislación autonómica que resulte de aplicación.»</p>
<p>Siete. Se modifica el artículo 123, adicionándole un nuevo apartado, el número 3, pasando los apartados 3 y 4 a numerarse como 4 y 5, del siguiente tenor:</p>
<p>«3. El vendedor está obligado a entregar al consumidor o usuario que ejercite su derecho a la reparación o sustitución, justificación documental de la entrega del producto, en la que conste la fecha de entrega y la falta de conformidad que origina el ejercicio del derecho.</p>
<p>Del mismo modo, junto con el producto reparado o sustituido, el vendedor entregará al consumidor o usuario justificación documental de la entrega en la que conste la fecha de ésta y, en su caso, la reparación efectuada.»</p>
<p>Artículo cuarto. Modificación de la Ley 7/1996, de 15 de enero, de Ordenación del Comercio Minorista.</p>
<p>Se modifican los artículos 18, 22, 23 y 32 de la Ley 7/1996, de 15 de enero, de Ordenación del Comercio Minorista, en el sentido siguiente:</p>
<p>Uno. Se modifica el artículo 18, adicionándole un nuevo apartado, el 3, del siguiente tenor:</p>
<p>«3. La utilización de las denominaciones antes señaladas que no se ajuste a la regulación respectivamente establecida para cada una de las actividades de promoción de ventas en esta Ley, se reputará desleal cuando concurran las circunstancias previstas en el artículo 5 de la Ley de Competencia Desleal.»</p>
<p>Dos. Se modifica el artículo 22 que quedará redactado en los siguientes términos:</p>
<p>«Artículo 22. Venta multinivel.</p>
<p>1. La venta multinivel constituye una forma especial de comercio en la que un fabricante o un comerciante mayorista vende sus bienes o servicios a través de una red de comerciantes y/o agentes distribuidores independientes, pero coordinados dentro de una misma red comercial y cuyos beneficios económicos se obtienen mediante un único margen sobre el precio de venta al público, que se distribuye mediante la percepción de porcentajes variables sobre el total de la facturación generada por el conjunto de los vendedores integrados en la red comercial, y proporcionalmente al volumen de negocio que cada componente haya creado. A efectos de lo dispuesto en este artículo, los comerciantes y los agentes distribuidores independientes se considerarán en todo caso empresarios a los efectos previstos en el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias.</p>
<p>2. Queda prohibido organizar la comercialización de bienes y servicios cuando:</p>
<p>a) Constituya un acto desleal con los consumidores conforme a lo previsto en el artículo 26 de la Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal.</p>
<p>b) No se garantice adecuadamente que los distribuidores cuenten con la oportuna contratación laboral o cumplan con los requisitos que vienen exigidos legalmente para el desarrollo de una actividad comercial.</p>
<p>c) Exista la obligación de realizar una compra mínima de los productos distribuidos por parte de los nuevos vendedores, sin pacto de recompra en las mismas condiciones.</p>
<p>4. En ningún caso el fabricante o mayorista titular de la red podrá condicionar el acceso a la misma al abono de una cuota o canon de entrada que no sea equivalente a los productos y material promocional, informativo o formativo entregados a un precio similar al de otros homólogos existentes en el mercado y que no podrán superar la cantidad que se determine reglamentariamente.</p>
<p>En los supuestos en que exista un pacto de recompra, los productos se tendrán que admitir a devolución siempre que su estado no impida claramente su posterior comercialización.»</p>
<p>Tres. Se modifica el artículo 23 que quedará redactado en la siguiente forma:</p>
<p>«Artículo 23. Prohibición de ventas en pirámide.</p>
<p>Son prácticas de venta piramidal las previstas en el artículo 24 de la Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal, siendo nulas de pleno derecho las condiciones contractuales contrarias a lo dispuesto en dicho precepto.»</p>
<p>Cuatro. Se modifica el título del capítulo VI del título II, y el artículo 32 que pasan a tener la siguiente redacción:</p>
<p>«CAPÍTULO VI</p>
<p>Ventas con obsequio o prima</p>
<p>Artículo 32. Concepto.</p>
<p>1. Son ventas con obsequio aquellas que con finalidad de promover las ventas ofertan, ya sea en forma automática, o bien, mediante la participación en un sorteo o concurso, un premio, cualquiera que sea la naturaleza de éste.</p>
<p>Son ventas con prima aquéllas que ofrezcan cualquier incentivo o ventaja vinculado a la adquisición de un bien o servicio.</p>
<p>2. Cuando el incentivo consista en un sorteo, lo dispuesto en esta ley será aplicable sin perjuicio de lo establecido en la legislación sectorial correspondiente.</p>
<p>3. Las ventas con obsequio o prima se reputan desleales en los supuestos previstos en la Ley de Competencia Desleal.»</p>
<p>Disposición adicional única.</p>
<p>A efectos de esta ley se tendrán en cuenta los derechos de las personas con discapacidad, de conformidad con la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, hecha en Nueva York el 13 de diciembre de 2006.</p>
<p>Disposición transitoria única.</p>
<p>El empresario o profesional que realice propuestas comerciales por teléfono, fax, correo electrónico u otros medios de comunicación a distancia, tendrá de plazo dos meses, desde la entrada en vigor de la presente Ley, para tener en funcionamiento los sistemas oportunos que debe utilizar, según el apartado 2 del artículo 29, que le permitan al consumidor dejar constancia de su oposición a seguir recibiendo propuestas comerciales de dicho empresario o profesional.</p>
<p>Disposición derogatoria única. Derogación normativa.</p>
<p>1. Se derogan las siguientes disposiciones:</p>
<p>a) El título IV y la disposición adicional de la Ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de Publicidad.</p>
<p>b) El artículo 59.2 del Reglamento de la Ley de objetos fabricados con metales preciosos, aprobado por Real Decreto 197/1988, de 22 de febrero.</p>
<p>c) El artículo 8.1 y 2 del Real Decreto 58/1988, de 29 de enero, sobre protección de los derechos del consumidor en el servicio de reparación de aparatos de uso doméstico.</p>
<p>d) El artículo 12.1 del Real Decreto 1457/1986, de 10 de enero, por el que se regulan la actividad industrial y la prestación de servicios en los talleres de reparación de vehículos automóviles, de sus equipos y componentes.</p>
<p>e) El artículo 4 del Real Decreto 1453/1987, de 27 de noviembre, por el que se aprueba el reglamento regulador de los servicios de limpieza, conservación y teñido de productos textiles, cueros, pieles y sintéticos.</p>
<p>2. Asimismo quedan derogadas cuantas disposiciones de igual o inferior rango se opongan a lo dispuesto en esta ley.</p>
<p>Disposición final primera. Modificación de la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil.</p>
<p>Se introduce un nuevo párrafo en el apartado 1 del artículo 15 con la siguiente redacción:</p>
<p>«El Ministerio Fiscal será parte en estos procesos cuando el interés social lo justifique. El tribunal que conozca de alguno de estos procesos comunicará su iniciación al Ministerio Fiscal para que valore la posibilidad de su personación.»</p>
<p>Disposición final segunda. Título competencial.</p>
<p>1. Los artículos primero, tercero, apartado siete, y cuarto constituyen legislación mercantil, legislación procesal y bases de las obligaciones contractuales dictados por el Estado en virtud del artículo 149.1.6.ª y 8.ª de la Constitución.</p>
<p>2. El artículo segundo, constituye legislación mercantil dictado por el Estado en virtud del artículo 149.1.6.ª de la Constitución.</p>
<p>3. El artículo tercero, apartados uno, dos, tres y cuatro, tiene carácter básico y se dicta al amparo de las competencias del Estado sobre bases y coordinación de la planificación general de la actividad económica del artículo 149.1.13.ª de la Constitución.</p>
<p>4. El artículo tercero, apartados cinco y seis, se dicta al amparo de las competencias del Estado para la regulación de las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales del artículo 149.1.1.ª de la Constitución y al amparo de las competencias del Estado sobre bases y coordinación de la planificación general de la actividad económica del artículo 149.1.13.ª de la Constitución.</p>
<p>Disposición final tercera. Incorporación del derecho de la Unión Europea.</p>
<p>Esta ley incorpora al ordenamiento jurídico interno la Directiva 2005/29/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de mayo de 2005, relativa a las prácticas comerciales desleales de las empresas en sus relaciones con los consumidores en el mercado interior, que modifica la Directiva 84/450/CEE del Consejo, las Directivas 97/7/CE, 98/27/CE y 2002/65/CE del Parlamento Europeo y del Consejo y el Reglamento (CE) n.º 2006/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo.</p>
<p>Igualmente, se incorpora en esta ley la Directiva 2006/114/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 12 de diciembre de 2006, sobre publicidad engañosa y publicidad comparativa.</p>
<p>Disposición final cuarta. Cumplimiento.</p>
<p>Las Administraciones públicas competentes que, en el ejercicio de sus competencias, incumplieran lo dispuesto en esta ley o en el derecho comunitario afectado, dando lugar a que el Reino de España sea sancionado por las instituciones europeas asumirán, en la parte que les sea imputable, las responsabilidades que de tal incumplimiento se hubieran derivado. En el procedimiento de imputación de responsabilidad que se tramite se garantizará, en todo caso, la audiencia de la Administración afectada, pudiendo compensarse el importe que se determine con cargo a las transferencias financieras que la misma reciba.</p>
<p>Disposición final quinta. Entrada en vigor.</p>
<p>Esta ley entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado».</p>
<p>Por tanto,</p>
<p>Mando a todos los españoles, particulares y autoridades, que guarden y hagan guardar esta ley.</p>
<p>Madrid, 30 de diciembre de 2009.</p>
<p>JUAN CARLOS R.</p>
<p>El Presidente del Gobierno,</p>
<p>JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>LGDCU modificación por Ley 25/2009, de 22 de diciembre, de modificación de diversas leyes para su adaptación a la Ley sobre el libre acceso a las actividades de servicios y su ejercicio.</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Dec 2009 12:03:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[actualidad_legislativa]]></category>

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		<description><![CDATA[Ley 25/2009, de 22 de diciembre, de modificación de diversas leyes para su adaptación a la Ley sobre el libre acceso a las actividades de servicios y su ejercicio.
Boletín Oficial del Estado: 23 de diciembre de 2009, Núm. 308
[..]
CAPÍTULO II
Consumidores y usuarios de los servicios
Artículo 4. Modificación del Texto Refundido de la Ley General para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ley 25/2009, de 22 de diciembre, de modificación de diversas leyes para su adaptación a la Ley sobre el libre acceso a las actividades de servicios y su ejercicio.</p>
<p>Boletín Oficial del Estado: 23 de diciembre de 2009, <abbr title="Número">Núm.</abbr> 308</p>
<p>[..]<br />
<strong>CAPÍTULO II<br />
Consumidores y usuarios de los servicios</strong><br />
<em>Artículo 4. Modificación del Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre.</em><br />
El Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, se modifica del siguiente modo:<br />
Uno. Se añaden dos nuevos apartados al artículo 21, con la siguiente redacción:<br />
«3. En todo caso, y con pleno respeto a lo dispuesto en los apartados precedentes, los prestadores de servicios pondrán a disposición de los consumidores y usuarios información sobre la dirección postal, número de teléfono y número de fax o dirección de correo electrónico en la que el consumidor o usuario, cualquiera que sea su lugar de residencia, pueda interponer sus quejas y reclamaciones o solicitar información sobre el servicio ofertado o contratado. Los prestadores comunicarán su dirección legal si esta no coincide con su dirección habitual para la correspondencia.<br />
Los prestadores de servicios deberán dar respuesta a las reclamaciones recibidas en el plazo más breve posible y en todo caso en el plazo máximo de un mes desde la presentación de la reclamación. En caso de que en dicho plazo ésta no hubiera sido resuelta satisfactoriamente, los prestadores de servicios adheridos a un sistema extrajudicial de resolución de conflictos facilitarán al usuario el acceso al mismo cuando éste reúna los requisitos previstos en la Recomendación 98/257/CE de la Comisión, de 30 de marzo relativa a los principios aplicables a los órganos responsables de la solución extrajudicial de los litigios en materia de consumo y en la Recomendación 2001/310/CE de la Comisión, de 4 de abril de 2001, relativa a los principios aplicables a los órganos extrajudiciales de resolución consensual de litigios en materia de consumo o normativa que resulte de aplicación y, como tales, hayan sido notificados a la red comunitaria de órganos nacionales de la solución extrajudicial de litigios en materia de consumo.<br />
4. Los empresarios a que se refiere el apartado anterior y aquellos que estén adheridos a códigos de conducta, incluidos los elaborados a escala comunitaria, o sean miembros de asociaciones u organismos profesionales que ofrezcan sistemas extrajudiciales de resolución de conflictos que reúnan los requisitos previstos en el apartado anterior, indicarán en las ofertas comerciales que presenten de forma detallada sus servicios, el sistema extrajudicial de resolución de conflictos que ofrecen a los consumidores y usuarios, el modo de obtener información sobre sus características y la forma de acceder a dicho sistema extrajudicial.»<br />
Dos. Se añade al artículo 49.1 una nueva letra k), pasando el actual contenido de ésta a la letra l):<br />
«k) La negativa a satisfacer las demandas del consumidor o usuario, cualquiera que sea su nacionalidad o lugar de residencia, cuando su satisfacción esté dentro de las disponibilidades del empresario, así como cualquier forma de discriminación con respecto a las referidas demandas, sin que ello menoscabe la posibilidad de establecer diferencias en las condiciones de acceso directamente justificadas por criterios objetivos.»<br />
Tres. Se añade al artículo 60.2, una nueva letra h), que queda redactada en los siguientes términos:<br />
«h) La dirección completa en la que el consumidor o usuario puede presentar sus quejas y reclamaciones, así como, en su caso, la información sobre el sistema extrajudicial de resolución de conflictos prevista en el artículo 21.4.»</p>
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		<title>AFFAIRE MUÑOZ DIAZ c. ESPAGNE, S. del Tribunal de Estrasburgo, 8-12-2009</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Dec 2009 16:59:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[jurisprudencia]]></category>

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		<description><![CDATA[El Tribunal de Estrasburgo  estima que la legislación española al regular las formas de prestar el consentimiento matrimonial no  vulnera el principio de igualdad reconocido por la Convención, pues si bien no reconoce la forma matrimonial gitana regula una forma civil  para la que no se exige declaración alguna de creencias, o de pertenencia a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Tribunal de Estrasburgo  estima que la legislación española al regular las formas de prestar el consentimiento matrimonial no  vulnera el principio de igualdad reconocido por la Convención, pues si bien no reconoce la forma matrimonial gitana regula una forma civil  para la que no se exige declaración alguna de creencias, o de pertenencia a un determinado grupo cultural, linguístico o étnico.</p>
<p><strong>&#8220;La Cour observe que le mariage civil en Espagne tel qu&#8217;en vigueur depuis 1981 est ouvert à tous, et estime que sa réglementation n&#8217;implique pas de discrimination pour des raisons d&#8217;ordre religieux ou autre. La même formule devant un maire, un juge ou un autre fonctionnaire désigné s&#8217;applique à tous de la même façon. Aucune exigence de déclaration de religion ou croyances, ou d&#8217;appartenance à un groupe culturel, linguistique, ethnique ou autres n&#8217;est demandée&#8221;</strong></p>
<p>, y , si bien es cierto que regula ciertas formas religiosas de prestar el consentimiento, éstas se reconocen en virtud de determinados acuerdos suscritos por el Estado, no siento reconocidas  ni todas las formas religiosas ni aún todas las tradicionales, lo cual no afecta al caso del matrimonio de la comunidad romaní, pues éste no tiene su fundamento en una determinada convicción religiosa</p>
<p><strong>&#8220;80.  Il est vrai que certaines formes religieuses de prestation du consentement sont admises en droit espagnol, mais ces formes religieuses (catholique, protestante, musulmane et israélite) sont reconnues en vertu des accords passés avec l&#8217;État par ces confessions, et produisent donc les mêmes effets que le mariage civil, alors que d&#8217;autres formes (religieuses ou traditionnelles) ne sont pas reconnues. La Cour constate toutefois qu&#8217;il s&#8217;agit d&#8217;une différence dérivée de l&#8217;appartenance à une confession religieuse, non pertinente dans le cas de la communauté rom. Mais cette différence n&#8217;empêche pas ou n&#8217;interdit pas le mariage civil, ouvert aux Roms dans les mêmes conditions d&#8217;égalité qu&#8217;aux personnes n&#8217;appartenant pas à la communauté rom, et elle répond à des motifs que le législateur doit prendre en compte, et qui relèvent, comme le Gouvernement le souligne, de sa marge d&#8217;appréciation.</strong></p>
<p><strong>81.  Partant, la Cour estime que le fait que les unions roms n&#8217;ont pas d&#8217;effets civils dans le sens souhaité par la requérante ne constitue pas une discrimination prohibée par l&#8217;article 14. Il s&#8217;ensuit que ce grief est manifestement mal fondé et doit être rejeté en application de l&#8217;article 35 §§ 3 et 4 de la Convention.&#8221;</strong></p>
<p>por ello el que no se reconozca la forma matrimonial gitana no pugna con el principio de no discriminación por razón de raza o motivos religiosos o ideológicos del art. 14 de la Convención.</p>
<p>Ahora bien, si aprecia el Tribunal que se ha vulnerado el principio de igualdad al no haber tratado el caso de la demandante como uno de los supuestos de matrimonio putativo, acreditada la existencia de un cónyuge de buena fe, que cree que su matrimonio es válido a pesar de la existencia de defectos de forma Buena fe que se fundamenta también en actos propios del Estado español que le proporciona asistencia y documentos en los que le considera &#8220;cónyuge&#8221;.</p>
<p><strong>65.  La Cour estime que le refus de reconnaitre le droit pour la requérante de percevoir une pension de réversion constitue une différence de traitement par rapport au traitement donné, par la loi ou par la jurisprudence, à d&#8217;autres situations qui doivent être tenues pour équivalentes en ce qui concerne les effets de la bonne foi, tels que la croyance de bonne foi en l&#8217;existence d&#8217;un mariage nul (article 174 de la LGSS, ou la situation examinée dans l&#8217;arrêt du Tribunal constitutionnel n<sup>o</sup> 199/2004, du 15 novembre 2004 – paragraphe 32 ci-dessus –, qui concernait la non-formalisation, pour des raisons de conscience, d&#8217;un mariage canonique). La Cour estime avéré que, compte tenu des circonstances de l&#8217;espèce, cette situation constitue une différence de traitement disproportionnée vis-à-vis de la requérante par rapport au traitement réservé au mariage de bonne foi.</strong></p>
<p><strong>66.  Certes, l&#8217;article 174 de la LGSS, tel qu&#8217;en vigueur au moment des faits, ne reconnaissait la pension de réversion en cas d&#8217;absence de mariage légal que lorsque le mariage était nul de bonne foi. Cependant, cette disposition ne permet pas à l&#8217;État défendeur de s&#8217;exonérer de toute responsabilité au regard de la Convention. La Cour observe à cet égard que la loi 40/2007 a introduit dans la LGSS la possibilité de se voir octroyer une pension de réversion pour les cas d&#8217;unions de fait (paragraphe 30 ci-dessus).&#8221;</strong></p>
<p>Creo no obstante, que lo verdaderamente novedoso de la Sentencia es que afirma en sus consideraciones generales que si bien la pertenencia a un determinado grupo étnico no dispensa del cumplimiento de las leyes relativas al matrimonio, sí que puede influir en la manera de aplicar esas leyes. El Tribunal afirma que la especial vulnerabilidad de los gitanos, debe hacerles merecedores de una atención especial de los poderes públicos:</p>
<p>&#8220;La Cour estime que, si l’appartenance à une minorité ne dispense pas de respecter les lois régissant le mariage, cela peut influer sur la manière d’appliquer ces lois. La Cour a déjà eu l’occasion de souligner dans l’arrêt <em>Buckley</em> (certes dans un contexte différent), que la vulnérabilité des roms, du fait qu’ils constituent une minorité, implique d’accorder une attention spéciale à leurs besoins et à leur mode de vie propre, tant dans le cadre réglementaire valable en matière d’aménagement que lors de la prise de décision dans des cas particuliers (arrêt <em>Buckley c. Royaume-Uni</em>, 25 septembre 1996, §§ 76, 80, 84, <em>Recueil des arrêts et décisions</em> 1996-IV, <em>Chapman c. Royaume-Uni</em> [GC], précité, § 96, et <em>Connors c. Royaume-Uni</em>, n<sup>o </sup>66746/01, § 84, 27 mai 2004).&#8221;</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p align="center">TROISIÈME SECTION</p>
<p align="center"><strong>AFFAIRE MUÑOZ DIAZ c. ESPAGNE</strong></p>
<p align="center"><em>(Requête n<sup>o</sup> 49151/07)</em></p>
<p align="center">ARRÊT</p>
<p align="center">STRASBOURG</p>
<p align="center">8 décembre 2009</p>
<p><em>Cet arrêt deviendra définitif dans les conditions définies à l&#8217;article 44 § 2 de la Convention. Il peut subir des retouches de forme.</em></p>
<p><strong>En l&#8217;affaire Muñoz Díaz c. Espagne</strong>,</p>
<p>La Cour européenne des droits de l&#8217;homme (troisième section), siégeant en une chambre composée de :</p>
<p>Josep Casadevall,<em> président,<br />
</em> Elisabet Fura,<em><br />
</em> Corneliu Bîrsan,<em><br />
</em> Boštjan M. Zupančič,<em><br />
</em> Alvina Gyulumyan,<em><br />
</em> Egbert Myjer,<em><br />
</em> Luis López Guerra,<em> juges,</em><br />
et de Santiago Quesada, <em>greffier de section</em>,</p>
<p>Après en avoir délibéré en chambre du conseil les 26 mai 2009 et 17 novembre 2009,</p>
<p>Rend l&#8217;arrêt que voici, adopté à cette dernière date :</p>
<p>PROCÉDURE</p>
<p>1.  A l&#8217;origine de l&#8217;affaire se trouve une requête (n<sup>o</sup> 49151/07) dirigée contre le Royaume d&#8217;Espagne et dont une ressortissante de cet État, M<sup>me </sup>María Luisa Muñoz Díaz (« la requérante »), a saisi la Cour le 29 octobre 2007 en vertu de l&#8217;article 34 de la Convention de sauvegarde des droits de l&#8217;homme et des libertés fondamentales (« la Convention »).</p>
<p>2.  La requérante est représentée par M<sup>e</sup> M. Queipo de Llano López-Cózar, avocate à Madrid. Le gouvernement espagnol (« le Gouvernement ») est représenté par son agent, I. Blasco Lozano, chef du service juridique des droits de l&#8217;homme au ministère de la Justice.</p>
<p>3.  La requérante, rom de nationalité espagnole, se plaignait du refus de lui verser une pension de réversion à la suite du décès de M.D., lui aussi rom de nationalité espagnole, au seul motif qu&#8217;ils ne formaient pas, aux yeux de la législation espagnole, un couple marié. Elle alléguait la violation de l&#8217;article 14 de la Convention en combinaison avec les articles 1 du Protocole n<sup>o</sup> 1 et 12 de la Convention.</p>
<p>4.  Le 13 mai 2008, la Cour a décidé de communiquer la requête au Gouvernement. Comme le permet l&#8217;article 29 § 3 de la Convention, il a en outre été décidé que la chambre se prononcerait en même temps sur la recevabilité et le fond de l&#8217;affaire.</p>
<p>5.  Les parties ont présenté leurs observations. Des observations ont également été reçues de l&#8217;Union Romaní que le président avait autorisée à intervenir dans la procédure écrite en qualité d&#8217;<em>amicus curiae</em> (article 36 § 2 de la Convention et 44 § 2 du règlement de la Cour).</p>
<p>6.  Une audience s&#8217;est déroulée en public au Palais des droits de l&#8217;Homme, à Strasbourg, le 26 mai 2009 (article 59 § 3 du règlement).</p>
<p>Ont comparu :</p>
<p>–  <em>pour le Gouvernement</em></p>
<p>M. Ignacio Blasco Lozano, chef du service des droits de l&#8217;homme au ministère de la Justice, <em>agent</em>,</p>
<p><em>–  pour la requérante</em></p>
<p>M<sup>e</sup> Magdalena Queipo de Llano López-Cózar, <em>conseil,</em></p>
<p>M<sup>e </sup>Sebastián Sánchez Lorente, <em>conseil.</em></p>
<p><em>–  pour la tierce partie</em></p>
<p>M. Juan de Dios Ramírez Heredia, président de l&#8217;Unión Romaní.</p>
<p>La Cour a entendu M. Blasco, M<sup>e</sup> Queipo de Llano et M<sup>e </sup>Sánchez en leurs déclarations ainsi qu&#8217;en leurs réponses aux questions posées par les juges L. López Guerra et E. Myjer. Elle a aussi entendu M. Ramírez Heredia et M<sup>me </sup>Muñoz Díaz, la requérante.</p>
<p>EN FAIT</p>
<p>I.  LES CIRCONSTANCES DE L&#8217;ESPÈCE</p>
<p>7.  La requérante est née en 1956 et réside à Madrid.</p>
<p>8.  La requérante et M. D., appartenant tous deux à la communauté rom, se marièrent en novembre 1971 selon les rites propres à leur communauté. Le mariage fut célébré conformément aux coutumes et traditions culturelles roms, et reconnu par leur communauté. Pour la communauté rom, le mariage célébré selon ses coutumes entraîne les effets sociaux découlant du mariage, la reconnaissance publique, l&#8217;obligation de vie commune et l&#8217;ensemble des autres devoirs et droits qui découlent d&#8217;une telle institution.</p>
<p>9.  La requérante eut six enfants, qui furent inscrits dans le livret de famille délivré au couple par l&#8217;administration espagnole (<em>Registro civil) </em>le 11 août 1983.</p>
<p>10.  Le 14 octobre 1986, la requérante et sa famille se virent reconnaître la situation de famille nombreuse de première catégorie, sous le n<sup>o </sup>28/2220/8, en application de la loi 25/1971 du 19 juin 1971 sur la protection des familles nombreuses.</p>
<p>11.  Le 24 décembre 2000, l&#8217;époux de la requérante décéda. Maçon de profession, au moment de son décès, il travaillait et avait cotisé à la sécurité sociale pendant dix-neuf ans, trois mois et huit jours et avait, à sa charge, son épouse (en tant que telle) et ses six enfants. Il était titulaire d&#8217;une carte de bénéficiaire de la Sécurité Sociale, tamponnée par l&#8217;agence n<sup>o</sup> 7 de Madrid de l&#8217;Institut national de la Sécurité Sociale.</p>
<p>12.  La requérante demanda à bénéficier d&#8217;une pension de réversion. Par une décision du 27 mars 2001, l&#8217;Institut national de la sécurité sociale (INSS) la lui refusa, « dans la mesure où [la requérante] n&#8217;est pas et n&#8217;a jamais été l&#8217;épouse de la personne décédée avant la date de son décès, comme l&#8217;exige le paragraphe 2 de la septième disposition additionnelle de la loi 30/1981, du 7 juillet 1981 (en vigueur au moment des faits), combiné avec l&#8217;article 174 de la loi générale sur la sécurité sociale (LGSS), approuvée par le décret royal législatif 1/1994 du 20 juin 1994 ».</p>
<p>13.  Cette décision fut confirmée par une décision du 10 mai 2001 du même Institut.</p>
<p>14.  La requérante saisit alors la juridiction du travail. Par un jugement du 30 mai 2002 du juge du travail n<sup>o</sup> 12 de Madrid, elle se vit accorder le droit de percevoir une pension de réversion avec une base de 903,29 euros par mois, des effets civils étant ainsi reconnus à son mariage rom. La partie pertinente du jugement était libellée comme suit :</p>
<p>« (&#8230;) Dans notre pays, la minorité rom (<em>etnia gitana</em>) est implantée depuis des temps immémoriaux et il est connu que cette minorité célèbre le mariage selon des rites et traditions qui ont force de loi entre les parties. Ces mariages ne sont pas considérés comme contraires à la morale ni à l&#8217;ordre public et sont reconnus socialement.</p>
<p>(&#8230;) L&#8217;article 61 du code civil énonce que le mariage a des effets civils dès sa célébration mais que l&#8217;inscription au Registre civil est nécessaire pour que ces effets soient reconnus. A cet égard, le mariage rom n&#8217;est pas inscrit au Registre civil, car il n&#8217;a pas été considéré par l&#8217;État comme une composante de la culture ethnique qui est présente dans notre pays depuis des siècles.</p>
<p>(&#8230;) L&#8217;argument qui est opposé à la requérante pour refuser de lui verser la pension de réversion est exclusivement la non-reconnaissance des effets civils de son mariage avec l&#8217;ayant droit (actif de nationalité espagnole, assujetti aux droits et obligations régis par le droit interne et communautaire), nonobstant le fait que l&#8217;Espagne a ratifié la Convention internationale de l&#8217;ONU du 7 mars 1966 sur l&#8217;élimination de toutes les formes de discrimination raciale.</p>
<p>(&#8230;) L&#8217;absence de réglementation de la reconnaissance des effets civils du mariage rom ne saurait empêcher l&#8217;action protectrice que l&#8217;État s&#8217;est imposée en définissant les normes de sécurité sociale.</p>
<p>(&#8230;) La directive 2000/43/CE relative à la mise en œuvre du principe de l&#8217;égalité de traitement entre les personnes sans distinction de race ou d&#8217;origine ethnique est applicable au cas d&#8217;espèce, où la prestation refusée trouve son origine dans la relation de travail de l&#8217;ayant droit, décédé d&#8217;une cause naturelle lorsqu&#8217;il était en activité. (&#8230;) L&#8217;article 4 § 1 du Code civil énonce [qu'] « il est procédé à une application par analogie des normes lorsque celles-ci n&#8217;envisagent pas le cas d&#8217;espèce mais en visent un autre, analogue, avec lequel une similitude d&#8217;objet  peut être perçue». Ladite application par analogie est applicable au cas d&#8217;espèce.</p>
<p>(&#8230;)</p>
<p>Le mariage de la requérante n&#8217;est pas inscrit au Registre civil, encore que cela ne soit pas expressément exclu. Ne lui sont reconnus ni les effets civils, ni la jouissance de la protection sociale du survivant en cas de décès d&#8217;un des deux conjoints. Le mariage rom est ignoré par la législation espagnole, malgré l&#8217;enracinement socioculturel que ladite ethnie a dans notre pays. Cependant, comme il a été dit précédemment, le mariage conforme à des rites et coutumes religieux qui étaient encore récemment étrangers à notre société dispose [bien] d&#8217;un cadre légal. Ce sont donc des cas analogues, exception faite qu&#8217;il ne s&#8217;agit pas d&#8217;une religion. Ils ont une similitude d&#8217;objet (communauté de cultures et coutumes qui sont présents au sein de l&#8217;État espagnol). Le refus de l&#8217;INSS d&#8217;octroyer à la requérante une pension de réversion, avec comme seul obstacle le fait que le mariage contracté par l&#8217;ayant-droit et sa veuve ne soit pas reconnu, révèle un traitement discriminatoire à raison de l&#8217;appartenance ethnique, contraire à l&#8217;article 14 de la Constitution espagnole et à la directive 2000/43/CE. »</p>
<p>15.  L&#8217;INSS fit appel. Par un arrêt du 7 novembre 2002, le tribunal supérieur de justice de Madrid infirma le jugement attaqué. La décision était motivée comme suit :</p>
<p>« (&#8230;) Il convient de signaler que le principe d&#8217;égalité et de non-discrimination repose sur l&#8217;idée que des situations égales doivent faire l&#8217;objet d&#8217;un traitement égal et sur [l'idée] qu&#8217;un traitement égal appliqué à des situations qui ne sont pas égales constitue une injustice. Cela suppose également qu&#8217;il ne faut pas s&#8217;écarter de la loi applicable à tous d&#8217;une manière [qui permettrait de] faire davantage d&#8217;exceptions que celles prévues expressément dans ladite loi.</p>
<p>(&#8230;) Il faut distinguer ce qui relève de la législation en vigueur et applicable à tout moment de ce qui peut s&#8217;entendre comme souhaitable par un secteur de la société.</p>
<p>(&#8230;) En conformité avec ce qui est prévu par l&#8217;article 49 du code civil, chaque Espagnol (comme la requérante et l&#8217;ayant droit) peut choisir soit un mariage civil devant le juge, le maire ou un fonctionnaire public désigné [par le même code], soit un mariage religieux prévu par la loi.</p>
<p>(&#8230;) Conformément à tout cela, si le mariage civil doit se célébrer à travers des formes règlementées, le mariage religieux doit l&#8217;être également, sous des formes prévues par une confession religieuse – ces formes étant posées par l&#8217;État, ou, à défaut, admises par la législation de ce dernier. [C'est dans ces circonstances] que le mariage produit des effets civils.</p>
<p>(&#8230;) Le mariage célébré uniquement et exclusivement selon les rites roms n&#8217;entre dans aucun des cas énoncés, car même s&#8217;il s&#8217;agit d&#8217;une ethnie, les normes ou formes de cette dernière ne produisent pas d&#8217;effet juridique au-delà de son cadre, et ne sont pas consacrées par la loi qui prévoit la pension litigieuse. [Ce mariage], qui a certes un sens et bénéficie d&#8217;une reconnaissance sociale dans le milieu concerné, n&#8217;exclut pas et ne remplace pas actuellement la loi en vigueur et applicable à l&#8217;espèce, tant qu&#8217;il s&#8217;agit d&#8217;un mariage entre Espagnols célébré en Espagne. Une ethnie, d&#8217;autre part, ne constitue pas autre chose qu&#8217;un groupe qui se différencie pour un motif fondé sur la race (&#8230;) et un rite n&#8217;est pas autre chose qu&#8217;une coutume ou cérémonie.</p>
<p>(&#8230;) S&#8217;agissant donc d&#8217;une coutume, celle-ci, selon l&#8217;article 1 § 3 du Code civil, n&#8217;intervient qu&#8217;à défaut de loi applicable. (&#8230;) Ne sont pas remis en question la moralité ou la conformité de ce rite à l&#8217;ordre public, mais uniquement sa capacité d&#8217;engendrer des obligations <em>erga omnes,</em> alors qu&#8217;il existe en Espagne des normes légales régissant le mariage. La réponse, évidemment, se doit d&#8217;être négative.</p>
<p>(&#8230;)</p>
<p>Le mariage, pour produire des effets civils, ne peut être que celui célébré civilement ou religieusement d&#8217;après les termes exprimés précédemment. Le mariage rom ne correspond pas, dans l&#8217;actuelle configuration de notre droit, à la nature des mariages précités. L&#8217;article 174 de la LGSS exige la qualité de conjoint du défunt pour avoir le bénéfice de la pension de réversion, et la notion de conjoint est interprétée strictement selon une jurisprudence constitutionnelle et ordinaire constante (malgré des voix dissidentes), conformément à laquelle sont exclus de cette prestation les concubins de fait ainsi que beaucoup d&#8217;autres qui, en définitive, ne sont pas mariés en conformité avec la loi applicable. »</p>
<p>16.  La requérante saisit alors le Tribunal constitutionnel d&#8217;un recours d&#8217;<em>amparo</em> en invoquant le principe de non-discrimination fondée sur la race et la condition sociale. Par un arrêt du 16 avril 2007, le Tribunal constitutionnel rejeta le recours, en s&#8217;exprimant dans les termes suivants :</p>
<p>(&#8230;) Le Tribunal, siégeant en formation plénière, a réitéré (&#8230;) les raisons permettant de conclure que limiter la pension de réversion aux cas de cohabitation institutionnalisée en tant que mari et femme, en excluant d&#8217;autres formes d&#8217;unions ou cohabitations, ne constitue pas une discrimination pour des raisons sociales. A cet égard, il a été soutenu que le législateur dispose d&#8217;une importante marge de manœuvre pour déterminer la configuration du système de sécurité sociale ainsi que pour apprécier les circonstances socioéconomiques s&#8217;agissant d&#8217;administrer des ressources limitées pour répondre à un grand nombre de besoins sociaux, compte tenu du fait que le droit à la pension de réversion n&#8217;est pas strictement conditionné, dans un régime contributif, à une situation réelle de nécessité ou de dépendance économique, ou encore d&#8217;une incapacité de travail pour le conjoint survivant. En tout état de cause, la Chambre plénière du Tribunal s&#8217;est aussi exprimée sur le fait que l&#8217;extension, par le législateur, de la pension de réversion à d&#8217;autres unions différentes, n&#8217;est pas non plus prohibée par l&#8217;article 14 de la Constitution espagnole.</p>
<p>(&#8230;)</p>
<p>Une discrimination supposée pour des considérations sociales est à écarter pour les raisons précitées. (&#8230;) Aucune violation de l&#8217;article 14 ne peut découler du fait de limiter concrètement la pension de réversion au lien matrimonial.</p>
<p>De la même manière, il n&#8217;y a pas de traitement discriminatoire direct ou indirect, pour des raisons raciales ou ethniques, découlant du fait que l&#8217;union de la requérante, conforme aux rites et coutumes roms, n&#8217;ait pas été assimilée au lien matrimonial à l&#8217;égard des effets de ladite pension, et que le même régime juridique que celui des unions « <em>more uxorio »</em> lui ait été appliqué.</p>
<p>D&#8217;une part, (&#8230;) le Tribunal a réitéré que « la discrimination par indifférenciation » ne ressort pas de l&#8217;article 14 de la Constitution espagnole, car le principe d&#8217;égalité ne consacre pas un droit à un traitement [différencié], ni ne vient protéger le manque de distinction entre des cas différents. Il n&#8217;existe donc pas un droit subjectif à un traitement normatif différencié. (&#8230;)</p>
<p>D&#8217;autre part, l&#8217;exigence légale d&#8217;un lien matrimonial comme condition de jouissance de la pension de réversion et l&#8217;interprétation ressortant de la décision attaquée, qui tient compte du lien matrimonial issu des formes légalement reconnues d&#8217;accès au mariage et non d&#8217;autres formes de cohabitation, notamment les unions selon les usages et coutumes roms – cette exigence n&#8217;étant en aucun cas liée à des considérations raciales ou ethniques, mais au fait [pour les intéressés] d&#8217;avoir pris librement la décision de ne pas formaliser le mariage par les voies légales, civiles ou confessionnelles reconnues – ne prend jamais en considération l&#8217;appartenance à une race ni les coutumes d&#8217;une ethnie déterminée au détriment des autres. En conséquence, il n&#8217;y a là aucune forme de discrimination dissimulée à l&#8217;égard de l&#8217;ethnie rom. (&#8230;)</p>
<p>Il faut enfin rejeter l&#8217;idée que la reconnaissance d&#8217;effets civils au lien matrimonial émanant de certains rites religieux déterminés, mais non à ceux célébrés en vertu des rites et coutumes roms, et le refus de l&#8217;organe juridictionnel de procéder à une application par analogie [...], entraînent, directement ou indirectement, la discrimination ethnique alléguée. (&#8230;)</p>
<p>Pour résumer, compte tenu du fait que la loi établit une possibilité générale, neutre d&#8217;un point de vue racial et ethnique, d&#8217;accéder à une forme civile du mariage, et que le législateur, lorsqu&#8217;il a décidé d&#8217;attacher des effets légaux à d&#8217;autres formes d&#8217;accession au lien matrimonial, l&#8217;a fait sur la base exclusive de considérations religieuses et par conséquent sans invoquer aucune raison ethnique, aucun traitement discriminatoire à connotation ethnique tel qu&#8217;allégué ne peut être constaté. »</p>
<p>17.  Une opinion dissidente était jointe à l&#8217;arrêt. Elle se référait à l&#8217;arrêt 199/2004, dans lequel le Tribunal constitutionnel avait conclu à la violation du droit à l&#8217;égalité s&#8217;agissant du veuf d&#8217;une fonctionnaire, après avoir constaté l&#8217;existence d&#8217;une relation conjugale mais non d&#8217;un mariage, dans la mesure où il n&#8217;y avait pas d&#8217;inscription au registre civil, les contractants ayant en effet refusé expressément l&#8217;inscription audit registre de leur relation conjugale qui avait été célébrée sous une forme religieuse.</p>
<p>18.  Pour le magistrat dissident, ce cas du conjoint survivant d&#8217;un mariage religieux non inscrit était comparable à celui de la requérante, en ce que les deux demandeurs revendiquaient une pension de réversion sur le fondement de ce qu&#8217;ils estimaient être un lien matrimonial, malgré l&#8217;absence d&#8217;inscription de ce lien au registre civil.</p>
<p>19.  D&#8217;autre part, le magistrat dissident rappela que, bien que l&#8217;Espagne fût partie à la Convention-cadre pour la protection des minorités nationales, signée à Strasbourg le 1<sup>er</sup> février 1995, la jurisprudence du Tribunal constitutionnel ne prenait pas en compte les rites, pratiques et coutumes d&#8217;une ethnie ou groupe concrets, ou encore ne considérait pas comme valables ou susceptibles de protection constitutionnelle les actes de personnes appartenant à des minorités qui réclamaient le respect de leurs traditions culturelles.</p>
<p>20.  Selon le magistrat dissident, la situation exposée par ce recours d&#8217;<em>amparo</em> démontrait, pour la première fois, que la protection des minorités avait une portée constitutionnelle beaucoup plus étendue que la simple réponse reçue par la requérante. La requérante n&#8217;aurait pas dû être contrainte de saisir les instances supranationales afin d&#8217;obtenir la protection réclamée. Dans les cas de protection des minorités ethniques, la garantie de l&#8217;égalité exigeait des mesures de discrimination positive en faveur de la minorité défavorisée et que soit respectée, avec la sensibilité adéquate, la valeur subjective qu&#8217;une personne appartenant à ladite minorité attache et exige quant au respect de ses traditions et à l&#8217;héritage de son identité culturelle. Le magistrat dissident conclut ainsi :</p>
<p>« Il est disproportionné que l&#8217;État espagnol, qui a pris en considération la requérante et sa famille rom en leur attribuant un livret de famille, en leur reconnaissant la qualité de famille nombreuse, en leur accordant à elle et ses six enfants une assistance en matière de santé et qui a perçu les cotisations correspondantes de son mari rom pendant dix-neuf ans, trois mois et huit jours, ne veuille pas aujourd&#8217;hui reconnaître le mariage rom en matière de pension de réversion. »</p>
<p>21.  Le 3 décembre 2008, en application de la troisième disposition additionnelle de la loi 40/2007 du 4 décembre 2007 relative à certaines mesures de sécurité sociale, la requérante se vit octroyer une pension de réversion à compter du 1<sup>er </sup>janvier 2007, en tant que compagne de M.D.</p>
<p>II.  LE DROIT INTERNE ET EUROPÉEN PERTINENT</p>
<p>22.  Les dispositions constitutionnelles applicables sont les suivantes.</p>
<p>Article 14.</p>
<p>« Les Espagnols sont égaux devant la loi ; ils ne peuvent faire l&#8217;objet d&#8217;aucune discrimination fondée sur la naissance, la race, le sexe, la religion, les opinions ou sur n&#8217;importe quelle autre condition ou circonstance personnelle ou sociale ».</p>
<p>Article 16</p>
<p>« 1. La liberté idéologique, religieuse et de culte des individus et des communautés est garantie sans autres restrictions, quant à ses manifestations, que celles qui sont nécessaires au maintien de l&#8217;ordre public protégé par la loi.</p>
<p>2. Nul ne pourra être obligé de déclarer son idéologie, sa religion ou ses croyances.</p>
<p>(&#8230;) »</p>
<p>Article 32 § 2</p>
<p>« 1. L&#8217;homme et la femme ont le droit de contracter mariage en pleine égalité juridique.</p>
<p>2. La loi déterminera les formes du mariage, l&#8217;âge et la capacité requis pour le contracter, les droits et les devoirs des conjoints, les causes de séparation et de dissolution et leurs effets.</p>
<p>23.  Les dispositions pertinentes du code civil, dans sa version en vigueur en 1971, se lisent ainsi.</p>
<p>Article 42</p>
<p>« La loi reconnait deux types de mariage : le mariage canonique et le mariage civil.</p>
<p>Le mariage doit être contracté canoniquement lorsqu&#8217;au moins un des contractants se réclame de la religion catholique.</p>
<p>Le mariage civil est autorisé lorsqu&#8217;il est prouvé qu&#8217;aucun des contractants ne se réclame de la religion catholique ».</p>
<p>24.  Les dispositions applicables en l&#8217;espèce du règlement du Registre civil tel qu&#8217;en vigueur au moment des faits (décret 1138/1969, du 22 mai 1969), sont ainsi libellées.</p>
<p>Article 245</p>
<p>« Les personnes ayant renoncé à la religion catholique doivent, dans les plus brefs délais, présenter la preuve que ladite renonciation a été communiquée par l&#8217;intéressé au curé de son domicile (&#8230;) ».</p>
<p>Article 246</p>
<p>« (&#8230;)</p>
<p>2. Dans les cas non prévus par la disposition précédente, la preuve de non- appartenance à la religion catholique peut être apportée soit par une attestation certifiant l&#8217;appartenance à une autre confession religieuse, délivrée par le ministre compétent ou le représentant autorisé de l&#8217;association confessionnelle en cause, soit par une déclaration expresse de l&#8217;intéressé devant le fonctionnaire du Registre ».</p>
<p>25.  Les dispositions pertinentes du code civil, dans sa version actuellement en vigueur, sont les suivantes.</p>
<p>Article 44</p>
<p>« L&#8217;homme et la femme ont le droit de se marier conformément aux dispositions du présent code ».</p>
<p>Article 49</p>
<p>« Tout ressortissant espagnol peut se marier en Espagne ou à l&#8217;étranger :</p>
<p>1. Devant un juge, un maire ou un fonctionnaire visé par le présent code.</p>
<p>2. Dans la forme religieuse légalement prévue.</p>
<p>[Tout ressortissant espagnol] peut aussi se marier à l&#8217;étranger conformément aux formes requises par la loi du lieu de la célébration ».</p>
<p>26.  Les dispositions pertinentes de la loi n<sup>o</sup> 30/1981, du 7 juillet 1981, portant modification des dispositions du code civil réglementant le mariage et la procédure à suivre pour les cas de nullité, séparation de corps et divorce.</p>
<p>Dixième disposition additionnelle</p>
<p>« (&#8230;)</p>
<p>2. [S'agissant des personnes] qui n&#8217;ont pas pu se marier en raison de la législation en vigueur à ce jour mais qui ont vécu comme [un couple marié], lorsque le décès de l&#8217;un des partenaires survient avant l&#8217;entrée en vigueur de la présente loi, le survivant aura droit aux prestations visées à l&#8217;alinéa premier de la présente disposition et à la pension correspondante conformément à l&#8217;alinéa suivant ».</p>
<p>27.  L&#8217;article 2 de la loi 25/1971 du 19 juin 1971 relative à la protection des familles nombreuses est ainsi libellé.</p>
<p>Article 2</p>
<p>« 1. Est considérée comme une famille nombreuse celle qui, réunissant les autres conditions fixées par la présente loi, est constituée par :</p>
<p>a)      le chef de famille, son conjoint et quatre enfants ou plus (&#8230;) ».</p>
<p>28.  L&#8217;article 174 de la loi générale relative à la sécurité sociale (telle qu&#8217;en vigueur au moment des faits) se lit ainsi.</p>
<p>Article 174</p>
<p>« 1. Le conjoint survivant (&#8230;) a droit à la pension de réversion.</p>
<p>2. (&#8230;) En cas de nullité du mariage, le droit à la pension de réversion est reconnu au conjoint survivant, proportionnellement à la période de cohabitation avec l&#8217;ayant droit, sous réserve qu&#8217;il n&#8217;ait pas fait preuve de mauvaise foi et qu&#8217;il ne se soit pas remarié (&#8230;) »</p>
<p>29.  L&#8217;article 174 de la loi générale sur la sécurité sociale, approuvée par le décret royal législatif 1/1994 du 20 juin 1994, est ainsi libellé.</p>
<p>Article 174</p>
<p>« 1. A droit à une pension de réversion à vie (&#8230;) le conjoint survivant lorsque, au décès de son conjoint, ce dernier travaillait (&#8230;) et avait cotisé pendant la période fixée par la loi (&#8230;)</p>
<p>2. Dans les cas de séparation de corps ou de divorce, le droit à la pension de réversion est reconnu à celui qui est ou a été le conjoint légitime, sous réserve, dans ce dernier cas, qu&#8217;il ne soit pas remarié, proportionnellement à la période de cohabitation avec le conjoint décédé et indépendamment des causes à l&#8217;origine de la séparation des corps ou du divorce.</p>
<p>En cas de nullité du mariage, le droit à la pension de réversion est reconnu au conjoint survivant sous réserve qu&#8217;il n&#8217;ait pas fait preuve de mauvaise foi et qu&#8217;il ne se soit pas remarié, proportionnellement à la période de cohabitation avec l&#8217;ayant cause. (&#8230;) »</p>
<p>30.  La loi 40/2007 du 4 décembre 2007 sur des mesures relatives à la sécurité sociale, portant modification de la loi générale sur la sécurité sociale.</p>
<p>Troisième disposition additionnelle</p>
<p>« Exceptionnellement, le droit à la pension de réversion sera reconnu lorsque le décès de l&#8217;ayant-droit a eu lieu avant l&#8217;entrée en vigueur de la présente loi, sous réserve que les conditions suivantes soient réunies :</p>
<p>a. au moment du décès de l&#8217;ayant-droit, actif et cotisant à la sécurité sociale tel que visé par l&#8217;article 174 du texte simplifié de la loi générale sur la sécurité sociale, [le survivant] n&#8217;a pas pu faire valoir le droit à la pension de réversion</p>
<p>b. le bénéficiaire et l&#8217;ayant droit ont cohabité de façon ininterrompue en tant que concubins [...] pendant au moins les six années précédant le décès de ce dernier ;</p>
<p>c. l&#8217;ayant droit et le bénéficiaire ont eu des enfants en commun ;</p>
<p>d. le bénéficiaire n&#8217;a pas un droit reconnu à percevoir une pension contributive de la sécurité sociale.</p>
<p>e. pour avoir accès à la [présente] pension, la demande doit être présentée dans un délai non prorogeable de douze mois suivant l&#8217;entrée en vigueur de cette loi. La reconnaissance du droit à pension produira ses effets à partir du 1<sup>er</sup> janvier 2007, sous réserve que toutes les conditions prévues par cette disposition soient réunies».</p>
<p>31.  Divers accords de coopération ont été conclus entre le Gouvernement et des confessions religieuses : accord avec le Saint-Siège (Concordat de 1979), accord avec la Fédération évangélique par la loi n<sup>o</sup> 24/1992 du 10 novembre 1992, accord avec la Commission islamique par la loi n<sup>o</sup> 26/1992 du 10 novembre 1992 et accord avec la Fédération israélite par la loi n<sup>o</sup> 25/1992 du 10 novembre 1992. Les mariages conclus selon les rites de ces confessions sont par conséquent reconnus par l&#8217;État espagnol comme constituant une forme de manifestation du consentement pour se marier. Ils produisent donc des effets civils en vertu des accords passés avec l&#8217;État.</p>
<p>32.  La jurisprudence pertinente du Tribunal constitutionnel</p>
<p>Les arrêts du Tribunal constitutionnel n<sup>o</sup> 260/1988 du 22 décembre 1988 et 155/1998 du 13 juin 1998, parmi d&#8217;autres, concernent des droits à pension de réversion dans des cas où le mariage canonique n&#8217;était pas possible en raison de l&#8217;impossibilité de divorcer.</p>
<p>L&#8217;arrêt du Tribunal constitutionnel n<sup>o</sup> 180/2001 du 17 septembre 2001 reconnaît le droit à indemnisation pour décès du compagnon si le mariage canonique n&#8217;était pas possible en raison d&#8217;une contradiction avec la liberté de conscience et de religion (avant la modification législative opérée en 1981)</p>
<p>L&#8217;arrêt du Tribunal constitutionnel n<sup>o</sup> 199/2004, du 15 novembre 2004 porte sur un droit à pension de réversion dérivé d&#8217;un mariage canonique ne remplissant pas les conditions formelles posées par la loi puisqu&#8217;il était volontairement non inscrit au Registre civil. Le Tribunal constitutionnel a reconnu dans ce cas le droit du veuf à percevoir une pension de réversion.</p>
<p>33.  La Convention-cadre du Conseil de l&#8217;Europe pour la protection des minorités nationales, ouverte à la signature le 1<sup>er</sup> février 1995, contient notamment les dispositions suivantes :</p>
<p>Article 1</p>
<p>La protection des minorités nationales et des droits et libertés des personnes appartenant à ces minorités fait partie intégrante de la protection internationale des droits de l&#8217;homme et, comme telle, constitue un domaine de la coopération internationale.</p>
<p>(&#8230;)</p>
<p>Article 4</p>
<p>1.  Les Parties s&#8217;engagent à garantir à toute personne appartenant à une minorité nationale le droit à l&#8217;égalité devant la loi et à une égale protection de la loi. A cet égard, toute discrimination fondée sur l&#8217;appartenance à une minorité nationale est interdite.</p>
<p>2.  Les Parties s&#8217;engagent à adopter, s&#8217;il y a lieu, des mesures adéquates en vue de promouvoir, dans tous les domaines de la vie économique, sociale, politique et culturelle, une égalité pleine et effective entre les personnes appartenant à une minorité nationale et celles appartenant à la majorité. Elles tiennent dûment compte, à cet égard, des conditions spécifiques des personnes appartenant à des minorités nationales.</p>
<p>3.  Les mesures adoptées conformément au paragraphe 2 ne sont pas considérées comme un acte de discrimination.</p>
<p>Article 5</p>
<p>1.  Les Parties s&#8217;engagent à promouvoir les conditions propres à permettre aux personnes appartenant à des minorités nationales de conserver et développer leur culture, ainsi que de préserver les éléments essentiels de leur identité que sont leur religion, leur langue, leurs traditions et leur patrimoine culturel.</p>
<p>2.  Sans préjudice des mesures prises dans le cadre de leur politique générale d&#8217;intégration, les Parties s&#8217;abstiennent de toute politique ou pratique tendant à une assimilation contre leur volonté des personnes appartenant à des minorités nationales et protègent ces personnes contre toute action destinée à une telle assimilation. »</p>
<p>34.  L&#8217;Espagne a signé la Convention le jour où elle a été ouverte à la signature et l&#8217;a ratifiée le 1<sup>er </sup>septembre 1995. Elle est entrée en vigueur à son égard le 1<sup>er</sup> février 1998.</p>
<p>EN DROIT</p>
<p>I.  SUR LA VIOLATION ALLÉGUÉE DE L&#8217;ARTICLE 14 DE LA CONVENTION COMBINÉ AVEC L&#8217;ARTICLE 1 DU PROTOCOLE N<sup>o</sup> 1</p>
<p>35.  La requérante se plaint que le refus de lui accorder une pension de réversion au motif que son mariage célébré selon les rites de la minorité rom à laquelle elle appartient est dépourvu d&#8217;effets civils porte atteinte au principe de non-discrimination reconnu par l&#8217;article 14 de la Convention, combiné avec l&#8217;article 1 du Protocole n<sup>o</sup> 1. Les dispositions citées sont ainsi libellées :</p>
<p>Article 14 de la Convention</p>
<p>« La jouissance des droits et libertés reconnus dans la (&#8230;) Convention doit être assurée, sans distinction aucune, fondée notamment sur le sexe, la race, la couleur, la langue, la religion, les opinions politiques ou toutes autres opinions, l&#8217;origine nationale ou sociale, l&#8217;appartenance à une minorité nationale, la fortune, la naissance ou toute autre situation. »</p>
<p>Article 1 du Protocole n<sup>o</sup> 1</p>
<p>« Toute personne physique ou morale a droit au respect de ses biens. Nul ne peut être privé de sa propriété que pour cause d&#8217;utilité publique et dans les conditions prévues par la loi et les principes généraux du droit international. (&#8230;) »</p>
<p><strong>A.      Sur la recevabilité</strong></p>
<p>36.  La Cour constate que ce grief n&#8217;est pas manifestement mal fondé au sens de l&#8217;article 35 § 3 de la Convention. Elle relève par ailleurs que celui-ci ne se heurte à aucun autre motif d&#8217;irrecevabilité. Il convient donc de le déclarer recevable.</p>
<p><strong>B.  Sur le fond</strong></p>
<p>1.  Arguments des parties</p>
<p>a)  La requérante</p>
<p>37.  La requérante observe que le Gouvernement n&#8217;explique pas pourquoi sa situation est considérée comme une relation <em>more uxorio </em>et non comme un mariage nul de bonne foi qui serait susceptible de lui donner droit, en tant que conjoint survivant, à une pension de réversion. Elle souligne qu&#8217;elle n&#8217;avait aucune raison de penser que les droits sociaux dont elle bénéficiait pendant la vie de son mari lui seraient retirés lors du décès de ce dernier.</p>
<p>38.  La requérante souligne que, dans d&#8217;autres cas, l&#8217;inexistence de tout mariage « légal » n&#8217;a pas empêché l&#8217;octroi d&#8217;une telle pension : ainsi, dans la loi générale portant sur la sécurité sociale, le droit à une pension est reconnu au conjoint de bonne foi en cas de nullité du mariage. En outre, la jurisprudence a reconnu le droit à pension dans le cas d&#8217;unions non inscrites au Registre civil lorsque les parties croyaient à l&#8217;existence du mariage, ou lorsque la loi empêchait le mariage en raison de l&#8217;impossibilité de divorcer, ou lorsque le mariage était en contradiction avec les croyances des intéressés.</p>
<p>b)  Le Gouvernement</p>
<p>39.  Le Gouvernement s&#8217;oppose à cette thèse. Il estime que, la loi appliquée à la requérante étant la même pour tous les Espagnols, aucune discrimination fondée sur l&#8217;ethnie ou une autre raison n&#8217;est à relever, la différence de traitement alléguée étant due au fait que la requérante n&#8217;était pas mariée mais avait une relation <em>more uxorio</em> avec M.D.</p>
<p>40.  Le Gouvernement souligne que rien n&#8217;oblige à traiter de la même façon ceux qui respectent les formalités prévues par la loi et ceux qui, sans en être empêchés, ne les respectent pas. L&#8217;exigence posée par la loi de l&#8217;existence d&#8217;un lien matrimonial légal pour percevoir une pension de réversion ne constitue pas une différence fondée sur des raisons raciales ou ethniques. Le refus d&#8217;accorder ladite pension à la requérante a pour cause sa décision libre et volontaire de ne pas se conformer aux formalités légales du mariage, qui ne sont pas basées sur l&#8217;appartenance à une race déterminée, ni sur les traditions, usages ou coutumes d&#8217;une ethnie faisant tort à autrui. Ces formalités ne constituent donc pas une discrimination directe ou indirecte des Roms.</p>
<p>c)  La tierce partie</p>
<p>41.  L&#8217;Unión Romaní souligne que le mariage rom n&#8217;est pas différent des autres types de mariage. Elle explique que le mariage rom existe dès qu&#8217;une femme et un homme expriment leur volonté de vivre ensemble avec le souhait de fonder une famille, qui est le fondement de la communauté rom. Elle estime disproportionné le fait que 1&#8242;État espagnol, après avoir fourni à la requérante et à sa famille un livret de famille, leur avoir reconnu la situation de famille nombreuse, accordé une assistance en matière de santé à l&#8217;intéressée et ses six enfants et encaissé les cotisations de son mari pendant plus de dix-neuf ans, méconnaisse aujourd&#8217;hui la validité de son mariage rom en matière de pension de réversion.</p>
<p>2.  Sur l&#8217;applicabilité de l&#8217;article 14 de la Convention combiné avec l&#8217;article 1 du Protocole n<sup>o</sup> 1</p>
<p>42.  La Cour rappelle que l&#8217;article 14 de la Convention n&#8217;a pas d&#8217;existence indépendante puisqu&#8217;il vaut uniquement pour la jouissance des droits et libertés garantis par les autres clauses normatives de la Convention et de ses Protocoles (voir, parmi beaucoup d&#8217;autres, <em>Burden c. Royaume-Uni</em> [GC], n<sup>o</sup> 13378/05, § 58, 29 avril 2008). L&#8217;application de l&#8217;article 14 ne présuppose pas nécessairement la violation de l&#8217;un des droits matériels garantis par la Convention. Il faut, mais il suffit, que les faits de la cause tombent « sous l&#8217;empire » de l&#8217;un au moins des articles de la Convention (voir, parmi beaucoup d&#8217;autres, <em>Gaygusuz c. Autriche</em>, 16 septembre 1996, § 36, <em>Recueil des arrêts et décisions</em> 1996-IV, <em>Thlimmenos c. Grèce </em>[GC], n<sup>o</sup> 34369/97, § 40, CEDH 2000-IV, <em>Koua Poirrez c. France</em>, n<sup>o</sup> 40892/98, § 36, CEDH 2003-X et <em>Andrejeva c. Lettonie</em> [GC], n<sup>o</sup> 55707/00, § 74, 18 février 2009). L&#8217;interdiction de la discrimination que consacre l&#8217;article 14 dépasse donc la jouissance des droits et libertés que la Convention et ses Protocoles imposent à chaque État de garantir. Elle s&#8217;applique également aux droits additionnels, relevant du champ d&#8217;application général de tout article de la Convention, que l&#8217;État a volontairement décidé de protéger (<em>Stec et autres c. Royaume-Uni</em> (déc.) [GC], n<sup>os</sup> 65731/01 et 65900/01, § 40 CEDH 2005-X).</p>
<p>43.  Il convient dès lors de déterminer si l&#8217;intérêt de la requérante à percevoir de l&#8217;État une pension de réversion tombe « sous l&#8217;empire » ou « dans le champ d&#8217;application » de l&#8217;article 1 du Protocole n<sup>o</sup> 1.</p>
<p>44.  La Cour a affirmé que tous les principes qui s&#8217;appliquent généralement aux affaires concernant l&#8217;article 1 du Protocole n<sup>o</sup> 1 gardent toute leur pertinence dans le domaine des prestations sociales (<em>Andrejeva c. Lettonie</em>, précité, § 77). Ainsi, cette disposition ne garantit, en tant que tel, aucun droit de devenir propriétaire d&#8217;un bien (<em>Kopecký c. Slovaquie </em>[GC], n<sup>o</sup> 44912/98, § 35 b), CEDH 2004-IX) ni, en tant que tel, aucun droit à une pension d&#8217;un montant donné (voir, par exemple, <em>Domalewski c. Pologne</em> (déc.), n<sup>o </sup>34610/97, CEDH 1999-V, et <em>Janković c. Croatie </em>(déc.), n<sup>o</sup> 43440/98, CEDH 2000-X). En outre, l&#8217;article 1 n&#8217;impose aucune restriction à la liberté pour les États contractants de décider d&#8217;instaurer ou non un régime de protection sociale ou de choisir le type ou le niveau des prestations censées être accordées au titre de pareil régime. En revanche, dès lors qu&#8217;un État contractant met en place une législation prévoyant le versement d&#8217;une prestation sociale – que l&#8217;octroi de cette prestation dépende ou non du versement préalable de cotisations –, cette législation doit être considérée comme engendrant un intérêt patrimonial relevant du champ d&#8217;application de l&#8217;article 1 du Protocole n<sup>o</sup> 1 pour les personnes remplissant ses conditions (<em>Stec et autres</em>, décision précitée, § 54).</p>
<p>45.  Comme la Cour l&#8217;a dit dans la décision <em>Stec et autres</em> (précitée), « [d]ans des cas tels celui de l&#8217;espèce, où des requérants formulent sur le terrain de l&#8217;article 14 combiné avec l&#8217;article 1 du Protocole n<sup>o</sup> 1 un grief aux termes duquel ils ont été privés, en tout ou en partie et pour un motif discriminatoire visé à l&#8217;article 14, d&#8217;une prestation donnée, le critère pertinent consiste à rechercher si, n&#8217;eût été la condition d&#8217;octroi litigieuse, les intéressés auraient eu un droit, sanctionnable devant les tribunaux internes, à percevoir la prestation en cause (&#8230;). Si [l'article 1 du] Protocole n<sup>o</sup> 1 ne comporte pas un droit de percevoir des prestations sociales, de quelque type que ce soit, lorsqu&#8217;un État décide de créer un régime de prestations, il doit le faire d&#8217;une manière compatible avec l&#8217;article 14 » (<em>ibidem</em>, § 55).</p>
<p>46.  Compte tenu de ce qui précède, du fait de l&#8217;appartenance de la requérante à la communauté rom et de sa qualité de conjointe de M.D., reconnue dans certains cas par les autorités espagnoles mais pas en ce qui concerne la pension de réversion, la Cour estime que les intérêts patrimoniaux de la requérante entrent dans le champ d&#8217;application de l&#8217;article 1 du Protocole n<sup>o</sup> 1 et du droit au respect des biens qu&#8217;il garantit, ce qui suffit pour rendre l&#8217;article 14 de la Convention applicable.</p>
<p>3.  Sur l&#8217;observation de l&#8217;article 14 de la Convention combiné avec l&#8217;article 1 du Protocole n<sup>o</sup> 1</p>
<p>a) La jurisprudence de la Cour</p>
<p>47.  Selon la jurisprudence établie de la Cour, la discrimination consiste à traiter de manière différente, sauf justification objective et raisonnable, des personnes placées dans des situations comparables. Le « manque de justification objective et raisonnable » signifie que la distinction litigieuse ne poursuit pas un « but légitime » ou qu&#8217;il n&#8217;y a pas de « rapport raisonnable de proportionnalité entre les moyens employés et le but visé » (<em>D.H. et autres c. République tchèque </em>[GC], n<sup>o</sup> 57325/00, §§ 175 et 196, CEDH 2007-&#8230;, et la jurisprudence y citée).</p>
<p>48.  Les États contractants jouissent d&#8217;une certaine marge d&#8217;appréciation pour déterminer si et dans quelle mesure des différences entre des situations à d&#8217;autres égards analogues justifient des distinctions de traitement (voir, notamment, les arrêts précités <em>Gaygusuz</em>, § 42, et <em>Thlimmenos</em>, § 40). L&#8217;étendue de cette marge varie selon les circonstances, les domaines et le contexte. Ainsi, par exemple, l&#8217;article 14 n&#8217;interdit pas à un État membre de traiter des groupes de manière différenciée pour corriger des « inégalités factuelles » entre eux ; de fait, dans certaines circonstances, c&#8217;est l&#8217;absence d&#8217;un traitement différencié pour corriger une inégalité qui peut, sans justification objective et raisonnable, emporter violation de la disposition en cause (<em>Thlimmenos</em>, § 44, et <em>Stec et autres c. Royaume-Uni</em> [GC], n<sup>o</sup> 65731/01, § 51, CEDH 2006-&#8230;,<em> D.H. et autres</em>, précité, § 175).</p>
<p>49.  De même, une ample marge d&#8217;appréciation est d&#8217;ordinaire laissée à l&#8217;État pour prendre des mesures d&#8217;ordre général en matière économique ou sociale. Grâce à une connaissance directe de leur société et de ses besoins, les autorités nationales se trouvent en principe mieux placées que le juge international pour déterminer ce qui est d&#8217;utilité publique en matière économique ou en matière sociale. La Cour respecte en principe la manière dont l&#8217;État conçoit les impératifs de l&#8217;utilité publique, sauf si son jugement se révèle « manifestement dépourvu de base raisonnable » (voir, par exemple, <em>National and Provincial Building Society et autres c. Royaume-Uni</em>, 23 octobre 1997, <em>Recueil </em>1997-VII, § 80, et <em>Stec et autres</em>, précité, § 52).</p>
<p>50.  Enfin, en ce qui concerne la charge de la preuve sur le terrain de l&#8217;article 14 de la Convention, la Cour a déjà jugé que, lorsqu&#8217;un requérant a établi l&#8217;existence d&#8217;une différence de traitement, il incombe au Gouvernement de démontrer que cette différence de traitement était justifiée (<em>D.H. et autres</em>, § 177).</p>
<p>b) Application de la jurisprudence à la présente affaire</p>
<p>51.  Quant aux circonstances de la présente affaire, la requérante se plaint du refus de lui accorder une pension de réversion en raison du fait qu&#8217;elle n&#8217;était pas mariée avec M.D, son union selon les rites et traditions roms ayant été considérée comme une relation <em>more uxorio</em>, une simple union de fait. Pour la requérante, assimiler sa relation avec M.D. à une simple union de fait quant à l&#8217;octroi de la pension de réversion, constitue une discrimination contraire à l&#8217;article 14 de la Convention combiné avec l&#8217;article 1 du Protocole n<sup>o</sup> 1. Cette discrimination repose sur le fait que sa demande de pension de réversion a reçu un traitement différent par rapport à d&#8217;autres cas équivalents dans lesquels le droit à l&#8217;octroi de la pension de réversion a été reconnu, en l&#8217;absence même de mariage selon les formalités légalement établies, alors que, dans son cas, ni sa bonne foi ni les conséquences de son appartenance à la minorité rom n&#8217;ont été prises en compte.</p>
<p>52.  La Cour constate que la requérante s&#8217;est mariée avec M. D. en novembre 1971 selon les rites et traditions propres à la communauté rom. De cette union sont nés six enfants. L&#8217;intéressée a vécu avec M.D. jusqu&#8217;au décès de ce dernier, le 24 décembre 2000. Le Registre civil leur a délivré un livret de famille le 11 août 1983, où sont inscrits le couple et ses enfants. Le 14 octobre 1986, ils ont obtenu le titre administratif de famille nombreuse, pour lequel la condition de « conjoint » était requise (paragraphe 27 ci-dessus) et ont bénéficié de tous les droits y afférents. Par ailleurs, M.D. était affilié à la Sécurité Sociale et y a cotisé pendant dix-neuf ans, trois mois et huit jours, et il était en possession d&#8217;une carte de bénéficiaire où figuraient à sa charge la requérante, en tant qu&#8217;épouse, et ses six enfants. Pour la Cour il s&#8217;agit-là d&#8217;un document officiel dans la mesure où il est tamponné par l&#8217;agence n<sup>o</sup> 7 de Madrid de l&#8217;INSS.</p>
<p>53.  Concernant le régime relatif aux pensions de réversion applicable au moment des faits, la Cour observe que la loi générale sur la sécurité sociale, dans sa version en vigueur à l&#8217;époque, reconnaissait le droit à une pension de réversion au conjoint survivant. Cette disposition légale était toutefois complétée et nuancée tant dans la loi elle-même que dans la jurisprudence des tribunaux internes, y compris celle du Tribunal constitutionnel (paragraphe 32 ci-dessus).</p>
<p>La jurisprudence constitutionnelle prend en effet en compte, pour la reconnaissance de pensions de réversion, tant l&#8217;existence de la bonne foi que la présence de circonstances exceptionnelles rendant impossible la célébration du mariage, même lorsque le mariage légalement valable n&#8217;avait pas eu lieu. La Cour relève que la dixième disposition additionnelle de la loi 30/1981 du 7 juillet 1981, qui modifie le régime matrimonial (paragraphe 26 ci-dessus) reconnaît le droit à percevoir une pension de réversion même en l&#8217;absence de mariage, en cas d&#8217;impossibilité de prestation du consentement par le rite canonique. Elle observe que, selon l&#8217;interprétation de cette disposition par la jurisprudence constitutionnelle, il est possible d&#8217;octroyer des pensions de réversion en cas d&#8217;impossibilité de se marier (canoniquement) en raison de l&#8217;inexistence de divorce, ou encore lorsque le mariage est en contradiction avec les croyances des conjoints (paragraphe 32 ci-dessus). Quant à la loi générale portant sur la sécurité sociale telle qu&#8217;en vigueur au moment des faits, elle reconnaît, dans son article 174, le droit du conjoint de bonne foi à une pension de réversion en cas de mariage nul. Le Tribunal constitutionnel a par ailleurs reconnu, notamment dans son arrêt 99/04 (paragraphe 32 ci dessus), un droit à une pension de réversion dans le cas d&#8217;un mariage canonique alors que les conditions légalement requises n&#8217;étaient pas remplies, l&#8217;union n&#8217;ayant pas été inscrite au Registre civil pour des motifs de conscience.</p>
<p>54.  Au vu de ce qui précède, la question qui se pose dans la présente affaire est celle de savoir si le fait pour la requérante de s&#8217;être vu dénier le droit de percevoir une pension de réversion révèle un traitement discriminatoire fondé sur l&#8217;appartenance de l&#8217;intéressée à la minorité rom, par rapport à la façon dont la législation et la jurisprudence traitent de situations analogues, lorsque les intéressés croient de bonne foi à l&#8217;existence du mariage même si celui-ci n&#8217;était pas légalement valable.</p>
<p>55.  La requérante base sa prétention, d&#8217;une part, sur sa conviction que son union, célébrée conformément aux rites et traditions roms était valable et, d&#8217;autre part, sur la conduite des autorités, qui lui ont reconnu officiellement la qualité d&#8217;épouse de M.D. et, par conséquent, ont admis selon elle la validité de son mariage.</p>
<p>56.  La Cour estime que les deux questions sont intimement liées. Elle observe que les autorités nationales n&#8217;ont pas nié que la requérante croyait de bonne foi à la réalité de son mariage. La conviction de l&#8217;intéressée est d&#8217;autant plus crédible que les autorités espagnoles lui ont délivré plusieurs documents officiels attestant de sa qualité d&#8217;épouse de M.D.</p>
<p>Pour la Cour, il convient de souligner l&#8217;importance des croyances que la requérante tire de son appartenance à la communauté rom, communauté qui a ses propres valeurs établies et enracinées dans la société espagnole.</p>
<p>57.  La Cour observe, en l&#8217;espèce que, lorsque la requérante se maria en 1971 conformément aux rites et traditions roms, il n&#8217;était pas possible en Espagne, sauf déclaration préalable d&#8217;apostasie, de se marier autrement que conformément aux rites du droit canonique de l&#8217;Église catholique. La Cour estime qu&#8217;on ne pouvait exiger de la requérante, sans porter atteinte à son droit à la liberté religieuse, qu&#8217;elle se mariât légalement, à savoir selon le droit canonique en 1971, lorsqu&#8217;elle manifesta son consentement pour se marier selon les rites roms.</p>
<p>58.  Certes, à la suite de l&#8217;entrée en vigueur de la Constitution espagnole de 1978 et en vertu de la loi 30/1981 du 7 juillet 1981 (paragraphe 26 ci-dessus), la requérante aurait pu se marier civilement. La requérante soutient qu&#8217;en toute bonne foi, elle croyait que le mariage célébré conformément aux rites et traditions roms entraînait tous les effets propres à cette institution.</p>
<p>59.  Pour apprécier la bonne foi de la requérante, la Cour doit prendre en considération l&#8217;appartenance de celle-ci à une communauté au sein de laquelle la validité du mariage selon ses propres rites et traditions n&#8217;a jamais été contestée ni considérée comme contraire à l&#8217;ordre public par le Gouvernement ou par les autorités nationales, qui ont même reconnu à certains égards la qualité d&#8217;épouse de la requérante. Elle estime que la force des croyances collectives d&#8217;une communauté culturellement bien définie ne peut pas être ignorée.</p>
<p>60.  La Cour observe à cet égard qu&#8217;un consensus international se fait jour au sein des États contractants du Conseil de l&#8217;Europe pour reconnaître les besoins particuliers des minorités et l&#8217;obligation de protéger leur sécurité, leur identité et leur mode de vie (voir le paragraphe 33 ci-dessus, notamment la Convention-cadre pour la protection des minorités), non seulement dans le but de protéger les intérêts des minorités elles-mêmes mais aussi pour préserver la diversité culturelle qui est bénéfique à la société dans son ensemble (<em>Chapman c. Royaume-Uni </em>[GC], n<sup>o</sup> 27238/95, § 93, CEDH 2001-I).</p>
<p>61.  La Cour estime que, si l&#8217;appartenance à une minorité ne dispense pas de respecter les lois régissant le mariage, cela peut influer sur la manière d&#8217;appliquer ces lois. La Cour a déjà eu l&#8217;occasion de souligner dans l&#8217;arrêt <em>Buckley</em> (certes dans un contexte différent), que la vulnérabilité des roms, du fait qu&#8217;ils constituent une minorité, implique d&#8217;accorder une attention spéciale à leurs besoins et à leur mode de vie propre, tant dans le cadre réglementaire valable en matière d&#8217;aménagement que lors de la prise de décision dans des cas particuliers (arrêt <em>Buckley c. Royaume-Uni</em>, 25 septembre 1996, §§ 76, 80, 84, <em>Recueil des arrêts et décisions</em> 1996-IV, <em>Chapman c. Royaume-Uni</em> [GC], précité, § 96, et <em>Connors c. Royaume-Uni</em>, n<sup>o </sup>66746/01, § 84, 27 mai 2004).</p>
<p><strong>62.  En l&#8217;espèce, la conviction de la requérante quant à sa condition de femme mariée avec tous les effets inhérents à cet état, a indéniablement été renforcée par l&#8217;attitude des autorités, qui lui ont reconnu la qualité d&#8217;épouse de M.D. et, très concrètement, par la délivrance de certains documents de la sécurité sociale, notamment le document d&#8217;inscription au système, qui établissaient sa condition d&#8217;épouse et mère d&#8217;une famille nombreuse, situation considérée comme spécialement digne d&#8217;aide et qui exigeait, par application de la loi n<sup>o</sup> 25/1971 du 19 juin 1971, la reconnaissance de la qualité de conjoint.</strong></p>
<p><strong>63.  Pour la Cour, la bonne foi de la requérante quant à la validité de son mariage, confirmée par la reconnaissance officielle de sa situation par les autorités, a engendré chez l&#8217;intéressée l&#8217;attente légitime d&#8217;être considérée comme l&#8217;épouse de M.D. et de former un couple marié reconnu avec celui-ci. Après le décès de M.D. il est naturel que la requérante ait nourri l&#8217;espoir de se voir reconnaître une pension de réversion.</strong></p>
<p><strong>64.  Par conséquent, le refus de reconnaître la qualité de conjointe à la requérante aux fins de l&#8217;obtention d&#8217;une pension de réversion contredit la reconnaissance préalable de cette qualité par les autorités. Ce refus a par ailleurs omis de tenir compte des spécificités sociales et culturelles de la requérante pour apprécier la bonne foi de celle-ci. A cet égard, la Cour rappelle que, conformément à la Convention-cadre pour la protection des minorités nationales (paragraphes 33 et 34 ci-dessus), les États parties à ladite Convention s&#8217;obligent à tenir dûment compte des conditions spécifiques des personnes appartenant à des minorités nationales.</strong></p>
<p><strong>65.  La Cour estime que le refus de reconnaitre le droit pour la requérante de percevoir une pension de réversion constitue une différence de traitement par rapport au traitement donné, par la loi ou par la jurisprudence, à d&#8217;autres situations qui doivent être tenues pour équivalentes en ce qui concerne les effets de la bonne foi, tels que la croyance de bonne foi en l&#8217;existence d&#8217;un mariage nul (article 174 de la LGSS, ou la situation examinée dans l&#8217;arrêt du Tribunal constitutionnel n<sup>o</sup> 199/2004, du 15 novembre 2004 – paragraphe 32 ci-dessus –, qui concernait la non-formalisation, pour des raisons de conscience, d&#8217;un mariage canonique). La Cour estime avéré que, compte tenu des circonstances de l&#8217;espèce, cette situation constitue une différence de traitement disproportionnée vis-à-vis de la requérante par rapport au traitement réservé au mariage de bonne foi.</strong></p>
<p><strong>66.  Certes, l&#8217;article 174 de la LGSS, tel qu&#8217;en vigueur au moment des faits, ne reconnaissait la pension de réversion en cas d&#8217;absence de mariage légal que lorsque le mariage était nul de bonne foi. Cependant, cette disposition ne permet pas à l&#8217;État défendeur de s&#8217;exonérer de toute responsabilité au regard de la Convention. La Cour observe à cet égard que la loi 40/2007 a introduit dans la LGSS la possibilité de se voir octroyer une pension de réversion pour les cas d&#8217;unions de fait (paragraphe 30 ci-dessus).</strong></p>
<p>67.  La Cour constate que, dans son jugement rendu le 30 mai 2002, le juge du travail n<sup>o</sup> 12 de Madrid a interprété la législation applicable en faveur de la requérante. Il a fait référence à l&#8217;article 4 § 1 du code civil, selon lequel les normes peuvent être appliquées par analogie lorsqu&#8217;elles ne visent pas le cas d&#8217;espèce mais un autre, analogue, avec lequel une similitude d&#8217;objet peut être perçue. Il a dès lors interprété la législation applicable conformément aux critères exposés par la Cour dans l&#8217;arrêt<em> </em>précité<em> Buckley c. Royaume-Uni</em>.</p>
<p>68.  Ce jugement a toutefois, été infirmé par l&#8217;arrêt d&#8217;appel du 7 novembre 2002. Le Tribunal supérieur de justice de Madrid a en effet considéré (paragraphe 15 ci-dessus) que « le principe d&#8217;égalité et de non-discrimination repose sur l&#8217;idée que des situations égales doivent faire l&#8217;objet d&#8217;un traitement égal » et « qu&#8217;un traitement égal appliqué à des situations qui ne sont pas égales constitue une injustice ». La Cour relève qu&#8217;aucune conclusion n&#8217;a été tirée par la juridiction d&#8217;appel des spécificités de la minorité rom, bien que le Tribunal ait reconnu que le mariage rom a « certes un sens et bénéficie d&#8217;une reconnaissance sociale dans le milieu concerné » et que la moralité ou la conformité de ce rite à l&#8217;ordre public n&#8217;étaient pas mises en cause. Pour le Tribunal supérieur de justice il est clair que cette situation « n&#8217;exclut pas et ne remplace pas actuellement la loi en vigueur et applicable à l&#8217;espèce ».</p>
<p>69.  A la lumière de ce qui précède et compte tenu des circonstances spécifiques de la présente affaire, la Cour estime qu&#8217;il est disproportionné que l&#8217;État espagnol, qui a attribué à la requérante et sa famille rom un livret de famille, leur a reconnu le statut de famille nombreuse, leur a octroyé, à l&#8217;intéressée et à ses six enfants, une assistance en matière de santé, et qui a perçu les cotisations de son mari rom à la sécurité sociale pendant plus de dix-neuf ans, ne veuille pas aujourd&#8217;hui reconnaître les effets du mariage rom en matière de pension de réversion.</p>
<p>70.  Enfin, la Cour ne saurait accepter la thèse du Gouvernement selon laquelle il aurait suffit à la requérante de se marier civilement pour obtenir la pension réclamée. En effet, l&#8217;interdiction de discrimination consacrée par l&#8217;article 14 de la Convention n&#8217;a de sens que si, dans chaque cas particulier, la situation personnelle du requérant par rapport aux critères énumérés dans cette disposition est prise en compte telle quelle. Une approche contraire, consistant à débouter la victime au motif qu&#8217;elle aurait pu échapper à la discrimination en modifiant l&#8217;un des éléments litigieux – par exemple, en se mariant civilement – viderait l&#8217;article 14 de sa substance.</p>
<p>71.  En conséquence, la Cour conclut qu&#8217;il y a eu en l&#8217;espèce violation de l&#8217;article 14 de la Convention combiné avec l&#8217;article 1 du Protocole n<sup>o</sup> 1.</p>
<p>II.  SUR LA VIOLATION ALLÉGUÉE DE L&#8217;ARTICLE 14 EN LIAISON AVEC L&#8217;ARTICLE 12 DE LA CONVENTION</p>
<p>72.  La requérante se plaint que l&#8217;absence en Espagne de reconnaissance d&#8217;effets civils au mariage rom – le seul à avoir des effets <em>erga omnes</em> au sein de sa propre communauté – alors que cette minorité est implantée en Espagne depuis au moins cinq cents ans, porte atteinte à son droit au mariage. Elle invoque l&#8217;article 14 de la Convention combiné avec l&#8217;article 12, qui sont ainsi libellés :</p>
<p>Article 14</p>
<p>« La jouissance des droits et libertés reconnus dans la (&#8230;) Convention doit être assurée, sans distinction aucune, fondée notamment sur le sexe, la race, la couleur, la langue, la religion, les opinions politiques ou toutes autres opinions, l&#8217;origine nationale ou sociale, l&#8217;appartenance à une minorité nationale, la fortune, la naissance ou toute autre situation. »</p>
<p>Article 12</p>
<p>« A partir de l&#8217;âge nubile, l&#8217;homme et la femme ont le droit de se marier et de fonder une famille selon les lois nationales régissant l&#8217;exercice de ce droit. »</p>
<p>73.  Le Gouvernement conteste cette thèse. Il soutient que rien n&#8217;empêchait la requérante de se marier civilement et estime que les articles 12 et 14 de la Convention ne peuvent pas être interprétés comme obligeant à traiter sur un pied d&#8217;égalité d&#8217;une part les mariages respectant les formalités légalement prévues et d&#8217;autre part toute autre union dans laquelle lesdites formalités n&#8217;ont pas été respectées. Il se réfère à la marge d&#8217;appréciation dont disposent les États pour déterminer l&#8217;exercice des droits prévus par l&#8217;article 12 de la Convention.</p>
<p>74.  Pour le Gouvernement, le droit de se marier a été pleinement respecté en l&#8217;espèce, dans les mêmes conditions que pour tout autre citoyen. Aucune discrimination n&#8217;est à relever. La requérante a volontairement décidé de ne pas se marier selon les formes légalement établies. On ne saurait donc reprocher à l&#8217;État espagnol de ne pas attribuer les mêmes effets à cette union qu&#8217;aux mariages ayant respecté les prévisions légales. Les articles 12 et 14 de la Convention ne peuvent pas être interprétés comme contraignant l&#8217;État à accepter une forme concrète de prestation du consentement pour se marier du seul fait de l&#8217;ancrage social ou des traditions d&#8217;une communauté. Il n&#8217;est par conséquent pas contraire à l&#8217;article 12 de la Convention que l&#8217;État impose des formalités déterminées pour la prestation d&#8217;un tel consentement.</p>
<p>75.  La requérante fait valoir qu&#8217;en 1971, lorsqu&#8217;elle a épousé M.D. selon les rites roms, seul le mariage religieux existait en Espagne, le mariage civil n&#8217;intervenant que dans les cas d&#8217;apostasie. Elle s&#8217;est marié selon les rites roms parce que c&#8217;étaient les seuls rites reconnus par sa communauté et qu&#8217;en toute bonne foi, elle n&#8217;était pas libre de donner son consentement autrement. En conséquence, la requérante s&#8217;insurge contre le fait d&#8217;avoir été privée de droits sociaux sous prétexte qu&#8217;elle n&#8217;était pas mariée avec M.D., dont elle refuse d&#8217;être considérée comme la compagne.</p>
<p>76.  Pour la requérante, la non-reconnaissance en droit espagnol des rites roms en tant que forme d&#8217;expression du consentement pour se marier, alors que certains rites religieux constituent des formes valables d&#8217;expression du consentement s&#8217;analyse, <em>per se</em>, en une violation des droits invoqués. La requérante note que le mariage rom existe depuis plus de 500 ans dans l&#8217;histoire espagnole ; il s&#8217;agit d&#8217;une forme de prestation du consentement qui n&#8217;est ni civile ni religieuse, mais intimement ancrée dans la culture de sa communauté, reconnue et bénéficiant d&#8217;effets <em>erga omnes</em> au sein de cette dernière, par l&#8217;effet validant de la coutume. La loi espagnole ne tient pas compte des spécificités de la minorité rom, puisqu&#8217;elle l&#8217;oblige à se soumettre à une forme d&#8217;expression du consentement que les membres de cette communauté ne reconnaissent pas.</p>
<p>77.  L&#8217;Union Romani se réfère au caractère définitif du consentement donné lors du mariage rom et demande la reconnaissance par l&#8217;Etat de la validité de leurs rites. Elle fait valoir que la communauté rom en Espagne maintient ses traditions depuis des siècles, et invite la Cour à dire que le respect des minorités ethniques, de leurs traditions et de leur héritage et identité culturels fait partie inhérente de la Convention.</p>
<p>78.  La Cour rappelle que l&#8217;article 12 garantit le droit fondamental, pour un homme et une femme, de se marier et de fonder une famille (<em>F. c. Suisse</em>, arrêt du 18 décembre 1987, série A n<sup>o</sup> 128, § 32, et <em>Christine Goodwin c. Royaume-Uni</em> [GC], n<sup>o</sup> 28957/95, § 98, CEDH 2002-VI). L&#8217;exercice du droit de se marier emporte des conséquences sociales, personnelles et juridiques. Il obéit aux lois nationales des États contractants, mais les limitations en résultant ne doivent pas le restreindre ou réduire d&#8217;une manière ou à un degré qui l&#8217;atteindraient dans sa substance même (<em>I. c. Royaume-Uni</em> [GC], n<sup>o</sup> 25680/94, § 79, 11 juillet 2002).</p>
<p><strong>79.  La Cour observe que le mariage civil en Espagne tel qu&#8217;en vigueur depuis 1981 est ouvert à tous, et estime que sa réglementation n&#8217;implique pas de discrimination pour des raisons d&#8217;ordre religieux ou autre. La même formule devant un maire, un juge ou un autre fonctionnaire désigné s&#8217;applique à tous de la même façon. Aucune exigence de déclaration de religion ou croyances, ou d&#8217;appartenance à un groupe culturel, linguistique, ethnique ou autres n&#8217;est demandée.</strong></p>
<p><strong>80.  Il est vrai que certaines formes religieuses de prestation du consentement sont admises en droit espagnol, mais ces formes religieuses (catholique, protestante, musulmane et israélite) sont reconnues en vertu des accords passés avec l&#8217;État par ces confessions, et produisent donc les mêmes effets que le mariage civil, alors que d&#8217;autres formes (religieuses ou traditionnelles) ne sont pas reconnues. La Cour constate toutefois qu&#8217;il s&#8217;agit d&#8217;une différence dérivée de l&#8217;appartenance à une confession religieuse, non pertinente dans le cas de la communauté rom. Mais cette différence n&#8217;empêche pas ou n&#8217;interdit pas le mariage civil, ouvert aux Roms dans les mêmes conditions d&#8217;égalité qu&#8217;aux personnes n&#8217;appartenant pas à la communauté rom, et elle répond à des motifs que le législateur doit prendre en compte, et qui relèvent, comme le Gouvernement le souligne, de sa marge d&#8217;appréciation.</strong></p>
<p><strong>81.  Partant, la Cour estime que le fait que les unions roms n&#8217;ont pas d&#8217;effets civils dans le sens souhaité par la requérante ne constitue pas une discrimination prohibée par l&#8217;article 14. Il s&#8217;ensuit que ce grief est manifestement mal fondé et doit être rejeté en application de l&#8217;article 35 §§ 3 et 4 de la Convention.</strong></p>
<p>III.  SUR L&#8217;APPLICATION DE L&#8217;ARTICLE 41 DE LA CONVENTION</p>
<p>82.  Aux termes de l&#8217;article 41 de la Convention,</p>
<p>« Si la Cour déclare qu&#8217;il y a eu violation de la Convention ou de ses Protocoles, et si le droit interne de la Haute Partie contractante ne permet d&#8217;effacer qu&#8217;imparfaitement les conséquences de cette violation, la Cour accorde à la partie lésée, s&#8217;il y a lieu, une satisfaction équitable. »</p>
<p>A.  Dommage</p>
<p>83.  La requérante réclamait au départ 60 959,09 euros (EUR) au titre du préjudice matériel qu&#8217;elle aurait subi. Lors de l&#8217;audience du 26 mai 2009, elle a indiqué percevoir une pension de réversion depuis le 1<sup>er</sup> janvier 2007, par application de la troisième disposition additionnelle de la loi n<sup>o</sup> 40/2007 du 4 décembre 2007, portant sur des mesures relatives à la Sécurité Sociale, en tant que compagne de fait de M.D. (paragraphe 21 ci-dessus). Elle a dès lors réduit ses prétentions pour dommage matériel à la somme de 53 319,88 EUR. Elle réclame également 30 479,54 EUR au titre du préjudice moral.</p>
<p>84.  Le Gouvernement s&#8217;oppose à cette thèse.</p>
<p>85.  La Cour rappelle ensuite que le principe sous-tendant l&#8217;octroi d&#8217;une satisfaction équitable est bien établi : il faut, autant que faire se peut, placer l&#8217;intéressé dans une situation équivalente à celle où il se trouverait si la violation de la Convention n&#8217;avait pas eu lieu (voir, <em>mutatis mutandis</em>, <em>Kingsley c. Royaume-Uni</em> [GC], n<sup>o</sup> 35605/97, § 40, CEDH 2002-IV). Par ailleurs, la condition <em>sine qua non</em> à l&#8217;octroi d&#8217;une réparation d&#8217;un dommage matériel est l&#8217;existence d&#8217;un lien de causalité entre le préjudice allégué et la violation constatée (<em>Nikolova c. Bulgarie</em> [GC], n<sup>o</sup> 31195/96, § 73, CEDH 1999-II), et il en va de même du dommage moral (<em>Kadiķis c. Lettonie (n<sup>o</sup> 2)</em>, n<sup>o</sup> 62393/00, § 67, 4 mai 2006).</p>
<p>86.  Sans vouloir spéculer sur le montant exact de la pension à laquelle la requérante aurait pu prétendre si la violation constatée de l&#8217;article 14 n&#8217;avait pas eu lieu, la Cour doit tenir compte du fait qu&#8217;elle a subi un tort moral et matériel certain. Statuant en équité, comme le veut l&#8217;article 41 de la Convention, et eu égard à toutes les circonstances particulières de l&#8217;affaire, elle lui alloue 70 000 EUR, tous chefs de préjudice confondus (voir, <em>mutatis mutandis</em>, <em>Koua Poirrez</em>, précité, § 70).</p>
<p>B.  Frais et dépens</p>
<p>87.  La requérante demande 3 480 EUR pour les frais et dépens engagés devant le Tribunal constitutionnel et 3 382,56 EUR pour ceux afférents à la procédure devant la Cour. Elle apporte les justificatifs de ces montants.</p>
<p>88.  Selon la jurisprudence de la Cour, un requérant ne peut obtenir le remboursement de ses frais et dépens que dans la mesure où se trouvent établis leur réalité, leur nécessité et le caractère raisonnable de leur taux. En l&#8217;espèce et compte tenu des documents en sa possession et des critères susmentionnés, la Cour estime raisonnable la somme de 6 862,56 EUR au titre des frais et dépens exposés dans le cadre de la procédure nationale et devant la Cour, somme dont il faut déduire les 1 450 EUR déjà versés en l&#8217;espèce par le Conseil de l&#8217;Europe au titre de l&#8217;assistance judiciaire. Elle accorde donc à la requérante 5 412,56 EUR.</p>
<p>C.  Intérêts moratoires</p>
<p>89.  La Cour juge approprié de calquer le taux des intérêts moratoires sur le taux d&#8217;intérêt de la facilité de prêt marginal de la Banque centrale européenne majoré de trois points de pourcentage.</p>
<p>PAR CES MOTIFS, LA COUR,</p>
<p>1.  <em>Déclare</em>, à l&#8217;unanimité, recevable le grief tiré de l&#8217;article 14 de la Convention combiné avec l&#8217;article 1 du Protocole n<sup>o</sup> 1 ;</p>
<p>2.  <em>Déclare</em>, à la majorité, irrecevable le grief tiré de l&#8217;article 14 de la Convention combiné avec l&#8217;article 12 ;</p>
<p>3.  <em>Dit</em>, par six voix contre une, qu&#8217;il y a eu violation de l&#8217;article 14 de la Convention  combiné avec l&#8217;article 1 du Protocole n<sup>o</sup> 1 ;</p>
<p>4.  <em>Dit</em>, par six voix contre une,</p>
<p>a)  que l&#8217;Etat défendeur doit verser à la requérante, dans les trois mois à compter du jour où l&#8217;arrêt sera devenu définitif conformément à l&#8217;article 44 § 2 de la Convention, les sommes suivantes :</p>
<p>i.  70 000 EUR (soixante-dix mille euros), plus tout montant pouvant être dû à titre d&#8217;impôt, pour l&#8217;ensemble des préjudices subis ;</p>
<p>ii.  5 412,56 EUR (cinq mille quatre cent douze euros et cinquante-six centimes), plus tout montant pouvant être dû à titre d&#8217;impôt par la requérante, pour frais et dépens ;</p>
<p>b)  qu&#8217;à compter de l&#8217;expiration dudit délai et jusqu&#8217;au versement, ces montants seront à majorer d&#8217;un intérêt simple à un taux égal à celui de la facilité de prêt marginal de la Banque centrale européenne applicable pendant cette période, augmenté de trois points de pourcentage ;</p>
<p>5.  <em>Rejette</em>, à l&#8217;unanimité la demande de satisfaction équitable pour le surplus.</p>
<p>Fait en français, puis communiqué par écrit le 8 décembre 2009, en application de l&#8217;article 77 §§ 2 et 3 du règlement.</p>
<p>Santiago Quesada Josep Casadevall<br />
Greffier Président</p>
<p>Au présent arrêt se trouve joint, conformément aux articles 45 § 2 de la Convention et 74 § 2 du règlement, l&#8217;exposé de l&#8217;opinion séparée du juge Myjer.</p>
<p align="right">J.C.M.</p>
<p align="right">S.Q.</p>
<p>OPINION DISSIDENTE DU JUGE MYJER</p>
<p><em>(Traduction)</em></p>
<p>« <em>María Luisa Muñoz pide en Estrasburgo una reparación histórica para los gitanos</em>” (Historique : María Luisa Muñoz demande réparation pour la communauté rom à la Cour de Strasbourg), a titré le <em>Nevipens Romani </em>(exemplaire du 1-15 juin 2009). Le sous-titre se lit ainsi : “<em>Catorce millones de gitanos podrían verse beneficiados de la decisión del Tribunal de Derechos Humanos</em>. » (Quatorze millions de Roms pourraient bénéficier de l&#8217;arrêt de la Cour européenne des droits de l&#8217;homme).</p>
<p>Je suis très sincèrement en faveur de l&#8217;égalité des Roms, cause soutenue par le Conseil de l&#8217;Europe depuis de nombreuses années. Et je peux tout à fait comprendre que les Roms souhaitent qu&#8217;un mariage contracté entre deux personnes de l&#8217;ethnie rom selon les traditions et rites roms soit reconnu comme un mariage légalement valable par les autorités civiles. Cela dit, j&#8217;estime qu&#8217;il n&#8217;appartient pas à la Cour de traduire un tel souhait en une obligation découlant de la Convention.</p>
<p>Dans son titre 1, la Convention énumère les droits fondamentaux que les États contractants sont tenus de garantir à toute personne relevant de leur juridiction. La Cour a pour tâche « d&#8217;assurer le respect des engagements découlant pour les Hautes Parties contractantes de la présente Convention et de ses protocoles » (article 19). A cette fin, elle se voit reconnaître une compétence qui « s&#8217;étend à toutes les questions concernant l&#8217;interprétation et l&#8217;application de la Convention et de ses protocoles qui lui seront soumises » (article 32). Ce faisant, il lui faut se borner autant que possible à examiner les problèmes soulevés par le cas concret dont on l&#8217;a saisie (voir, parmi de nombreux exemples, <em>Deweer c. Belgique</em>, 27 février 1980, § 40, série A n<sup>o</sup> 35 ; <em>Minelli c. Suisse</em>, 25 mars 1983, § 35, série A n<sup>o</sup> 62). Sa tâche ne consiste donc point à examiner <em>in abstracto</em>, au regard de la Convention, le texte de droit interne incriminé (voir, parmi beaucoup d&#8217;autres, l&#8217;arrêt <em>F. c. Suisse</em>, 18 décembre 1987, § 31, série A n<sup>o</sup> 128).</p>
<p>Certes, la Convention est un instrument vivant et la Cour a eu l&#8217;occasion d&#8217;étendre la portée des droits qu&#8217;elle garantit au-delà du sens originel à la lumière d&#8217;évolutions sociales qui n&#8217;avaient pas été prévues au moment où la Convention a été élaborée (voir, par exemple, <em>Marckx c. Belgique</em>, 13 juin 1979, § 41, série A n<sup>o</sup> 31 ; et <em>Opuz c. Turquie</em>, n<sup>o</sup> 33401/02, § 164, CEDH 2009-&#8230;). Ce faisant, la Cour a reconnu que la dignité et la liberté de l&#8217;homme sont l&#8217;essence même de la Convention (<em>Christine Goodwin c. Royaume-Uni</em> [GC], n<sup>o</sup> 28957/95, § 90, CEDH 2002-VI), mais a toutefois mis en balance l&#8217;intérêt général et l&#8217;intérêt de la personne concernée (<em>Christine Goodwin, </em>§ 93).</p>
<p>Cependant, la compétence de la Cour ne va pas jusqu&#8217;à créer des droits qui ne sont pas énumérés dans la Convention, aussi utiles ou même souhaitables soient-ils. Si la Cour interprétait la Convention de la sorte, elle en viendrait à perdre toute crédibilité en tant que juridiction aux yeux des Etats contractants, compromettant ainsi le système unique de protection des droits de l&#8217;homme au niveau international dont elle a été la pièce maîtresse jusqu&#8217;à présent.</p>
<p>L&#8217;article 12, qui garantit « le droit au mariage », abandonne clairement les modalités d&#8217;exercice de ce droit aux autorités nationales (« selon les lois nationales régissant l&#8217;exercice de ce droit »). Ainsi que la Cour l&#8217;a conclu dans l&#8217;arrêt précité <em>F. c. Suisse</em> (<em>loc. cit.</em>, § 32) :</p>
<p>« Par l&#8217;article 12 se trouve garanti le droit fondamental, pour un homme et une femme, de se marier et de fonder une famille. Son exercice entraîne des conséquences d&#8217;ordre personnel, social et juridique. Il « obéit aux lois nationales des États contractants&#8221;, mais &#8220;les limitations en résultant ne doivent pas (&#8230;) restreindre ou réduire&#8221; le droit en cause &#8220;d&#8217;une manière ou à un degré qui l&#8217;atteindraient dans sa substance même » (&#8230;).</p>
<p>Dans tous les Etats membres du Conseil de l&#8217;Europe, ces &#8220;limitations&#8221; apparaissent comme autant de conditions et figurent dans des règles soit de forme, soit de fond. Les premières portent notamment sur la publicité et la célébration du mariage ; les secondes ont trait surtout à la capacité, au consentement et à certains empêchements. »</p>
<p>Pour autant que je sache, tous les États contractants attachent des conséquences juridiques à un mariage légal. Ces conséquences juridiques sont diverses par nature ; elles peuvent par exemple avoir trait à l&#8217;obligation mutuelle d&#8217;entretien – dans certains cas même après la fin du mariage –, aux droits à pension ou à sécurité sociale du conjoint survivant en cas de décès de l&#8217;autre, ou à des droits en matière de succession. Ces conséquences sont également susceptibles de concerner des tiers, qui peuvent être en droit de saisir les biens de la communauté pour garantir le paiement des dettes dues par un seul des époux. Certaines Parties contractantes prévoient l&#8217;enregistrement de partenariats, et attachent à des partenariats enregistrés tout ou partie des conséquences juridiques d&#8217;un mariage.</p>
<p>La Cour a tardé à intervenir dans l&#8217;exercice par les Parties contractantes de leurs prérogatives en la matière ; jusqu&#8217;ici, son intervention s&#8217;est limitée à des cas où le droit national empêchait un homme et une femme de se marier (<em>F. c. Suisse</em>, précité ; <em>B. et L. c. Royaume-Uni</em>, n<sup>o</sup> 36536/02, 13 septembre 2005). L&#8217;espèce est différente.</p>
<p>Je relève, comme la majorité (paragraphe 80 de l&#8217;arrêt), que « le mariage civil [est] ouvert aux Roms dans les mêmes conditions d&#8217;égalité qu&#8217;aux personnes n&#8217;appartenant pas à la communauté rom ». La requérante n&#8217;a donc pas été victime d&#8217;une « différence de traitement » relevant de l&#8217;article 14 de la Convention. Plus généralement, faute de toute différence de traitement, je récuse l&#8217;idée que l&#8217;État aurait l&#8217;obligation positive d&#8217;adapter ses lois relatives au mariage aux souhaits d&#8217;individus ou de groupes ayant un style de vie particulier, même dans le cas où ces individus ou groupes, comme c&#8217;est le cas des Roms en Espagne, constituent une part importante de la population. Je souscris donc à la conclusion de la majorité déclarant le grief tiré de l&#8217;article 14 combiné avec l&#8217;article 12 irrecevable.</p>
<p>En revanche, je me démarque de la majorité en ce que j&#8217;estime qu&#8217;il n&#8217;y a pas eu violation de l&#8217;article 14 combiné avec l&#8217;article 1 du Protocole n<sup>o</sup> 1. Même si les membres de la majorité déclarent être parvenus à cette conclusion en se fondant exclusivement sur les circonstances particulières de l&#8217;affaire, j&#8217;ai le sentiment (inconfortable) qu&#8217;ils aient pu vouloir attirer l&#8217;attention des autorités espagnoles sur ce qu&#8217;ils percevaient comme un refus d&#8217;adopter une législation reflétant de manière adéquate la situation spécifique des Roms. Ce point de vue ressort à mon avis du paragraphe 61 de l&#8217;arrêt, où la majorité déclare que « si l&#8217;appartenance à une minorité ne dispense pas de respecter les lois régissant le mariage, cela peut influer sur la manière d&#8217;appliquer ces lois ». Je me demande si pareille déclaration peut véritablement se fonder sur la jurisprudence citée aux paragraphes 60 et 61, laquelle – comme cela est reconnu dans l&#8217;arrêt lui-même – a été développée dans un contexte factuel et juridique différent, à savoir celui de l&#8217;aménagement du territoire.</p>
<p>Il ne paraît pas davantage évident qu&#8217;un tel raisonnement soit valable dans le cadre de l&#8217;application d&#8217;une législation relative à la sécurité sociale accordant des prestations aux bénéficiaires. A mon sens, il serait plus logique de faire le parallèle avec l&#8217;affaire <em>Goudswaard-van der Lans</em> c. Pays-Bas ((déc.), n<sup>o</sup> 75255/01, CEDH 2005-XI), qui énonce que :</p>
<p>(&#8230;) si la Convention telle que complétée par ses Protocoles oblige les Parties contractantes à respecter les choix individuels en matière de style de vie, dans la mesure où elle n&#8217;autorise pas explicitement des restrictions, elle ne fait pas peser sur elles une obligation positive de soutenir des choix individuels de style de vie à partir de fonds qui leur sont confiés en leur qualité de comptables des deniers publics.</p>
<p>La situation en l&#8217;espèce se distingue de celle d&#8217;un couple non marié qui a des enfants et fonde une famille. La Cour reconnaît depuis longtemps que des enfants né hors mariage ne sauraient être traités différemment – que ce soit sur le plan patrimonial ou s&#8217;agissant d&#8217;autres questions liées à la famille – des enfants issus de couples mariés (principe énoncé dans l&#8217;arrêt <em>Marckx c. Belgique</em>, 13 juin 1979, série A n<sup>o</sup> 31 ; comparer également avec, parmi d&#8217;autres, <em>Kroon et autres c. Pays-Bas</em>, 27 octobre 1994, § 30, série A n<sup>o</sup> 297-C). A mon sens, ce principe a pour corollaire que, si les autorités espagnoles avaient refusé de reconnaître à la requérante la qualité de mère d&#8217;une famille nombreuse et de lui accorder les allocations correspondantes, ou d&#8217;inscrire les enfants dans le livret de famille, elles auraient sans doute été reconnues coupables de discrimination à l&#8217;égard de la requérante et de sa famille. Cependant, comme il est souligné dans l&#8217;arrêt <em>Marckx</em> (§ 67), ce raisonnement ne saurait être renversé :</p>
<p>« L&#8217;article 12 serait aussi violé en ce que la loi ne donne pas aux parents « naturels » les mêmes droits qu&#8217;à des époux. Les requérantes semblent ainsi l&#8217;interpréter comme exigeant que toutes les conséquences juridiques attachées au mariage vaillent également pour des situations comparables par certains côtés à celui-ci. La Cour ne saurait souscrire à une telle opinion; elle estime avec la Commission que le problème dont il s&#8217;agit sort du cadre de l&#8217;article 12. »</p>
<p>On peut se demander si la requérante pouvait raisonnablement ne pas avoir conscience du statut juridiquement précaire de son mariage rom. Je ne suis pas persuadé que l&#8217;attitude des autorités espagnoles ait pu légitimement amener la requérante à présumer que son mariage était valable au regard du droit espagnol. Je suis prêt à croire qu&#8217;elle ignorait tout du contexte juridique lorsqu&#8217;elle s&#8217;est mariée à l&#8217;âge de 15 ans selon les rites roms. Cependant, j&#8217;estime abusif de rendre l&#8217;État défendeur responsable de son ignorance. Il serait encore plus abusif de reprocher une faute aux autorités espagnoles en raison de l&#8217;égalité de traitement qu&#8217;elles ont reconnu à la requérante et à sa famille par rapport à des familles fondées sur l&#8217;institution du mariage.</p>
<p>Les observations écrites et la plaidoirie orale de la partie tierce, l&#8217;Union Romani, m&#8217;ont donné l&#8217;impression qu&#8217;on avait fait du cas de la requérante une affaire de principe en vue d&#8217;obtenir la satisfaction d&#8217;une revendication ancienne, à savoir la reconnaissance de la légalité du mariage rom. C&#8217;est ce qui ressort également des titres de journaux que j&#8217;ai cités ci-dessus. Il semble qu&#8217;il y ait à l&#8217;heure actuelle de nombreux Roms espagnols qui se marient deux fois, d&#8217;une part selon le droit espagnol et d&#8217;autre part conformément aux traditions roms. Cette situation diffère quelque peu de celle qui a cours dans de nombreux pays, y compris le mien (les Pays-Bas), dans lesquels un mariage légal est célébré devant une autorité publique, puis est suivi, si les parties le souhaitent, d&#8217;une cérémonie religieuse.</p>
<p>A cet égard, je doute qu&#8217;il existe un base factuelle ou légale quelconque à ce qui est affirmé au paragraphe 57 : peut-on vraiment dire qu&#8217;« on ne pouvait exiger de la requérante, sans porter atteinte à son droit à la liberté religieuse, qu&#8217;elle se mariât légalement, à savoir selon le droit canonique en 1971, lorsqu&#8217;elle manifesta son consentement pour se marier selon les rites roms » ? On ne sait rien de l&#8217;obédience religieuse de la requérante, si tant est qu&#8217;elle en ait une. En outre, la Convention (et notamment son article 9, qui garantit la liberté de religion) n&#8217;était pas encore en vigueur à l&#8217;égard de l&#8217;Espagne en 1971. Quoi qu&#8217;il en soit, c&#8217;est là un <em>obiter dictum</em> bien audacieux.</p>
<p>Je relève avec plaisir que, le 3 décembre 2008, en application de la troisième disposition additionnelle de la loi 40/2007 du 4 décembre 2007 relative à certaines mesures de sécurité sociale, la requérante s&#8217;est vu octroyer une pension de réversion à compter du 1<sup>er </sup>janvier 2007, en tant que compagne de M.D. (paragraphe 21 de l&#8217;arrêt). Ainsi, une solution souhaitable a été trouvée au niveau approprié, à savoir le niveau national.</p>
<p>ARRÊT MUÑOZ DIAZ c. ESPAGNE</p>
<p>ARRÊT MUÑOZ DIAZ c. ESPAGNE</p>
<p>ARRÊT MUÑOZ DÍAZ c. ESPAGNE – OPINION SÉPARÉE</p>
<p>ARRÊT MUÑOZ DÍAZ c. ESPAGNE – OPINION SÉPARÉE</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
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		<title>Ley 19/2009, de 23 de noviembre, de medidas de fomento y agilización procesal del alquiler y de la eficiencia energética de los edificios.</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Dec 2009 09:35:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[actualidad_legislativa]]></category>

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		<description><![CDATA[Ley 19/2009, de 23 de noviembre, de medidas de fomento y agilización procesal del alquiler y de la eficiencia energética de los edificios.
BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO
Núm. 283 Martes 24 de noviembre de 2009 Sec. I. Pág. 99625
JUAN CARLOS I
REY DE ESPAÑA
A todos los que la presente vieren y entendieren.
Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Ley 19/2009, de 23 de noviembre, de medidas de fomento y agilización procesal del alquiler y de la eficiencia energética de los edificios.</strong></p>
<p>BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO</p>
<p>Núm. 283 Martes 24 de noviembre de 2009 Sec. I. Pág. 99625</p>
<p>JUAN CARLOS I</p>
<p>REY DE ESPAÑA</p>
<p>A todos los que la presente vieren y entendieren.</p>
<p>Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado y Yo vengo en sancionar la siguiente ley.</p>
<p>Preámbulo</p>
<p>I</p>
<p>Las ventajas económicas, sociales y laborales que ofrece el alquiler son innumerables. Entre otras, facilita la elección de vivienda de los ciudadanos, adecuándola a las diferentes necesidades del ciclo vital, propicia el aumento de la movilidad geográfica de los trabajadores, permite disminuir el endeudamiento de los hogares y ofrece mayor flexibilidad ante cambios en los ingresos de la unidad familiar.</p>
<p>Sin embargo, el alquiler no ha sido la opción mayoritariamente escogida por los ciudadanos en los últimos años para acceder a la vivienda. A la preferencia generalizada por la compra han contribuido diversos factores, como las propias características del mercado de vivienda en alquiler, los incentivos ofrecidos por los poderes públicos y unas condiciones financieras favorables al endeudamiento. Todo ello contribuyó a que, lejos de incrementarse, en términos relativos el porcentaje de vivienda en alquiler fuera perdiendo terreno en beneficio de la vivienda en propiedad. De hecho, el alquiler en España representa tan sólo el 11 por ciento del mercado de vivienda, cuando la media europea está situada en el entorno del 40 por ciento.</p>
<p>Si bien es cierto que en los últimos años esta situación descrita ha empezado a cambiar y, de hecho, ya se incrementan más los nuevos hogares que acceden a una vivienda en régimen de alquiler que los que acceden a ella en régimen de propiedad, siguen siendo necesarias medidas de estímulo, tanto las dirigidas a ayudar a las familias de menor capacidad económica a hacer frente a los pagos de las rentas arrendaticias y favorecer la emancipación de los jóvenes, como también las orientadas a fortalecer la seguridad jurídica de las partes y a fomentar el incremento de la oferta en el mercado del alquiler, de las que se ocupa esta Ley.</p>
<p>Por otro lado, tal y como señala la Estrategia Española de Cambio Climático y Energía Limpia, el sector de la edificación tiene un fuerte impacto en el consumo energético, representando, aproximadamente, el 17 por ciento de toda la energía final consumida en España. Es necesario, por tanto, continuar con las reformas que permitan incrementar la eficiencia energética de los edificios en España, tras los significativos avances logrados en los últimos años con la aprobación de las normas técnicas básicas sobre los requerimientos mínimos y la certificación de eficiencia energética de edificios.</p>
<p>Con este objeto, se modifican la Ley de Arrendamientos Urbanos y la Ley de Enjuiciamiento Civil para impulsar el desarrollo del mercado del alquiler y la Ley de Propiedad Horizontal para facilitar actuaciones que mejoren la eficiencia energética de los edificios.</p>
<p>II</p>
<p>El artículo primero modifica la Ley de Arrendamientos Urbanos para ampliar los supuestos en que no procede la prórroga obligatoria del contrato, de tal modo que se extiende a aquellos casos en que el arrendador tenga necesidad de ocupar la vivienda para sus familiares en primer grado, es decir, para los padres y los hijos o para su cónyuge en los supuestos de sentencia firme de divorcio o nulidad matrimonial, siempre que así se haya hecho constar expresamente en el contrato para evitar fraudes y preservar la necesaria seguridad jurídica.</p>
<p>El artículo segundo modifica diversos preceptos de la Ley de Enjuiciamiento Civil con el propósito de mejorar y agilizar los procesos de desahucio, salvaguardando en todo caso los derechos y garantías que protegen al inquilino de buena fe.</p>
<p>Así, por ejemplo, se someten al mismo régimen jurídico los procesos de desahucio por falta de pago de rentas o cantidades debidas y los procesos de desahucio por expiración legal o contractual del plazo del arrendamiento. Se amplía también el ámbito del juicio verbal para que puedan sustanciarse por este procedimiento las reclamaciones de rentas derivadas del arrendamiento cuando no se acumulan al desahucio, lo que permite salvar, en su caso, la relación arrendaticia, algo que hasta ahora se dificultaba porque el propietario acreedor de rentas o cantidades debidas se veía obligado a acumular su reclamación a la del desahucio si quería acudir al juicio verbal, más sencillo y rápido que el juicio ordinario. Igualmente, cuando las reclamaciones de rentas o de cantidades debidas accedan al proceso monitorio y se formule oposición por el arrendatario, la resolución definitiva seguirá los trámites del juicio verbal, cualquiera que sea su cuantía. Además, en varios supuestos se reducen plazos y se eliminan trámites no sustanciales que hasta ahora dilataban en exceso la conclusión del proceso.</p>
<p>Finalmente, el artículo tercero modifica la Ley de Propiedad Horizontal para facilitar que las comunidades de propietarios puedan adoptar acuerdos para la realización de obras y la instalación de equipos o sistemas que tengan por finalidad mejorar la eficiencia energética del edificio, lo que permitirá a los hogares españoles reducir el coste de la factura energética y contribuirá a combatir el cambio climático. Este objetivo inspira también el régimen aplicable a la instalación de puntos de recarga de vehículos eléctricos en los aparcamientos de los edificios.</p>
<p><strong>Artículo primero. Modificación de la Ley 29/1994, de 24 de noviembre, de Arrendamientos Urbanos.</strong></p>
<p>El apartado 3 del artículo 9 de la Ley 29/1994, de 24 de noviembre, de Arrendamientos Urbanos, queda redactado en los siguientes términos:</p>
<p>«3. No procederá la prórroga obligatoria del contrato cuando, al tiempo de su celebración, se haga constar en el mismo, de forma expresa, la necesidad para el arrendador de ocupar la vivienda arrendada antes del transcurso de cinco años para destinarla a vivienda permanente para sí o sus familiares en primer grado de consanguinidad o por adopción o para su cónyuge en los supuestos de sentencia firme de divorcio o nulidad matrimonial.</p>
<p>Si transcurridos tres meses a contar de la extinción del contrato o, en su caso, del efectivo desalojo de la vivienda, no hubieran procedido el arrendador o sus familiares en primer grado de consanguinidad o por adopción o su cónyuge en los supuestos de sentencia firme de divorcio o nulidad matrimonial a ocupar ésta por sí, según los casos, el arrendador deberá reponer al arrendatario en el uso y disfrute de la vivienda arrendada por un nuevo período de hasta cinco años, respetando, en lo demás, las condiciones contractuales existentes al tiempo de la extinción, con indemnización de los gastos que el desalojo de la vivienda le hubiera supuesto hasta el momento de la reocupación, o indemnizarle, a elección del arrendatario, con una cantidad igual al importe de la renta por los años que quedaren hasta completar cinco, salvo que la ocupación no pudiera tener lugar por causa de fuerza mayor.»</p>
<p><strong>Artículo segundo. Modificación de la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil.</strong></p>
<p>Se modifica la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, en los siguientes términos:</p>
<p>Uno. Se introduce un nuevo apartado 3 al artículo 21, que queda redactado del siguiente modo:</p>
<p>«3. Si el allanamiento resultase del compromiso con efectos de transacción previsto en el apartado 3 del artículo 437 para los juicios de desahucio por falta de pago de rentas o cantidades debidas, o por expiración legal o contractual del plazo, la resolución que homologue la transacción declarará que, de no cumplirse con el plazo del desalojo establecido en la transacción, ésta quedará sin efecto, y que se llevará a cabo el lanzamiento sin más trámite y sin notificación alguna al condenado, en el día y hora fijadas en la citación si ésta es de fecha posterior, o en el día y hora que se señale en dicha resolución.»</p>
<p>Dos. Se modifica el apartado 4 y se introduce un nuevo apartado 5 al artículo 22, que quedan redactados del siguiente modo:</p>
<p>«4. Los procesos de desahucio de finca urbana o rústica por falta de pago de las rentas o cantidades debidas por el arrendatario terminarán mediante decreto dictado al efecto por el Secretario judicial si, antes de la celebración de la vista, el arrendatario paga al actor o pone a su disposición en el Tribunal o notarialmente el importe de las cantidades reclamadas en la demanda y el de las que adeude en el momento de dicho pago enervador del desahucio. Si el demandante se opusiera a la enervación por no cumplirse los anteriores requisitos, se citará a las partes a la vista prevenida en el artículo 443 de esta Ley, tras la cual el Juez dictará sentencia por la que declarará enervada la acción o, en otro caso, estimará la demanda habiendo lugar al desahucio.</p>
<p>Lo dispuesto en el párrafo anterior no será de aplicación cuando el arrendatario hubiera enervado el desahucio en una ocasión anterior, excepto que el cobro no hubiese tenido lugar por causas imputables al arrendador, ni cuando el arrendador hubiese requerido de pago al arrendatario por cualquier medio fehaciente con, al menos, un mes de antelación a la presentación de la demanda y el pago no se hubiese efectuado al tiempo de dicha presentación.</p>
<p>5. La resolución que declare enervada la acción de desahucio condenará al arrendatario al pago de las costas devengadas, salvo que las rentas y cantidades debidas no se hubiesen cobrado por causas imputables al arrendador.»</p>
<p>Tres. Se introduce un nuevo apartado 4 al artículo 33, que queda redactado del siguiente modo:</p>
<p>«4. En los juicios a los que se refiere el apartado anterior, el demandado deberá solicitar el reconocimiento del derecho de asistencia jurídica gratuita o interesar la designación de abogado y procurador de oficio dentro de los tres días siguientes al de la notificación de la demanda. Si la solicitud se realizara en un momento posterior, la falta de designación de abogado y procurador por los colegios profesionales no suspenderá la celebración del juicio, salvo en los supuestos contemplados en el párrafo segundo del artículo 16 de la Ley 1/1996, de 10 de enero, de Asistencia Jurídica Gratuita.»</p>
<p>Cuatro. El apartado 3 del artículo 155 queda redactado del siguiente modo:</p>
<p>«3. A efectos de actos de comunicación, podrá designarse como domicilio el que aparezca en el padrón municipal o el que conste oficialmente a otros efectos, así como el que aparezca en Registro oficial o en publicaciones de Colegios  profesionales, cuando se tratare, respectivamente, de empresas y otras entidades o de personas que ejerzan profesión para la que deban colegiarse obligatoriamente. También podrá designarse como domicilio, a los referidos efectos, el lugar en que se desarrolle actividad profesional o laboral no ocasional.</p>
<p>Cuando en la demanda se ejercite una acción de aquellas a las que se refiere el número 1.º del apartado 1 del artículo 250, se entenderá que si las partes no han acordado señalar en el contrato de arrendamiento un domicilio en el que se llevarán a cabo los actos de comunicación, éste será, a todos los efectos, el de la vivienda o local arrendado.</p>
<p>Si la demanda se dirigiese a una persona jurídica, podrá igualmente señalarse el domicilio de cualquiera que aparezca como administrador, gerente o apoderado de la empresa mercantil, o presidente, miembro o gestor de la Junta de cualquier asociación que apareciese en un Registro oficial.»</p>
<p>Cinco. Se añade un nuevo párrafo al artículo 164, que queda redactado en los siguientes términos:</p>
<p>«En los procesos de desahucio de finca urbana o rústica por falta de pago de rentas o cantidades debidas o por expiración legal o contractual del plazo y en los procesos de reclamación de estas rentas o cantidades debidas, cuando no pudiere hallársele ni efectuarle la comunicación al arrendatario en los domicilios designados en el segundo párrafo del número 3 del artículo 155, ni hubiese comunicado de forma fehaciente con posterioridad al contrato un nuevo domicilio al arrendador al que éste no se hubiese opuesto, se procederá, sin más tramites, a fijar la cédula de citación en el tablón de anuncios de la Oficina Judicial.»</p>
<p>Seis. El artículo 220 queda redactado del siguiente modo:</p>
<p>«Artículo 220. Condenas a futuro.</p>
<p>1. Cuando se reclame el pago de intereses o de prestaciones periódicas, la sentencia podrá incluir la condena a satisfacer los intereses o prestaciones que se devenguen con posterioridad al momento en que se dicte.</p>
<p>2. En los casos de reclamaciones de rentas periódicas, cuando la acción de reclamación se acumule a la acción de desahucio por falta de pago o por expiración legal o contractual del plazo, y el demandante lo hubiere interesado expresamente en su escrito de demanda, la sentencia incluirá la condena a satisfacer también las rentas debidas que se devenguen con posterioridad a la presentación de la demanda hasta la entrega de la posesión efectiva de la finca, tomándose como base de la liquidación de las rentas futuras, el importe de la última mensualidad reclamada al presentar la demanda.»</p>
<p>Siete. Se modifica el ordinal 6.º del apartado 1 del artículo 249, que queda redactado del siguiente modo:</p>
<p>«6. Las que versen sobre cualesquiera asuntos relativos a arrendamientos urbanos o rústicos de bienes inmuebles, salvo que se trate de reclamaciones de rentas o cantidades debidas por el arrendatario o del desahucio por falta de pago o por extinción del plazo de la relación arrendaticia.»</p>
<p>Ocho. Se modifica el ordinal 1.º del apartado 1 del artículo 250, que queda redactado del siguiente modo:</p>
<p>«1. Las que versen sobre reclamación de cantidades por impago de rentas y cantidades debidas y las que, igualmente, con fundamento en el impago de la renta o cantidades debidas por el arrendatario, o en la expiración del plazo fijado contractual o legalmente, pretendan que el dueño, usufructuario o cualquier otra persona con</p>
<p>derecho a poseer una finca rústica o urbana dada en arrendamiento, ordinario o financiero o en aparcería, recuperen la posesión de dicha finca.»</p>
<p>Nueve. La regla 9 del artículo 251 queda redactada del siguiente modo:</p>
<p>«9. En los juicios sobre arrendamientos de bienes, salvo cuando tengan por objeto reclamaciones de las rentas o cantidades debidas, la cuantía de la demanda será el importe de una anualidad de renta, cualquiera que sea la periodicidad con que ésta aparezca fijada en el contrato.»</p>
<p>Diez. La regla 2 del artículo 252 queda redactada del siguiente modo:</p>
<p>«2. Si las acciones acumuladas provienen del mismo título o con la acción principal se piden accesoriamente intereses, frutos, rentas o daños y perjuicios, la cuantía vendrá determinada por la suma del valor de todas las acciones acumuladas. Pero si el importe de cualquiera de las acciones no fuera cierto y líquido, sólo se tomará en cuenta el valor de las acciones cuyo importe sí lo fuera.</p>
<p>Para la fijación del valor no se tomarán en cuenta los frutos, intereses o rentas por correr, sino sólo los vencidos. Tampoco se tomará en cuenta la petición de condena en costas.</p>
<p>Sin perjuicio de lo anterior, si las acciones acumuladas fueran la de desahucio por falta de pago o por expiración legal o contractual del plazo, y la de reclamación de rentas o cantidades debidas, la cuantía de la demanda vendrá determinada por la acción de mayor valor.»</p>
<p>Once. El apartado 3 del artículo 437 queda redactado del siguiente modo:</p>
<p>«3. Si en la demanda se solicitase el desahucio de finca urbana por falta de pago de las rentas o cantidades debidas al arrendador, o por expiración legal o contractual del plazo, el demandante podrá anunciar en ella que asume el compromiso de condonar al arrendatario todo o parte de la deuda y de las costas, con expresión de la cantidad concreta, condicionándolo al desalojo voluntario de la finca dentro del plazo que se indique por el arrendador, que no podrá ser inferior al plazo de quince días desde que se notifique la demanda. Igualmente, podrá interesarse en la demanda que se tenga por solicitada la ejecución del lanzamiento en la fecha y hora que se fije por el Juzgado a los efectos señalados en el apartado 3 del artículo 549.»</p>
<p>Doce. El apartado 3 del artículo 438 queda redactado del siguiente modo:</p>
<p>«3. No se admitirá en los juicios verbales la acumulación objetiva de acciones, salvo las excepciones siguientes:</p>
<p>1. La acumulación de acciones basadas en unos mismos hechos, siempre que proceda, en todo caso, el juicio verbal.</p>
<p>2. La acumulación de la acción de resarcimiento de daños y perjuicios a otra acción que sea prejudicial de ella.</p>
<p>3. La acumulación de las acciones en reclamación de rentas o cantidades análogas vencidas y no pagadas, cuando se trate de juicios de desahucios de finca por falta de pago o por expiración legal o contractual del plazo, con independencia de la cantidad que se reclame. Asimismo, también podrán acumularse las acciones ejercitadas contra el fiador o avalista solidario previo requerimiento de pago no satisfecho.»</p>
<p>Trece. El apartado 3 del artículo 440 queda redactado del siguiente modo:</p>
<p>«3. En los casos de demandas de desahucio por falta de pago de rentas o cantidades debidas, se indicará, en su caso, en la citación para la vista, la posibilidad de enervar el desahucio conforme a lo establecido en el apartado 4 del artículo 22 de esta Ley, así como, si el demandante ha expresado en su demanda que asume</p>
<p>el compromiso a que se refiere el apartado 3 del artículo 437, que la aceptación de este compromiso equivaldrá a un allanamiento con los efectos del artículo 21, a cuyo fin se otorgará un plazo de cinco días al demandado para que manifieste si acepta el requerimiento.</p>
<p>En todos los casos de desahucio, también se apercibirá al demandado en la citación que, de no comparecer a la vista, se declarará el desahucio sin más trámites y que queda citado para recibir la notificación de la sentencia, el sexto día siguiente a contar del señalado para la vista. Igualmente, en la resolución de admisión se fijará día y hora para que tenga lugar, en su caso, el lanzamiento, que deberá producirse antes de un mes desde la fecha de la vista, advirtiendo al demandado que, en caso de que la sentencia sea condenatoria y no se recurra, se procederá al lanzamiento en la fecha fijada, sin necesidad de notificación posterior.»</p>
<p>Catorce. El apartado 1 del artículo 447 queda redactado del siguiente modo:</p>
<p>«1. Practicadas las pruebas si se hubieren propuesto y admitido, o expuestas, en otro caso, las alegaciones de las partes, se dará por terminada la vista y el Tribunal dictará sentencia dentro de los 10 días siguientes. Se exceptúan los juicios verbales en que se pida el desahucio de finca urbana, en que la sentencia se dictará en los cinco días siguientes, convocándose en el acto de la vista a las partes a la sede del Tribunal para recibir la notificación, que tendrá lugar el día más próximo posible dentro de los cinco siguientes al de la sentencia.</p>
<p>Sin perjuicio de lo anterior, en las sentencias de condena por allanamiento a que se refieren los apartados 3 de los artículos 437 y 440, en previsión de que no se verifique por el arrendatario el desalojo voluntario en el plazo señalado, se fijará con carácter subsidiario día y hora en que tendrá lugar, en su caso, el lanzamiento directo del demandado, que se llevará a término sin necesidad de ulteriores trámites en un plazo no superior a 15 días desde la finalización de dicho periodo voluntario. Del mismo modo, en las sentencias de condena por incomparecencia del demandado, se procederá al lanzamiento en la fecha fijada sin más trámite.»</p>
<p>2. No producirán efectos de cosa juzgada las sentencias que pongan fin a los juicios verbales sobre tutela sumaria de la posesión ni las que decidan sobre la pretensión de desahucio o recuperación de finca, rústica o urbana, dada en arrendamiento, por impago de la renta o alquiler o por expiración legal o contractual del plazo, y sobre otras pretensiones de tutela que esta Ley califique como sumarias.»</p>
<p>Quince. Se añade un nuevo párrafo al artículo 494 con la siguiente redacción:</p>
<p>«No procederá el recurso de queja en los procesos de desahucios de finca urbana y rústica, cuando la sentencia que procediera dictar en su caso no tuviese la consideración de cosa juzgada.»</p>
<p>Dieciséis. Se añade un nuevo párrafo al apartado 2 del artículo 497 con la siguiente redacción:</p>
<p>«Cuando se trate de sentencia condenatoria de desahucio por falta de pago de rentas o cantidades debidas, o por expiración legal o contractual del plazo, y el demandado citado en forma no hubiera comparecido en la fecha o en el plazo señalado en la citación, la notificación se hará por medio de edictos fijando copia de la sentencia en el tablón de anuncios de la Oficina Judicial.»</p>
<p>Diecisiete. Se añaden nuevos apartados 3 y 4 del artículo 549, que quedan redactados del siguiente modo:</p>
<p>«3. En la sentencia condenatoria de desahucio por falta de pago de rentas o cantidades debidas, o por expiración legal o contractual del plazo, la solicitud de su ejecución en la demanda de desahucio será suficiente para la ejecución directa de</p>
<p>la sentencia sin necesidad de ningún otro trámite para proceder al lanzamiento en el día y hora señalados en la propia sentencia o en la fecha que se hubiera fijado al ordenar la citación al demandado.</p>
<p>4. El plazo de espera legal al que se refiere el artículo anterior no será de aplicación en la ejecución de resoluciones de condena de desahucio por falta de pago de rentas o cantidades debidas, o por expiración legal o contractual del plazo, que se regirá por lo previsto en tales casos.»</p>
<p>Dieciocho. Se modifica el apartado 4 del artículo 703, que queda redactado del siguiente modo:</p>
<p>«4. Si con anterioridad a la fecha fijada para el lanzamiento, en caso de que el título consista en una sentencia dictada en un juicio de desahucio de finca urbana, se entregare la posesión efectiva al demandante, acreditándolo el arrendador ante el Secretario judicial encargado de la ejecución, se dictará decreto declarando ejecutada la sentencia y cancelando la diligencia, a no ser que el demandante interese su mantenimiento para que se levante acta del estado en que se encuentre la finca.»</p>
<p>Diecinueve. Se añade un nuevo apartado 3 al artículo 818, que queda redactado del siguiente modo:</p>
<p>«3. En todo caso, cuando se reclamen rentas o cantidades debidas por el arrendatario de finca urbana y éste formulare oposición, el asunto se resolverá definitivamente por los trámites del juicio verbal, cualquiera que sea su cuantía.»</p>
<p>Veinte. Se modifica la letra b) del apartado 2 de la disposición adicional quinta, que queda redactada del siguiente modo:</p>
<p>«b) Desahucios de finca urbana por expiración legal o contractual del plazo o por falta de pago de rentas o cantidades debidas y, en su caso, reclamaciones de estas rentas o cantidades cuando la acción de reclamación se acumule a la acción de desahucio.»</p>
<p><strong>Artículo tercero. Modificación de la Ley 49/1960, de 21 de julio, de Propiedad Horizontal.</strong></p>
<p>Se añade un nuevo apartado 3 al artículo 17 de la Ley 49/1960, de 21 de julio, de Propiedad Horizontal, de modo que los apartados 3 y 4 quedan redactados del siguiente modo:</p>
<p>«3. El establecimiento o supresión de equipos o sistemas distintos de los mencionados en el apartado anterior que tengan por finalidad mejorar la eficiencia energética o hídrica del inmueble, incluso cuando supongan la modificación del título constitutivo o de los estatutos, requerirá el voto favorable de las tres quintas partes del total de los propietarios que, a su vez, representen las tres quintas partes de las cuotas de participación. Los acuerdos válidamente adoptados con arreglo a esta norma obligan a todos los propietarios.</p>
<p>No obstante, si los equipos o sistemas tienen un aprovechamiento privativo, para la adopción del acuerdo bastará el voto favorable de un tercio de los integrantes de la comunidad que representen, a su vez, un tercio de las cuotas de participación, aplicándose, en este caso, el sistema de repercusión de costes establecido en el apartado anterior.</p>
<p>Si se tratara de instalar en el aparcamiento del edificio un punto de recarga de vehículos eléctricos para uso privado, siempre que éste se ubicara en una plaza individual de garaje, sólo se requerirá la comunicación previa a la comunidad de que se procederá a su instalación. El coste de dicha instalación será asumido íntegramente por el o los interesados directos en la misma.</p>
<p>4. Para la validez de los demás acuerdos bastará el voto de la mayoría del total de los propietarios que, a su vez, representen la mayoría de las cuotas de participación. En segunda convocatoria serán validos los acuerdos adoptados por la mayoría de los asistentes, siempre que ésta represente, a su vez, más de la mitad del valor de las cuotas de los presentes.</p>
<p>Cuando la mayoría no se pudiere lograr por los procedimientos establecidos en los párrafos anteriores, el Juez, a instancia de parte deducida en el mes siguiente a la fecha de la segunda Junta, y oyendo en comparecencia los contradictores previamente citados, resolverá en equidad lo que proceda dentro de veinte días, contados desde la petición, haciendo pronunciamiento sobre el pago de costas.»</p>
<p><strong>Disposición adicional primera. Ayudas a inquilinos con alta vulnerabilidad social.</strong></p>
<p>En las ayudas estatales para facilitar el acceso a la vivienda y su disfrute efectivo se prestará especial atención a las circunstancias de los inquilinos que se encuentren en situación de baja capacidad económica y alta vulnerabilidad social.</p>
<p><strong>Disposición adicional segunda. Medidas para garantizar la eficiencia hídrica de los edificios.</strong></p>
<p>Las Administraciones Públicas, en la esfera de sus respectivas competencias, adoptarán medidas para garantizar la eficiencia hídrica de los edificios. Estas medidas incluirán la incorporación de mecanismos o dispositivos reguladores de caudal, que permitan la elección de diferentes tipos de suministro y la aplicación de diferentes tipos de tarificación.</p>
<p>Para ello establecerán medidas vinculantes para nuevos edificios y para las redes públicas y privadas, así como para la incorporación gradual de estas medidas en los edificios y redes ya existentes.</p>
<p><strong>Disposición transitoria primera.</strong></p>
<p>Lo dispuesto en el artículo segundo de esta Ley será de aplicación en los procesos que se incoen con posterioridad a su entrada en vigor. No obstante lo anterior, a partir de la sentencia que recaiga en procesos ya iniciados en el momento de su entrada en vigor, se aplicará a todos los efectos esta Ley.</p>
<p><strong>Disposición transitoria segunda.</strong></p>
<p>Las nuevas atribuciones de competencia al Secretario judicial recogidas en el artículo segundo de esta Ley no se harán efectivas hasta la entrada en vigor de la Ley 13/2009, de 3 de noviembre, de reforma de la Legislación Procesal para la Implantación de la Nueva Oficina Judicial.</p>
<p><strong>Disposición derogatoria única.</strong></p>
<p>Quedan derogadas cuantas disposiciones de igual o inferior rango se opongan a lo establecido en la presente Ley.</p>
<p><strong>Disposición final primera. Título competencial.</strong></p>
<p>1. Los artículos primero y tercero de esta Ley se dictan al amparo de la competencia que corresponde al Estado conforme al artículo 149.1.8.ª de la Constitución.</p>
<p>2. El artículo segundo de esta Ley se dicta al amparo de la competencia que corresponde al Estado conforme al artículo 149.1.6.ª de la Constitución, sin perjuicio de las necesarias especialidades que en este orden se deriven de las particularidades del derecho sustantivo de las Comunidades Autónomas.</p>
<p><strong>Disposición final segunda. Entrada en vigor de la Ley.</strong></p>
<p>Esta Ley entrará en vigor al mes de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado».</p>
<p>Por tanto,</p>
<p>Mando a todos los españoles, particulares y autoridades, que guarden y hagan guardar esta ley.</p>
<p>Madrid, 23 de noviembre de 2009.</p>
<p>JUAN CARLOS R.</p>
<p>El Presidente del Gobierno,</p>
<p>JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO</p>
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		<title>elpais.com,02-12-2009:Primera sentencia del Supremo por lesiones causadas por exceso de ruido</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Dec 2009 17:44:45 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Primera sentencia del Supremo por lesiones causadas por exceso de ruido
El Tribunal condena al responsable de una discoteca de Barcelona por nueve faltas de lesiones a vecinos
El Tribunal Supremo ha reconocido por primera vez las lesiones causadas por exceso de ruido, en este caso las sufridas por vecinos de una discoteca del céntrico distrito del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h1>Primera sentencia del Supremo por lesiones causadas por exceso de ruido</h1>
<h3>El Tribunal condena al responsable de una discoteca de Barcelona por nueve faltas de lesiones a vecinos</h3>
<p>El Tribunal Supremo ha reconocido por primera vez las lesiones causadas por exceso de ruido, en este caso las sufridas por vecinos de una discoteca del céntrico distrito del Eixample de Barcelona, que durante meses soportaron en sus viviendas niveles de decibelios muy superiores a los máximos permitidos por la ordenanza municipal.</p>
<p>Al responsable de la discoteca, Gabriel A.F., el Supremo le condena a pagar 2.700 euros de multa por nueve faltas de lesiones, que se añaden a los cuatro años de prisión que le impuso en noviembre de 2008 la Audiencia de Barcelona por un delito contra el medio ambiente. Además, se le condena a indemnizar a cada uno de los perjudicados, en concepto de responsabilidad civil, en la cantidad de 5.000 euros.</p>
<p><a href="http://www.elpais.com/articulo/espana/Primera/sentencia/Supremo/lesiones/causadas/exceso/ruido/elpepuesp/20091202elpepunac_27/Tes">noticia completa</a></p>
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		<title>elpais.com, 01-12-2009:Los vecinos de aeropuertos tendrán &#8220;la obligación&#8221; de soportar el ruido</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Dec 2009 16:25:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El PSOE cambia la ley para frenar la cascada de sentencias contra AENA
RAFAEL MÉNDEZ - Madrid &#8211; 01/12/2009
&#62;Los vecinos que padecen el ruido de los vuelos de los aviones sobre sus casas &#8220;tendrán la obligación de soportar la navegación aérea&#8221;. Así lo establece la enmienda que el PSOE ha introducido en el Senado a la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>El PSOE cambia la ley para frenar la cascada de sentencias contra AENA</h3>
<p><strong>RAFAEL MÉNDEZ</strong> <em>- Madrid &#8211; </em>01/12/2009</p>
<p>&gt;Los vecinos que padecen el ruido de los vuelos de los aviones sobre sus casas &#8220;tendrán la obligación de soportar la navegación aérea&#8221;. Así lo establece la enmienda que el PSOE ha introducido en el Senado a la conocida como Ley Ómnibus para reformar la Ley de Navegación Aérea, de 1960, que se vota el miércoles. A cambio, la norma obliga a AENA a delimitar en seis meses las zonas afectadas por el ruido de los aeropuertos de Madrid y Barcelona, algo que, según el Gobierno, ampliará el número de viviendas con derecho a aislamiento acústico. El PSOE intenta así frenar la catarata de sentencias que empiezan a dar la razón a los afectados por el ruido de los aeropuertos</p>
<p><a href="http://www.elpais.com/articulo/sociedad/vecinos/aeropuertos/tendran/obligacion/soportar/ruido/elpepusoc/20091201elpepisoc_6/Tes">noticia completa</a></p>
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